La política y los políticos están cada vez más desacreditados. Lo dicen todas las encuestas pero es que además se palpa en la calle. ¿Existe alguna solución o solo cabe resignarse? Soluciones yo creo que las hay, pero ni son fáciles ni carecen de riesgos.
Para empezar, como todos los Gobiernos se desgastan y se acaban quedando sin ideas, es necesario que haya otros partidos preparados para ganar unas elecciones, sustituir al Gobierno saliente y gobernar. Pero, para gobernar lo mejor posible, deben llegar con las ideas claras y elaboradas, y con el equipo político adecuado para ponerlas en práctica.
Por otra parte, los partidos deben actuar como promotores permanentes de la reflexión, el debate y la formación de cuantos más ciudadanos mejor. Dicen que los partidos deberían ser los principales cauces de participación ciudadana en la política y ser movilizadores de la opinión pública. Estoy de acuerdo. Pero una cosa es hacerlo de forma oportunista, sólo cuando les conviene y sustituyendo los argumentos por meras consignas y eslogan, que es lo que suelen hacer, y otra cosa es actuar continuamente como centros de reflexión, de debate y de educación política.
Cabe imaginar a antiguos ministros, secretarios de Estado, diputados o alcaldes, debatiendo con intelectuales, expertos en diferentes materias y ciudadanos de todo tipo. Sin restricciones ideológicas. Unidos por el interés de encontrar nuevos enfoques y soluciones. Para ello se requiere, obviamente, partir de la base de que nadie está en posesión de la verdad, y de que siempre se pueden hacer las cosas mejor. De paso, sería también una buena forma de hacer escuela. Escuela de políticos, que falta hace. O de ciudadanos con formación política, ya que, a fin de cuentas, no debería haber una línea divisoria entre estos y aquellos.
Lógicamente esas dos líneas de actividad deberían estar muy interrelacionadas. El proceso de reflexión y debate aportará ideas y personas para la elaboración de los programas de Gobierno. Y viceversa.
Sin embargo, para que esto no se quede en una simple fantasía, habría que hacer ciertos cambios en el funcionamiento actual de los partidos. Para empezar habría que romper la rigidez de sus estructuras internas y el control cuasi omnímodo que ejercen sus cúpulas directivas.
Uno de esos cambios sería la introducción del sistema de listas abiertas en las elecciones de parlamentarios y concejales, de manera que los electores eligieran a quienes quisieran de entre todos los que se presentan. Así, desde el momento en que un diputado sabe que su reelección depende de la valoración que de él hagan los electores, se volcará en explicarles sus opiniones y las razones de su actuación, y en escuchar lo que ellos esperan de él. Su prioridad, por tanto, será establecer una relación eficaz de comunicación y confianza con sus posibles votantes, más que con la cúpula de su partido, como sucede ahora.
Habría que cambiar también el actual modelo de financiación de las campañas electorales. Para que las listas abiertas fueran realmente efectivas, esos recursos económicos no deberían depender de las cúpulas de los partidos. Una buena opción sería facilitar las donaciones de ciudadanos particulares a políticos concretos, quizás mediante exenciones fiscales. Como esta fórmula conlleva el riesgo de que surjan grupos de presión que instrumentalicen a los candidatos, es necesario que todas esas donaciones sean públicas y transparentes. Y, desde luego, sujetas a las correspondientes auditorias por parte del Tribunal de Cuentas. Tribunal que, dicho sea de paso, debe ser independiente de los partidos para que sancionara todos los incumplimientos que detectase.
La selección del candidato que presentase cada partido para las elecciones, por ejemplo, del Presidente del Gobierno, debería hacerse mediante un sistema de primarias abierto a todos los ciudadanos. Ahora bien, cada uno de los aspirantes debería presentarse con un programa razonablemente detallado y exponerlo y debatirlo con sus competidores, en foros públicos y ante los medios de comunicación, tantas veces como se lo pidan.
