Si paras a una persona aleatoriamente por la calle y le preguntas que cuál cree que es la actividad delictiva más rentable, o la que más dinero mueve, posiblemente te responda que aquellas relacionadas con el narcotráfico. Quizá unos pocos pueden pensar que el tráfico de armas o la trata de seres humanos son las actividades más atractivas para los criminales, pero tanto unos como otros se equivocan: las actividades delictivas más provechosas y las que más dinero mueven en la actualidad son aquellas relacionadas con estafar fondos a los gobiernos. En última instancia, con estafarte a ti.

Por poner un ejemplo rápido: el INE estimó que el impacto de la prostitución y el narcotráfico en España fue de 9.200 millones de euros en el año 2010. Por otro lado, el ministro de Hacienda anunció el otro día una recaudación record de 12.318 millones de euros en 2014 en la lucha contra el fraude; es decir, se recauda en un año por fraude más de lo que mueven conjuntamente los dos negocios ilícitos con más solera. Y no perdamos la perspectiva: 12.318 millones de euros es el fraude localizado, a los que pillaron, y si algo nos enseña la historia es que el fraude que localizan no es más que la punta del iceberg comparado con el que posiblemente existe.

Y no me estoy refiriendo ahora a las empresas que se aprovechan de los huecos en las legislaciones de los países para pagar menos impuestos. Aunque a mí, particularmente, me pueda parecer moralmente discutible que empresas o particulares que ya ganan mucho dinero se valgan de argucias legales para pagar la menor cantidad de impuestos posible, lo cierto es que están en su derecho si lo hacen dentro de la legalidad -dicho sea de paso, es evidente que hay que cambiar la legislación para entorpecer estas maniobras, pero eso, como diría Kipling, es otra historia…-. Yo me refiero a los delincuentes de verdad: defraudadores, evasores y compañía.

Y es que a los delincuentes, tradicionalmente, les ha gustado mucho estafar a los gobiernos. Esquivar impuestos elevados a ciertos productos puede ser muy rentable, y actividades como el contrabando son viejas como el tiempo, pero la capacidad de poner en movimiento grandes cantidades de mercancías y, sobre todo, de capital ha engendrado en los últimos tiempos nuevas formas de delito en los que el riesgo es limitado y los beneficios brutales.

Cuando pillan a unos butroneros, que han robado algún milloncejo entrando con nocturnidad en una entidad bancaria, las fuerzas del orden salen en los telediarios y nos enseñan el dinero y los bienes requisados. Cuando vemos los fajos de billetes y las joyas robadas pensamos que es mucho dinero, pero todo el dinero que cabe en una mesa de la policía no se acerca, ni de lejos, al de una estafa media perpetrada por algunos señores con traje y corbata.

Por eso resulta tan reveladora una de las frases míticas de la novela El Padrino, que curiosamente no sale en la película; cuando Sonny, el hijo mayor de Vito Corleone, le dice a su padre que quiere dejar los estudios para entrar en el “negocio familiar”, el Padrino le responde que se equivoca y le dice que “un abogado con su maleta puede robar más que 100 hombres armados”.

Un ejemplo de lo que puede hacer un abogado con una maleta es el que se convirtió en la década pasada en el tipo de delito más pujante dentro de la Unión Europea, y que con matices sigue siendo importantísimo en la actualidad: el fraude al impuesto sobre el valor añadido en transacciones internacionales, más conocido como fraude carrusel.

Se trata de un fraude que se aprovecha de las diferencias entre los sistemas fiscales de los distintos países, en este caso del IVA. Por no alargarme en la explicación, consiste en importar productos de un país de la UE, vender ese producto dentro del propio país repercutiéndole el IVA y embolsarse ese impuesto sin ingresarlo en Hacienda. De esta manera, Hacienda no solo no cobrará el IVA de la operación sino que además pagará la devolución al comprador que lo ha soportado. Tiene muchas variedades, unas que buscan directamente quedarse con el IVA  y otras que lo que buscan es aumentar artificialmente la competitividad de ciertos productos al evitar el pago del impuesto, pero todas las modalidades tienen en común toda una retahíla de sociedades fantasma, sociedades opacas, testaferros, empresas “trucha” y papel, mucho papel…

En este documento del Instituto de Estudios fiscales se menciona que el fraude en 2007 podía llegar a alcanzar los 170. 000 millones de libras por año -el doble del presupuesto de la Unión Europea por aquel entonces- y la propia Comisión llegó a admitir que Europa perdía más dinero por este fraude concreto de lo que costaban las políticas comunes.

