Seguramente debo estar equivocado. Que alguien me saque de mi error. Siempre había creído que las necesidades reales, no inventadas, de los seres humanos eran respirar, beber, comer, dormir o, más exactamente, soñar (sin un breve espacio de tiempo en la fase de sueño profundo, parece que nos moriríamos en poco tiempo) y poco más.

También creía que vivíamos en un Estado de bienestar. La expresión da casi risa, teniendo a la población hecha unos zorros. Pero no nos desanimemos. ¡Qué logros! Educación pública y gratuita, sanidad pública de la máxima calidad. Hasta el derecho a ir a los tribunales gratis con un abogado al que no tengo que pagar, siempre que mis ingresos no excedan de determinadas cuantías.

Pero, ¡oh sorpresa! resulta que en nuestro mundo perfecto tenemos una tasa de pobreza infantil que se sitúa en el 27,2%. De hecho, somos el país de la Unión Europea, solo después de Bulgaria y Rumanía, que presenta mayores tasas de pobreza infantil. Y se da la circunstancia de que un niño puede/debe ir gratuitamente al colegio o si se pone enfermo puede ir al médico sin pagar. Incluso si carece de ingresos podría ir a juicio gratis. Pero lo que no tiene garantizado es que, si su familia no tiene recursos, pueda comer todos los días.

Multitud de medios de comunicación y ONG se han hecho eco de los problemas surgidos en relación con las llamadas «becas de comedor». Como sabéis, en España «la enseñanza básica es obligatoria y gratuita», porque así lo dice la Constitución, pero, en los colegios públicos, el Estado no se hace cargo de los gastos de comedor, es decir, de dar de comer a los niños. Esto lo tienen que pagar las familias, salvo que se les reconozca una beca que lo cubra. Son las Comunidades Autónomas quienes deciden el presupuesto que destinan a esas becas y los requisitos para acceder a las mismas. Y esto ha generado una total disparidad entre regiones: en algunas las becas llegan a prácticamente todos los que las necesitan, en otras la situación es bien distinta.

Según Eurostat el número de menores en España en riesgo de pobreza supera los 2 millones, mientras las becas de comedor en toda España apenas llegan a 460.000 menores. ¿Quiere esto decir que hay más de 1 millón y medio de niños con dificultades para comer, incluso en el colegio? No se sabe. Sí ya sé que se trata de una medida de pobreza relativa y que esos datos hay que tomarlos con cautela. Pero algo está pasando cuando profesores y servicios sociales están dando la voz de la alarma. Y no se me ocurre acción política más prioritaria y urgente que la de afrontar un problema así.

Entiendo que sea necesario dar a los niños educación hoy, para que mañana sean miembros activos de esta sociedad y puedan comprarse sus propios bocadillos; pero, mientras se convierten en gente de provecho habrá que facilitarles su alimentación.

Una de las causas del alzamiento social que se está formando es precisamente la percepción de estos absurdos. Nadie puede entender que el Estado se gaste el dinero que se gasta en mantener un gigantesco aparato administrativo … o incluso en educación, sanidad o justicia y, sin embargo, no haya dinero para asistir a personas en verdadero estado de necesidad.

Según UNICEF harían falta cerca de 10.000 millones de euros para paliar la situación de pobreza en que viven muchas familias, implantando una prestación universal por cada hijo a cargo similar a la que existe en 21 de los 27 países de la Unión Europea. Esta sería la más cara y ambiciosa de las medidas propuestas para solucionar la situación de pobreza en España. Supone únicamente el 1% del PIB. Por supuesto, hay medidas paliativas y urgentes infinitamente más baratas, como habilitar partidas presupuestarias extraordinarias para aumentar considerablemente las becas de comedor en el ámbito estatal, manteniendo abierto a los comedores escolares durante el periodo vacacional. Esto tendría poco coste y mucho impacto.