Soy consciente del riesgo que conllevan estas, y otras medidas similares, de fomentar la proliferación de políticos populistas y demagogos, prestos a regalar los oídos de su electorado prometiéndoles cualquier cosa, aun cuando fuera perjudicial para los intereses globales del país. No obstante, dada la situación en la que estamos, creo que no nos queda más remedio que asumir este peligro. Hay que confiar en que con esa fórmula habrá una mayor proporción de políticos esforzándose en explicar más y mejor a la sociedad lo que conviene hacer, y más dispuestos a escuchar sus propuestas. Y que también habrá más ciudadanos esforzándose en comprender qué se debe hacer y en proponer medidas útiles.
Desde luego este enfoque se quedaría cojo si no viene acompañado de una mayor implicación de la sociedad civil. No bastaría con activar medidas para que los políticos se esfuercen en comunicarse con la sociedad. También es necesario que la sociedad quiera protagonizar la vida política y relacionarse con los políticos. Ni siquiera habría que esperar a que los partidos se animen a dar los pasos indicados, porque probablemente no tengan ninguna gana de hacerlo. Solo lo harán si la presión social les obliga a ello. Los ciudadanos tienen su propia responsabilidad y deberían ejercerla. Y el abanico de posibles iniciativas, en este sentido, es amplio. Desde las más modestas a las más ambiciosas. Como creación de foros de debate, seminarios, escuelas de formación política y grupos de acción política, entre otras. Internet y las nuevas tecnologías ofrecen muchas posibilidades. Solo hay que querer crear las fábricas de las ideas y las propuestas que se necesitan. Y cuantas más mejor.
Coincido con el tono general del artículo y con las propuestas que formula. Está claro que determinados aspectos de modelo de organización y funcionamiento de la democracia que establecimos a mediados de los años 70 del pasado siglo ya no sirven (lease «no los aceptamos») y el traje aquél se nos ha quedado pequeño. No resulta aceptable hoy, transcurrida ya una década del siglo XXI, que los ciudadanos, dada la vaguedad de los programas electorales, tengan que votar a un partido por «adhesión inquebrantable» a sus siglas o a su historia,independientemente de quién integre las listas. Es imprescindible que el curriculum de los candidatos sea público a solo dos o tres «clics» de ditancia de la Home de la web de los partidos.
Coincido en que hay que buscar vías alternativas de aproximación a la política y a la designación de los elegidos para representarnos. Entiendo que los plantamientos que esboza Bautista responden a un debate que hay en la calle. Lo, como dice el mismo autor, difícil es llevarlos a la practica.
Cuanto cuesta economicamente esta propuesta?. Imaginemos el contexto norteamericano, parecido a esta opción. Cada candidato haciendo campaña, cada candidato representando intereses. Y los intereses que representa son los del sistema de su entorno. Por ejemplo en España, candidatos financiados por la industria farmaceutica, otros por las petroleras, ya sean del exterior o nacionales. Así sucesivamente. en todos los ambitos. Es posible que salgan candidatos independientes, candidatos de la esfera de la educación, de la cultura, etc. Pero, lo cierto es lo que la experiencia dice, los minoritarios son derrotados. Que sean testimoniales no deja de ser importante. Abre un debate.