Solo por poner un ejemplo de lo que puede hacerse cuando las leyes dejan resquicios: en el documento antes mencionado se menciona que en 2007, en Alemania, desarticularon una banda de fraude carrusel donde un camión lleno de teléfonos viejos había estado yendo hacia atrás y adelante en la frontera Suizo-Alemana durante 5 años, generando 165 millones de euros en devoluciones del IVA. Esos 165 millones de euros que salieron del erario público alemán, para ir a los bolsillos de esos señores, dejaron de invertirse en carreteras alemanas, hospitales alemanes o rescates a bancos alemanes.

A los señores del camión de teléfonos les pillaron, pero en este tipo de fraudes por cada uno que pillan cientos se escapan, y estas tramas fraudulentas no hacen más que crecer, porque a los fabulosos beneficios que generan se une que se trata de un delito aparentemente sin víctimas (en la estafa de dinero a los contribuyentes nadie es dañado físicamente).

En el caso en concreto del fraude carrusel antes mencionado, dicho fraude es posible porque las políticas comerciales comunitarias generaron en 1992 la implantación de un régimen transitorio de aplicación del IVA, y no hay voluntad política para cambiar ese régimen transitorio. Los países por separado no pueden hacer nada para acabar con el fraude, más que pequeñas chapuzas normativas que los delincuentes aprenden rápidamente a eludir, y mientras no se tomen medidas legislativas que atajen la raíz del problema (lo que sería tan simple como que un país pudiese recaudar para otro) este fraude seguirá existiendo, y la mayor parte de los defraudadores escapando impunes.

Porque en el caso de las defraudaciones clarísimas, como la de los teléfonos, a lo mejor el delincuente va a la cárcel. Pero cuando el fraude es más sutil, como el de muchos de los personajes ilustres, famosos y respetables que han salido en la lista Falciani, los delincuentes salen siempre de rositas.

En el caso de esta lista en concreto, que por cierto, es el regalo con el que se encontró Montoro y que le ha permitido dar los buenos resultados de lucha contra el fraude de los que hablábamos antes, tener dinero en Suiza no es un delito, pero ocultar a la Hacienda de los países dinero por el que de acuerdo a la ley de dichos países tenían que tributar, sí que lo es. En este caso, una vez en posesión de la lista, la Agencia Tributaria se ponía en contacto con el delincuente -permítame llamarle delincuente, aunque se trate de ilustres banqueros o deportistas de élite- y le decía: sabemos que han sido malos, devuelvan lo que deben (o según muchos inspectores, mucho menos de lo que debían) y haremos borrón y cuenta nueva. Así regularizó sus 2.000 millones el difunto presidente del Banco de Santander, por ejemplo: Emilio, te hemos pillado, mala suerte: pero tranquilo que aquí no ha pasado nada.

Por falta de recursos de la Agencia Tributaria, y porque muchas veces en este tipo de procesos, con pruebas conseguidas de la forma en la que llegó a manos de Hacienda la famosa lista, los abogados de los defraudadores suelen ganar los casos alegando que la prueba se ha obtenido de forma ilícita, tiene cierta lógica que no se emprendan acciones legales por defecto con estos señores; pero me cuesta imaginar a los GEO, enfundados en sus trajes, con las armas en la mano, a punto de entrar en una casa donde se oculta una banda de hábiles ladrones, pasándoles antes por debajo de la puerta una notita en la que les dicen “chavales, sabemos que habéis sido malos, pero si devolvéis lo robado no pasa nada, que no nos apetece empezar con lo de derribar puertas, tirar bombas de humo y esposar a gente, que es muy cansado”.

Todos los políticos son muy dados a alardear de lo mucho que les gusta usar la mano dura cuando se trata de mantener la ley y el orden y de perseguir el delito, pero para perseguir ciertos delitos les falta voluntad política.

O simplemente voluntad.