No soy partidario de que el Estado siga creciendo como «papá» proveedor de bienes y servicios. Ya sé que en este modelo, una parte de nuestro dinero lo tiene el Estado y de nuestro tiempo nuestro empleador; pero hay infinidad de cosas que podemos hacer sin mirar al monstruoso Leviatán. Os pongo un ejemplo, conozco un grupo de 60 personas que llevan 4 años haciendo turnos para atender a un comedor en el Pozo del Tío Raimundo, al que acuden diariamente 130 personas. Además, llevan comida a otras 120 familias a sus casas. Si este tipo de iniciativas se generalizaran y dedicáramos parte de nuestro tiempo libre a este tipo de actividades, en lugar de a las gilipolleces con las que solemos llenar nuestros vacíos ¿no empezaríamos a vivir en una sociedad más humana? Os doy un dato más, cada español pasa 4 horas y media al día delante de la caja tonta, ¿imagináis el tiempo que eso supone multiplicado por los aproximadamente 38 millones de residentes en España mayores de 16 años? ¿no daría ese tiempo para atender, entre otros, a los 2 millones de niños en dificultades?

 

7 comentarios

7 Respuestas a “BIENESTAR, ESTADO Y SOCIEDAD”

  1. Alicia Bermúdez dice:

    Hace tres o cuatro noches, en el Diario de la noche de Telemadrid, un debate acalorado con un señor de un lado — no recuerdo el nombre ni el cargo, pero de izquierdas — sosteniendo que en España hay desnutrición infantil, y del otro lado dos señores — de derechas — asegurando que lo que hay en España es malnutrición, que no es lo mismo.
    Quizás porque la cabra tire al monte, que a lo mejor tira y justo es reconocerlo, más me quedo con la copla de qué sostenían los que aseguraban que desnutrición, no.
    Y es que no me creo por mucho que lo avalen estudios y estadísticas que los niños en España pasen hambre; ni los adultos tampoco.
    No me lo creo, y si hay que ir al infierno pues se va.
    No. Que lo digo en serio. Sea por iniciativas públicas o sea por iniciativas privadas no hay nadie en este país (o algún caso muy aislado sí, pero excepciones en todo siempre las hay) que no coma todos los días.
    También es verdad que muchos niños (y muchos adultos) comen muy mal: bollerías industriales, que son baratas; comida rápida saturada de grasas y de colorantes y de conservantes (de esos que llevan una E y un número, que son por lo visto malísimos), que también es barata, y chucherías y guarrerías que no aportan más que calorías.
    Y eso es estar mal nutrido, pero no es estar desnutrido.
    Por otra parte, y cuando los estudios y análisis sociológicos buscan otro tipo de características de las que establecer estadísticas, resulta que tenemos un alto porcentaje de obesidad infantil.
    ¿En qué quedamos entonces?
    Por eso me quedo más con la copla de la malnutrición. Niños y adultos alimentándose de productos pobres en nutrientes e incluso perjudiciales para la salud ya que facilitan el contraer colesteroles e incluso cánceres y otra serie de males. Pero no es imprescindible ser pobre, ni estar en situación de exclusión social, para elegir —libremente o por dejadez o pereza o incultura = falta de educación (que ahí entraríamos en otro tipo de temas, de esos en los que tan de maravilla se maneja Enrique, por ejemplo) — alimentarse mal.
    Dale a un niño, pobre o rico, a elegir entre una manzana y un bollicao. Y a ver qué resultado arroja la estadística.
    Y también podríamos entrar en que es que ya no hay en cada casa una madre que, con poco o con mucho (y a veces con poquísimo, como tantas madres de total no hace tanto) cocinaba cada media día, para su prole, platos sencillos, pero con su de todo, y perfectamente equilibrados.
    Así que también tiene su arte y su parte en el asunto el hecho de que (con dinero y sin dinero) los tiempos cambian, y las sociedades y los modos y costumbres también.
    Y es que es verdad, ¿dónde quedó el bienestar?

