“Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”.
Carmen Calvo. Ministra de cultura del PSOE (2004 – 2007)
La última vez que estuve en un buffet libre pude ser testigo de la ambición humana. Sí, se trataba “solo” de comida, pero llamaba la atención. Decenas de personas lo cogían todo, por si acaso. Luego en sus platos quedaban los restos de lo que por mera supervivencia no se habían terminado, porque después de los bollos, la fruta, las tostadas y los huevos con bacon, estaban más cerca de vomitar que de salir a conocer la ciudad en familia. Pero bueno, qué más da, si es gratis. Yo me lo quedo todo y luego ya veré. Nadie me dice que no coja más de seis platos para desayunar, y si nadie me lo dice será que puedo, y si puedo pues lo hago. La responsabilidad personal de intentar llenar mi plato solo con lo que necesito para alimentarme parece un detalle intrascendente. Y además, si no cojo yo el donut grande igual viene otro y se lo come. Y ESO SÍ QUE NO.
Cuando salió a la luz que parte de los gastos de las Tarjetas Black iban destinados a comprar lotería, me recordó mucho a esta situación. INSACIABLES. ¿De verdad vas a pedir una paella después de haber desayunado seis veces? Pues sí. Debe de ser el hambre atrasada, pero hambre de poder, de élite, de jugar a ser Dios, de sentir que estás por encima de todas esas cabezas pequeñitas que curiosamente son tus ciudadanos y que has dejado de ver hace tiempo porque desde tu ático los rostros empiezan a difuminarse. Y en esta ceguera temporal, has olvidado que esas cabezas pequeñitas son precisamente quienes te proveen de toda esa comida que vas a dejar en el plato.
Nuestros políticos han resultado ser unos zampabollos a los que solo les queda llevarse las toallas del hotel… El problema es que si les pillan robando las toallas, afirmarán que ellos no sabían que no pudieran robar toallas, ¡nadie se lo dijo! Pero que no cunda el pánico, porque las devolverán. Ellos son así de honrados y están dispuestos a devolver lo que han robado en cuanto les descubran.
La directora de Cope Extremadura escribía el siguiente tuit hace unos días: “El Presidente Monago demuestra su integridad y honradez política DEVOLVIENDO el dinero de los viajes”.
Lo primero que me asombra son esas mayúsculas para enfatizar el verbo DEVOLVER. Vamos a ver, si devuelves algo es porque lo has cogido antes. No tiene nada de heroico, sino más bien todo lo contrario.
¿De verdad este hombre no tenía dinero para pagar sus viajes de su bolsillo? ¿De verdad no se ha planteado por qué debemos pagárselos nosotros? ¿De verdad no ha sentido un mínimo de vergüenza en esos cruceros que supuestamente hacía para reflexionar sobre trabajo? ¿Acaso la ética política ha pasado a ser el gran oxímoron de la historia?
Pero lo que más me preocupa de la situación de desmadre a la que estamos llegando, es que nos acabemos conformando con eso; con que no roben, con que roben menos que otros, con que si roban lo devuelvan o incluso con que pidan perdón por lo robado.
Un adulto al que se le presupone (siendo muy optimistas) cierta inteligencia, no puede conformarse con pedir perdón. Nosotros tampoco.
Hay cámaras instaladas en todas las esquinas para vigilar a los ciudadanos, hay leyes ideadas exclusivamente para vigilar a los ciudadanos, hay militares entrenados como antidisturbios para controlar a los ciudadanos… Y yo me pregunto, llegados a este punto, ¿y a ellos quién los vigila?
Si todavía hay quién duda de que la solución no pasa simplemente por retirar las manzanas podridas de la cesta, sino por plantar otro árbol, por favor, que me explique por qué.
Esta bulimia no se debe al hambre atrasada, sino a la pobreza de espíritu.
*El siguiente vídeo puede herir algunas sensibilidades.
De acuerdo con el artículo expresado.
La insaciabilidad humana es trasladable a todos los ambitos de la vida, Se nos forma para no ver límites a aquello que nos entusiasma, nos compensa o nos enorgullece como personas, o todas juntas.
Eso trasladado al ámbito deportivo con la reciente moda de los ultratrails (carreras de montaña de entre 60 y hasta más de 100km) ¿donde está el límite?.
Si tu cuerpo es capaz de aguantar semejante barbarie y además obtienes reconocimiento, meritos y adulaciones por parte de tus congéneres ya tienes la mezcla explosiva hecha. Por que a partir de ahí 100km corriendo será un calentamiento.
Las tarjetas black es sólo un pellizco entre los muchos casos de corrupción política, Poco se paran los medios de comunicación a buscar en empresas de alto calibre casos de engaño, malversación, chantaje, y demás tropelias para ganar más a consta de contratos precarios, sueldos miserables y atropello de la dignidad humana.
Por que a los medios de comunicación no les interesa morder de la mano que les da de comer.
Por otra parte a nivel de ciudadano, deberiamos ser mas conscientes de el daño que nos estamos haciendo a nosotros mismos unas veces no denunciando ese abuso y otras consintiendo semejantes engaños por el hecho de «por lo menos tengo trabajo».
Un saludo