Querido mío:

Te voy a dejar.

Sé que te doy una muy mala noticia, y no quiero con ello ni hacerte ningún daño, aunque sé que es imposible, ni hacerte sentir mal de manera alguna, pero no puedo estar ni un minuto más contigo.

Me has visto los últimos meses como se me estaba agriando mi carácter, y nos has hecho otra cosa que echármelo en cara, sin cambiar ni un ápice tu manera de comportarte conmigo y con los demás. Lo hemos hablado mil veces, unas con calma y tranquilidad, las menos, otras a gritos y chillándonos los dos como energúmenos, las más de las ocasiones, pero yo no estoy de acuerdo con tu comportamiento, igual que, como tantas veces me has dicho, no eres capaz de entender lo que expreso con tanta reiteración y desesperación. No me entiendes nunca.

Ya está decidió, me ha costado mucho tomar este camino, pero no te aguanto más.

Como comprenderás, es una decisión meditada y reflexionada, “tomada en frío” como nos dicen las amigas que hay que tomar estas decisiones. Me ha dado tiempo a pensarlo con detenimiento y poder echar la vista atrás para comprobar como se han ido deteriorando las cosas entre nosotros. Tus promesas, ese gran recurso que siempre has utilizado para convencerme de lo que te ha interesado, ya no me surte ningún efecto, y más cuando veo que tus decisiones en vez de ser valientes son las que más te han convenido, en un supuesto interés común que no veo por ningún lado, más que por el tuyo propio.

Me siento engañada, y me has camelado siempre a tu exclusiva conveniencia.

Hemos llegado tan al fondo, que ya ni te molestas en hablar conmigo, reprochándome que cuando lo haces no paro de hacerte reproches, recriminaciones y amenazas, y puede que sea así, pero sabes que en el terreno de las palabras y las explicaciones me ganas, con tu gran facilidad para encontrar razones que lo justifican todo, y ese tono solemne que empleas en algunos momentos para argumentar cualquier cosa que te sirva para salir del paso airoso y triunfador.

Y claro, cuando soy yo quien hace las cosas mal, que bien te explayas, que convincente resultas, como te las apañas para dar la vuelta a la tortilla y hacerme sentir culpable y un auténtico desastre de persona. Con ese jueguecito tonto, con el que se te ve tanto el plumero, puedes engañar algunas veces pero no toda la vida, como así has hecho conmigo y con tantos más. De lo que se trata, amor mío, es de tú siempre partas el bacalao, tengas las sartén por el mango, y no cedas nada de ese poder, esa dominación, ese absolutismo disfrazado que tanto abomino.

Tu actitud, ya lo estás viendo, nos ha costado todo lo que se nos viene encima, unas relaciones sociales divididas, haber partido a los amigos en dos sin remedio, prácticamente arruinados y con unas deudas hasta no sé cuántos años, una vivienda que no vale casi nada, y dependiendo solo de la caridad de los más cercanos para poder sobrevivir.

Y lo último, que es de las cosas más sangrantes de mi convivencia contigo, has metido las narices en todo siempre, has querido influir en todo y en todos a la manera que has creído para tu propio bien, han interferido en mi vida privada sin cansarte de sembrar cizaña cuanto podías y te interesaba hacerlo, te has aplicado en obligarme a pensar de la forma en que tú lo haces, creyendo que esa única manera es la mejor, sin darme ese mínimo espacio de libertad, independencia y autonomía que se merece cualquier ser humano por el solo hecho de serlo. Me has cansado con tus obsesiones con el poder, con tu odio hacia tus enemigos, con una forma maniquea de entender el mundo y esa manía persecutoria de sentirte siempre el foco de las envidias y los rencores de los demás. ¡Eres tan importante! ¿Verdad?

No, se acabó todo. Se acabó definitivamente. Solo piensas en ti y en lo tuyo, te pongas como te pongas. Nunca has pensado realmente en mí, exclusivamente cuando te he sido necesaria.

No cuentes conmigo ni un segundo más, me voy, no te creo y te aborrezco. Sabes que te quise, pero como suele decirse hasta aquí hemos llegado, político.

3 comentarios

3 Respuestas a “CARTA DE DESPEDIDA”

  1. El político responde dice:

    Pero qué chiquilla eres; y qué Irreflexiva y qué impulsiva y qué temperamental. Menos mal que yo ya estoy acostumbrado a tus veleidades y no me impresionan demasiado tus amenazas.
    Además, ¿de qué te quejas? Siempre te he dicho, no irás a negármelo, exactamente lo que en cada momento has querido escuchar.
    Por otra parte, y no irás a negármelo tampoco, venimos siendo desde hace ya treinta y seis años el matrimonio perfecto. Perfecto con todas las salvedades y todos los peros y aunques y es ques que se le puedan poner a cualquier matrimonio, pero, en líneas generales y ateniéndose a qué se espera de cualquier matrimonio, perfecto.
    Tenemos nuestras complicidades, tú lo sabes. Nos apoyamos el uno en el otro constantemente; haciéndonos mutuas concesiones sin ganas, a veces, y otras veces haciendo de tripas corazón. Pero… ¡es lo que hay!
    Tampoco yo, mi amor, es que esté muy del todo contento contigo. Que cuando hago las cosas a tu gusto va todo de perlas, pero en cuantito algo no es de tu agrado me traicionas con el primero que se te tercia como ya sucedió en… ¿era en 2004? Sí, mujer, cuando tus amigas te llenaron la cabeza de cuentos y, despechada, te lanzaste en brazos de aquel… Y ya viste, tesoro, la que liaste.
    En fin, te podría decir muchas más cosas, pero me limitaré a recordarte que yo con mis promesas incumplidas — y es que, querida, algunas son de todo punto incumplibles y todo el mundo lo sabe — y tú con tus rabietas y arrebatos de ¡pues me voy a casa de mi madre! somos, esa es la verdad, inseparables. Y nuestra unión indisoluble.
    Porque tú y yo, amada mía, somos la Democracia, y la Democracia es de lo mejorcito que se ha inventado hasta la fecha para que nos gobernemos.
    Así que te sugiero, que dejemos de pelearnos y que nos llevemos bien… lo que haya que llevarse.