  2. Loli dice:

    Hola Alicia

    Es verdad que desnutrición y malnutrición son conceptos diferentes

    En el primero hay falta de aporte de nutrientes.

    En el segundo, se supone que hay aporte nutricional, pero no resultan eficaces.

    Las razones son varias.

    A veces el alimento está compuesto de «sustancias nutritivas» y «sustancias no nutritivas», es decir, sustancias orgánicas propias del alimento, pero que no son nutrientes, como aromas y colorantes, y «sustancias extrañas», como los aditivos.

    Estos dos tipos de sustancias de los alimentos, bajan mucho su eficacia biológica, es decir, su capacidad para dejar disponibles al organismo para su absorción los nutrientes que contienen.

    No creo que el aumento de la malnutrición infantil en España se deba a la dejadez de las mamás en la alimentación de sus niños.

    El hecho de que ahora muchas madres de familia tengan que trabajar fuera de casa para poder subsistir y asegurarse un techo bajo el que vivir, ha influido sobremanera en ello.

    Antes con que lo hiciera solo uno de los cónyuges bastaba, y normalmente era la mujer la que se quedaba a cargo del cuidado de los niños, su alimentación y el de toda la familia, porque tenía tiempo para ello.

    Ahora no hay prácticamente opción para ello, es necesario que todos los individuos en edad de hacerlo en una misma familia, trabajen para poder tener una economía de subsistencia.

    La madres ya no pueden dedicar el tiempo con el que antes contaban las suyas para cocinar y adquirir experiencia al respecto, o están tan agotadas cuando llegan a casa, que no pueden atender la alimentación de la familia como a ellas les gustaría.

    Dependen de lo que pueden hacer y de lo que el mercado (que bien lo sabe) les ofrece.

    Así, la bollería y la «comida basura» se convierten en una opción indispensable para alimentar a los niños.

    Por eso se hace imprescindible mantener los comedores escolares, y los comedores sociales, como el del Pozo, del que habla el artículo, porque a «la postre» es la única manera de asegurar a niños y adultos, al menos una comida al día, en condiciones nutritivas adecuadas.

    La voz de alarma respecto a las consecuencias de esta crisis, está empezando a saltar en su aspecto más dramático, los niños, porque son los primeros en resentirse por estar mal alimentados.

    Y no es justo achacarlo a la dejadez de las familias..hay falta de recursos, y los pocos que quedan en una economía familiar, se van en poder asegurarse un techo bajo el que vivir y a lo mejor…en poder pagar la luz y el agua al menos.

  3. José María Bravo dice:

    Vuelve Salama a escribir un comentario muy bien articulado y que plantea opciones de cambio.

    Pero hay ago más. Pensemos en un Estado Liberal y no este supuesto Estado Social de Derecho, o un supuesto Estado Social Democrata.

    Pero yo le pregunto a Salama, es cierto que han crecido los pobres y tambien ha crecido la desigualdad social?

    Digamos, nadie estará en desacuerdo en adelgazar al Estado. Pero en un país de funcionarios con una media salarial moderada e historicamente dependiente, que se puede hacer sin llevar más gente a la pobreza?. Sin deteriorar el consumo?. Sin agravar la deuda de las familias, la deuda soberana?

    Es paradojico y loable que se recurra a los comedores de beneficiencia cuando apostamos por este «Estado de Bienestar» ?. Por este Estado Liberal ?. Porque no creo que sería engañoso decir que este agravamiento social ha venido aparejado con la «tendencia neoliberal». Con los bonos basura, con los productos financieros «engañosos» para una sociedad como esta, con estas condiciones de desempleo estructural, con bajos salarios y riesgos evidentes.