Partidos, para qué?, si sólo se sirven a sus propios intereses; organización social, por sectores o parecido, donde lo normal sea lo justo- la ética- lo asambleario- el desarme total y absoluto mundial- donde se hable claramente a las personas que somos tod@s, sin tanta engañifa- tanta tomadura de pelo- tanta estafa- tanto saqueo; Partidos, para qué?, adscritos a sus respectivas entidades financieras se llamen bancos..o lo que sea;Partidos para votarles?, si las órdenes de como se harán las cosas vienen, de dónde?, útimo eslabón en la cadena de mando, cual?, la otan- las bombas- el poder de destrucción- la violencia en su mas pura expresión..que va contaminando de arriba-abajo, todo lo que toca-todas nuestras mentes, nuestras maneras de hacer, de vivir, de sentir, de relacionarnos con los demás; Partidos, de hoy en día, para qué?, movimientos sociales, de abajo-arriba, exigiendo lo que queremos, y a lo que tenemos derecho, a vivir sin guerras- a que no nos mientan tan descarado- a que dejen que la gente viva a nivel dinerario con la dignidad no ninguneada por carecer de empleo etc..-a vivir con un mínimo de paz, y elegir libremente el cómo queremos vivir sin tanta presión subliminal propagandistica (tv..etc..); partidos, para qué?, de verdad,suene raro- suene mal..paso ampliamente, hoy por hoy..de meter un sobre en una urna; para que vivan otros a pierna suelta, ya me voy yo con mis piernas tranquilamente a darme un buen paseo..en ese día «tan señalado», para los que esperan poder llenarse pero que muy bién los bolsillos, a base de promesas falsas dichas a conciencia que así lo son..y alá, que me voy pa´la piltra que de politiquería y mentira está la cosa llena, mientras muchos ciudadanos no llegan a fin de mes o están hipotecados a 25- 35 años, por vivir en una casa, como si fuera normal esto de tener que pagarle a un banco-por cobijo; que pasa, que sino..en la jodida calle?; partidos, para qué?. (piltra=cama).
Estoy de acuerdo, Javier, en que no es de recibo que tengamos que votar a un partido que esconde deliberadamente los aspectos impopulares de su programa y que presenta en sus listas a una mayoría de gente que ni se ha molestado en darse a conocer. Solo nos queda el valor histórico-ideológico de sus siglas como garantía de no-se-sabe-bien-qué y lo que suscite el candidato principal. Sin embargo, no sé si la cosa cambiaría por tener accesibles los curriculum de los candidatos. Yo creo que sería más interesante saber qué opinan sobre las cuestiones claves, y eso requeriría tiempo y en definitiva otra forma de organizar la relación de los candidatos con los electores, aprovechando los medios de comunicación, internet y, cuando sea posible, debates en vivo.
En relación con el comentario de Jose Mª Bravo, es cierto que la fórmula de listas abiertas tiene el riesgo de convertir a los diputados en simples lobystas de los grupos empresariales que les han pagado su campaña. Para evitarlo, es clave que el Tribunal de Cuentas u otro órgano similar auditase sistemáticamente las cuentas de los candidatos, de modo que éstos perdieran su escaño si se les descubriesen irregularidades significativas. Lo que me preocupa de esta opción es que proliferasen tanto los políticos populistas que se degradase aún más la ya escasa cultura política de la mayoría de los ciudadanos. La esperanza es que surgiesen políticos serios, honestos y con un discurso de nivel, que fueran preferidos por amplios sectores sociales. Supongo que, en el fondo, sería algo parecido a lo que ha pasado con la telebasura. Al final la gente se harta y busca otras cosas. Pero, estoy de acuerdo contigo, en que no es un tema fácil de resolver.
En cuanto a lo que dice Gema, entiendo de sobra el escepticismo que rezumas hacia los partidos, pero no estoy de acuerdo contigo en que se deba prescindir de ellos. Si no existieran habría que reinventarlos. Pero lo que necesitamos es otro tipo de partidos muy distintos de los actuales. De todos modos, sería muy positivo que, entre quienes estén disconformes con estos partidos, hubiera gente dispuesta a crear otros nuevos y a crear una nueva cultura política.
Es cierto, MB, que la propuesta esta en la calle y es interesante Es evidente que hay mecanismos del sistema que auditan las cuentas de los partidos y de otras instituciones. Pero, esto también habría que cambiarse ante esa nueva perspectiva electoral.Además, te apunto que el sistema de repartición de escaños que tenemos implicaría que los candidatos adscritos a los grandes partidos tendrían, con menos votos individuales,mayor acceso al parlamento. Quiero decir que, aunque, un candidato independiente tuviera más votos que el más votado de los partidos tradicionales podría quedar fuera del hemiciclo.