    1. Carlos Peiró Ripoll dice:

      Efectivamente, no hubiera sido posible el matrimonio sin la complicidad de las dos partes, y a la que haces referencia ha estado siempre predispuesta a hacer lo que le dicen cuando le regalan los oídos, y se refuerza en las mínimas posibilidades de participación del electorado quizá la parte más cutre de este, el interés particular, casi siempre monetario, o la ideología más simple y ramplona. No cabe duda que ambos son tal para cual, pero no creo que sea justo poner a ambas partes en la mismo nivel de responsabilidad. Los candidatos y sus partidos con todo el aparato propagandístico a sus espaldas, con un fuerte financiación pública detrás, y los medios de comunicación puestos a su servicio, tienen infinitamente más posibilidades de modificar esa relación para llevarla otros derroteros que el electorado, condenado a una pasividad casi total, a unas acciones muy limitadas y sin posibilidad algunas de réplica. No sería justo considerar que ambas partes son equiparables.

      De hecho, el artículo no pretende que queden exoneradas las responsabilidades del electorado, que cada vez da una respuesta civil más infantil por sus cortas y escasas miras, sino rescatar que en la relación de unos ciudadanos con sus políticos los aspectos emocionales tienen bastante más importancia que las que habitualmente se les dan. El efecto colectivo que tienen las medias verdades, las triquiñuelas dialécticas, o la opacidad mentira de un «representante del pueblo» tiene mucha más trascendencia y hace mucho más daño al estado anímico de un país, que las estupideces que muchos solemos hacer en nuestra vida cotidiana. El nivel emocional de una España que sale de su estado «emburbujado», y la falta de ética que se ha instalado en las intervenciones públicas de máximos representantes de las diferentes corrientes políticas habla por si misma de lo que ha querido una de las partes que suceda en esa relación.

      No hay más que recordar aquellas anécdotas electorales del «puedo prometer y prometo», lo de «OTAN de entrada NO», el manejo propagandístico del «Caso Gürtel y los ERE´S», la promesa de 400 Euros de rebaja en el IRPF unos días antes de las elecciones, esconder la congelación de los sueldos públicos, y cosas similares que han utilizado todos los partidos en los momentos que les ha interesado.

      No es de extrañar, más allá de otras interpretaciones posibles, la brecha cada vez más agigantada entre una sociedad y sus electores, manifestada por la enorme simpatía que han cosechado movimientos como el 15-M y similares.

      Hegel seguro que tenía razón con aquello de que «Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece», pero a mi me gusta más aquello mencionado por un gitano tras los resultados de unas elecciones: «Tenemos lo que vusotrus sus merecéis».

  2. La clase política, ahí está con sus sueldazos millonarios contados en euros, mientras calculan si prorrogar el programa PREPARA, ese el de los 400euros/mes y sólo para 6meses; La clase política, casada desde hace tiempo con LA BANCA en general en un idilio tan romántico, que cuando lo segundo carece, por mala gestión y desviación de capital a bolsillos privados y financiación de guerras,de aquello llamado dinero, la primera sale a su encuentro entregándole inmensas catidades generadas por el trabajo diario y cansino de toda la CIUDADANÍA; eso sí, para que preguntar a la ciudadanía si se la puede mangonear, se hace y punto!!, porque son ellos, la clase política, aforada- vendida- innegociable hacia los que dicen que GOBIERNAN, que, claro está, así no es; Las sociedades empezarán a estructurarse cómo mejor lo conciban frente al desaguisado que viene, generado cómo no por la clase política ella tan endeudada y entrampada en lo inmoral e ilegítimo de sus maneras de hacer; y cómo no!, política+ BANCA+ brazo armado….estructurando el mundo y sus conciudadanos a imagen y semejanza de eso llamado CAPITAL o similares, hambrunas en todo el continente africano, para no variar; 6 guerras abiertas en el oriente-medio; toda latinoamérica después de sangrientas dictaduras militares, empobrecidas por las deudas desde el FMI- BANCDA MUNDIAL ETC.; una EUROPA retrocedida casi al medioevo y a la esclavitud laboral; etc….en fin, bonito mundo, sí señor, gracias a los politícos, y camarilla de aliados; necesito dormir en mi choza de chamizo, esa que me he frabicado con mis manos alrededor del río, porque si DESPIERTO…es que es para morirseeee!!

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