    Yo creo y respeto, profundamente, lo que dice Salama. Pero, tambien, creo que el Estado de Bienestar es otro producto engañoso. No es una inventiva de la izquierda, otra cosa es la Proteccion Social. La Historia de España es compleja y dura. No es dificil recordar que hace 30 años era un país diferente con tasas de Educación y Salud Basicas lejanas a la media del entorno. Que ahora es un país entre los ricos. Si a la baja, pero que mide eso. Se puede creer que La India, que China, que Brasil son ya grandes potencias economicas?. Con esas diferencias sociales?. Que los Tratados de Libre Comercio, que los salarios bajos, que la gestión privada de la Protección Social, es el camino del Bienestar?

  4. O'Farrill dice:

    Es lógico que los prejuicios ideológicos de uno u otro signo traten de magnificar la situación o de reducirla, por lo que hay que salir de ellos para constatar la realidad. Esta realidad es que personas que teóricamente tienen unas condiciones sociales y económicas más bajas son las primeras que se gastan una «pasta» en comprarse camisetas de fútbol, deportivas de marca y otras estupideces como las TV de plasma o las telefonías más sofisticadas dejando a un lado temas como la alimentación (que no es tan cara) más elemental. Pero también hay otras personas que, a pesar de considerarse en niveles sociales superiores están pasando dificultades económicas asfixiados por impuestos abusivos para mantener el tinglado político-administrativo actual o por estar sometidos a unas condiciones de trabajo igualmente tiránicas por sueldos miserables. Nunca como ahora se ha percibido tanto la diferencia entre ricos y pobres ya que las clases medias están desapareciendo o tienden a ello. Quizá se trata de eso.

    1. José Maria Bravo dice:

      La ideología ha tenido mucho que ver en nuestra educación. Impregno nuestro crecimiento. Es casi la esencia del Sistema. Remplazo, de alguna manera, a la cosmologia y sistematizo la religión.

      En este Estado el peso de la Ideología es muy importante. Cuando se dice «el fin de las ideologías» es para unificar el Sistema. Para eliminar la Critica. Para totalizar la Idea.

      Es verdad que el afán del pobre es vestir como el rico. Del negro teñir de rubio su condena. Porque el Consumo es la Idea.

      En esto estamos ese es el problema.

      1. O'Farrill dice:

        Según y como. Muchos se rebelaron o cambiaron su pensamiento a pesar de haber sido educados en él. No se limitaron a repetir «mantras» correctos sino que crearon los suyos propios y su propio criterio aunque fuera a costa de las referencias obligadas. Por otra parte no se trata del fin de las ideologías ¡faltaría más! sino de aquellas que nos constriñen y restringen en nuestra capacidad de ser, pensar, sentir y decidir. Esas que ya están caducas por simple cronología histórica en muchos aspectos, aunque en su momento respondieran a los problemas sociales. Nunca tiene posibilidades la «Idea» única , incluso impuesta, porque no pueden doblegar la libertad.

        1. José María Bravo dice:

          Es interesante lo que planteas O’Farril. El problema del Pensamiento es algo muy complejo y ha tenido una relevancia notoria en la Filosofía.

          Primero, si tu ves en las acepciones corrientes, se dice que es algo que esta en la mente. Xavier Zubiri, da un paso adelante y dice «siento pensando y pienso sintiendo». Podíamos decir dinamiza el Pensamiento o quizas modifica el concepto. Uno se atrevería a interpretar que el pensamiento no esta en la mente o en lo que llamamos «cerebro»sino que esta en todo el cuerpo, en toda la corporeidad, en todas las cosas, en todo lo que vive, en lo que late. Quizas, en lo que los hinduistas, llaman «prana».

          Ha habido en el curso de la historía connotaciones diversas sobre el «Pensamiento». Schopenhauer habla de unidad y voluntad. Voluntad de vivir con todo lo que significa relación de vida, con todas las herramientas, con las manos, con los ojos, con los sueños de la vida.

          Y ha habido la critica de personas como Marcuse hacía el «pensamiento unidimensional». Este pensamiento el más frecuente en este mundo «tecnologico y logico». Ese aparato del Estado, de nuestro estado recurrente. Del «deber ser». El pensamiento de la «unica formula». A ese pensamiento coactivo que tenemos tan latente.

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