De otra parte hablas de la cultura política ciudadana. Das un ejemplo que la gente se harta de la telebasura y busca otras cosas. Pues parece que no, dando un repaso a la parrilla televisiva. La pregunta clave es como introducir cambios razonables, sin menoscabar la libertad de expresión (y de presión), en la educación de la ciudadanía.
Yo creo que mientras el «sustrato» cultural no se modifique es difícil lo demás.
Igual soy algo ácida en aquello que escriba, igual suena bién raro..pero hablaré de aquello que ví, de aquello que conocí..aunque igual encaja más con Economía aquello que relate, más que con esta sección:Partidos, para qué?, he visto cómo se hipotecaba desde el ayuntamiento a gente discapacitada y de avanzada edad, dspués de derribar su casa, por planes especulativos del momento, esta persona en concreto cobraba la antigua LISMI, de 120 euros mensuales, pues bién: no sólo «te derribo la casa, a tus 60 años de edad, sino que además te hipoteco a veinte años, aún cobrando esa ridícula pensión que cobras»; toma ya!!- hipotecas subprime; reales como la vida misma, SE HAN HECHO AUTÉNTICAS SALVAJADAS, LO HE VISTO con mis propios ojos; Partidos, para qué?, después de trabajar un tiempo, que más dará los años, enfermas, y que te queda?- cuantías de 300-700 euros mes, para ir tirando de mala manera, y quedar endeudada incluso con la gente de por vida, por el hecho de haber quedado enferma- y por ello, también precaria; Partidos, para qué?, para que las personas vivamos con lo minímo, mientras te lo van subiendo todo, aludiendo que es por causa de la crisis- crisis?–de ell@s?–les falta algo acaso?, o es que les SOBRA, pero bién- muchísimo!!; Partidos, para qué?, opino no hacen falta-porque para repartirse los dineros, mientras se precariza a la spoblaciones con la peor excusa: CRISIS?- venga ya!!!,pues, no lo comparto; Que nos pongan una gran oficina de economía fiera-fiera, (financiera), y vean que hacen con los dineros; porque para hacerlo tan mal cómo hoy en día..partidos para qué?; y por si fuera poco ahora,no sólo está el ministro de economía, ahora, ración doble con el GUINDOS: explicándonos cómo va la economía en su más pura expresión- VIVA! la especulación?, traído todo de esa gran nación que dicen, los EEUU, donde las vueltas especulativas sobre economía no paran hasta que ESTALLAN POR CUALQUIER LADO O FORMA, generando ya se sabe..precariedad absoluta sobre los que poco tienen, ésto, por desgracia siempre va así; Partidos para qué?, DESARME MUNDIAL- ECOLOGÍA- ECONOMÍA JUSTA Y SOLIDARIA- FIN DE TODAS LAS GUERRAS- OPORTUNIDADES PARA TOD@S, DE ESTUDIO, DE SALUD, DE DEPORTES, ETC..-ABOLICIÓN DE TODAS LAS CASAS REALES EUROPEAS Y SUS PRIVILEGIOS- STOP AL DINERO QUE PROVIENE DE DROGAS, TRÁFICO DE PERSONAS, DE MENORES, DE LA ENGAÑIFA PSEUDORELIGIOSA- paz- justicia e igualdad en derechos y deberes para tod@s etc..SI ALGÚN PARTIDO, LLEVA ESTO EN SU PROGRAMA, Y CON VOLUNTAD FIRME Y FERRÉA DE CUMPLIRLO, POR FAVOR «ME AVISE».
Podrías contarnos cómo solucionarías tú todos esos problemas, en vez de gritar tanto.
1.Se me olvidó por completo esto de las mayúsculas-minúsculas de los foros, me despisté por completo; quería resaltar algunas cosas..simplemente; si te has sentido mal por ello..pues..mira perdona!…
2. Si estuviera en mi mano resolver algo de esto, estaría bajo tierra,(ya me habrían liquidado), lo tengo claro!; tampoco me corresponde solventar desaguisados ajenos, que con mi propia vida bién complicada tengo bastante.