2 comentarios

2 Respuestas a “COMO UN ABOGADO CON SU MALETA PUEDE ROBAR MÁS QUE 100 HOMBRES ARMADOS”

  1. Colapso2015 dice:

    No debería perderse la realidad de las cosas. El IVA es un impuesto CREADO y recaudado para el Estado por terceros bajo amenaza de sanción o cárcel; en general alguna forma de violencia. Por lo tanto, parece obvio todos los problemas derivados de esta creación se deben al creador POLÍTICO.
    Recordemos por otra parte, el “value added tax” está a cero (sales tax) en algunos Estados, y a no más de un 8% en países civilizados y democráticos. Impuesto que no existía antes de 1986…

    La dicotomía presente entre consumidor (persona) y productor (grupos-empresa) es digna de estudio,…, una tuerca más del feudalismo corporativo. Cosas del flujo,…

  2. A los ISDS y la mafia acompañante dice:

    Si, justicia y legislación. Me gusta mucho cuando se dicen verdades constatadas. ( y lo que no vemos..)
    Son ellos, los legos, los que internacionalmente se lo están montando
    a base de tribunales «privados» a 6000 euros/hora, blindados para el triunvirato de cualquier país soberano. Contratados por las propias empresas a las que primero asesoran, deciden sobre miles de cosas.
    ¿De qué hablo ? Pongamos que hablo de Madrid… Pongamos que hablo de la gran comisaria de comercio Cecilia Malmström ( sueca no-rubia-) tan lista ella..
    Y por supuesto, hablo del futuro TTIP, y de los otros «tip-pejos» con los que ya toreamos.
    Tratados ellos del robo y la desfachatez inhumana, pero diseñados por especímenes muy conscientes.
    Tratados, específicamente diseñados para seguir haciendo exactamente todo lo que tu comentas y más.
    Ese más, es ni mas ni menos que no sólo se llevarán los dineros, sino lo mucho más rentable, que si la empresa que deciden plantar, donde les de la gana, ( ya lo hace Canadá con nosotros, nosotros, la UE) fracasa – y para ellos fracasar no es perder sino no ganar según sus previsiones, pues nada.
    Tribunal al canto, por encima de las legislaciones , gobierno del color que sea, da lo mismo y dios si se pone en medio, estos señores reclamarán recompensas de millones de euros porque las políticas interfieren con su negocio.
    ¿Un ejemplo? empresa conocida de tabaco a quien no me da la gana publicitar se querelló contra varios países Sudamericanos, y a Chile por ejemplo, le ganó 2.2 millones de $ por «Atentado contra la libre competencia»
    Los ISDS ( propongo que os inventéis el significado de las siglas, lo que me viene a la cabeza no nada polite) Pero Angela Mérkel ya ha pagado también gracias a ellos. Nosotros ni los necesitamos, directamente pagamos a Repsol por sus últimos zarandeos fallidos.. ni hablar de lo que hacen fuera del terruño los hijos de la patria..en la suya propia y allende los mares.

    ¿qué pasa si Monsanto me demanda porque le hago la libre competencia con mi huerto ecológico? ¿puedo demandarle yo a Monsanto porque ha contaminado de mierda transgénica del guadalquiví p’a rriba?
    NO. Ya tienen esos problemas- sin solución por la magistratura Canadiense- muchos medianos o no tan medianos productores de cereal allí, que no tienen nada que hacer contra los famosos Tribunales de Libre Competencia.
    Este es el mundo en que vivimos ( no por mucho tiempo)
    ¿porqué no mandamos a la cárcel a los mayores ladrones del mundo? porque ellos son la ley, el ejército y el gobierno.
    Esta es la gran europa de las naciones que pretenden vendernos, la que tiene a Rusia como enemiga, impuesta por el imperio, aunque eso signifique la matanza que estamos presenciando, aunque se haga en contra de nuestro propio comercio. Nos mandan… y nosotros al bar.
    A Artemisa y a Ceres les pido que desaten de una vez todos sus poderes o que el demonio nos pille confesaos, porque ya se pasó de rosca el tiempo verlos venir, que vengan los neo ladrones, aquí les estaremos esperando y no vamos a pedirles que nos den sus migajas, eso seguro.
    (El amigo Oquendo, que tanto sabe de palomas, seguro que también se anima y quizá pueda matizar estos apuntes)

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