En la novela 1984, George Orwell describe el procedimiento más eficaz que utilizaría una dictadura imaginaria para impedir el pensamiento heterodoxo o divergente. Esa dictadura todos los años imprimiría un nuevo diccionario y cada edición contendría menos palabras que la anterior; y por tanto menos formas de pensar. Año tras año el pensamiento se reduce y con él las posibilidades de desarrollar mentes libres.
Algo así ocurre cuando el poder establecido confunde, consciente o inconscientemente, unas palabras con otras, unas ideas con las contrarias, generando una confusión intelectual en la que ninguna palabra simboliza lo que realmente quería decir en origen. Es bastante grave que esa confusión se genere en las leyes, como está ocurriendo continuamente; pero mucho más lo es cuando se traslada a la ley de leyes de las sociedades modernas, es decir, a la Constitución.
En los últimos tiempos, varios partidos en la oposición han hablado de la necesidad de reformar la Constitución: UPyD para que el Estado recupere competencias; el nacionalismo catalán porque considera que ‘Cataluña no tiene encaje en la Constitución’ (en palabras de un ex magistrado del Tribunal Constitucional y hoy presidente del Consejo Asesor para la Transición Nacional); y recientemente nos ha sorprendido el PSOE con una propuesta de reforma constitucional presentada como la solución a los problemas de integración de las Comunidades más nacionalistas, pero que más bien parece concebida para evitar una ruptura con el Partido Socialista de Cataluña.
Y el mantra de estos tiempos se llama ‘federalismo’. Parece que si nos empezamos a llamar Estado federal se van a solucionar todos nuestros problemas por la sola fuerza de la palabra. Repentinamente Cataluña y País Vasco van a empezar a sentirse cómodas y el Estado a funcionar eficazmente al servicio de sus ciudadanos. ¡Que vivan las Federaciones!
Vamos a empezar por lo obvio. En los países de mayor tradición democrática, cuestiones de tanta importancia como una reforma constitucional se toman ciertamente más en serio.
En los Estados modernos resulta evidente que no hay norma jurídica más importante que la Constitución. En este texto se deben decidir las grandes cuestiones que van a condicionar la vida política de un país durante bastantes años. ¿Alguien tiene alguna duda de que España hubiera sido totalmente distinta si los constituyentes hubieran optado por un modelo centralista? ¿O si hubieran redactado una Constitución liberal en lugar de haberse decantado por una social? Esta decisión constitucional ha condicionado la evolución de España como Estado del bienestar e incluso la concepción que tenemos, dentro del modelo, de cada uno de ‘nuestros’ derechos.
Por tanto, cuando hablamos de reformar la Constitución habría que tener claro que son palabras mayores. Las Constituciones contienen el código genético que va a hacer que la sociedad crezca en una u otra dirección. Es un código que se puede cambiar, pero las consecuencias de la intervención son siempre relevantes y marcan buena parte del futuro de una sociedad.
En un país como el nuestro, si hay una decisión verdaderamente importante que debe tomar la Constitución es la forma en que territorialmente se va a distribuir el poder del Estado. Entre los modelos clásicos de formas de Estado, se suele distinguir entre un Estado centralizado (como Francia), regional (como podría ser Italia) y federal (como EEUU, Suiza o Alemania). Nuestro sistema autonómico siempre se ha dicho que se sitúa entre uno regional y otro federal, inspirándose en el modelo fallido de la Constitución republicana de 9 de diciembre de 1931.
¿Qué diferencia a nuestro Estado de los Estados federales de referencia? Antes de responder a la pregunta es importante destacar que el análisis que se hace a continuación es estrictamente jurídico-constitucional y, por tanto, no entra en consideraciones históricas o sociológicas, que tienen importancia, pero no pueden abordarse en este formato.
Desde esa perspectiva constitucional, es cierto que el Estado de las Autonomías es un Estado con rasgos federales, especialmente en lo que se refiere a la extensión y alcance de las competencias autonómicas, que resisten la comparación con las de los Estados miembros de federaciones. Pero hay una diferencia esencial: en los Estados federales clásicos, las partes (federaciones) preceden al todo federal, histórica y lógicamente.
Así, en la Constitución de los EEUU de 1787 era precisa su ratificación por nueve Estados “para que esta Constitución entre en vigor en los Estados que la ratifiquen”. De hecho, la Constitución americana aparece hecha “por consentimiento unánime de los Estados presentes” y firmada por G. Washington, como Presidente y Diputado por Virginia; B. Franklin por Pensilvania; o Sml. Johnson por Connecticut.
En el Constitucionalismo español –histórico y vigente– las cosas no fueron así. Es la Constitución española la que, desde la unidad y a partir de un único titular de la soberanía nacional, el pueblo español, otorga un grado de autonomía política o administrativa a las regiones.
De esta diferencia esencial derivan todas las demás. Los Estados federados participan en la aprobación y en la reforma de la Constitución de la Federación, precisamente porque son previos a esta y porque la Federación nace del pacto entre instancias preexistentes que actúan en plano de igualdad. Por ejemplo, las enmiendas a la Constitución americana requieren la aprobación de tres cuartas partes de los Estados, por separado o en convención.
Nada de eso ocurre en España, donde la Constitución no es el resultado de un pacto entre entidades jurídicas preexistentes, sino obra de un único poder soberano: el pueblo español. Precisamente por eso, a diferencia de los Estados federados, las Comunidades Autónomas no son soberanas y sus Estatutos no son Constituciones. Nuestros Estatutos de Autonomía deben su legitimidad a la Constitución española y están completamente subordinados a ella.
Y es que, en España, a diferencia de los Estados federales, el contenido y la existencia misma del Estatuto de Autonomía y de la propia autonomía son disponibles para el poder constituyente; que, por su propia voluntad puede decidir un cambio de forma de Estado. Lo cual no es posible en los Estados federales sin contar con la voluntad de cada uno de los Estados federados o, al menos, de una mayoría considerable de estos.
Por tanto, no llamemos manzanas a las peras. Ni la Comunidad Autónoma de Cataluña, ni la del País Vasco, ni ninguna otra tienen una existencia previa a la Constitución; sino que a esta le deben jurídicamente su existencia. Esto fue así en 1978 igual que en la Constitución republicana de 1931.
Por tanto, aunque retorzamos las palabras no somos un Estado federal. Otra cosa es que queramos debatir sobre si las Comunidades Autónomas deben tener más o menos competencias. O que se pueda discutir sobre la eficacia del modelo actual y sus costes en relación con el beneficio que reporta a los ciudadanos. Estos debates son perfectamente legítimos, siempre que se planteen y articulen desde el respeto a las leyes. Pero si no queremos acabar como en la pesadilla orwelliana, podíamos empezar por no confundir a la gente transmutando el sentido de las palabras.
Están comenzando a llegar invitaciones a otro acto «pro reforma constitucional». Otro más.
http://www.laterceraola.org/2013/07/aviso-por-un-proceso-constituyente-y-la.html
Por si no hubiera bastantes.
Ese día estaré fuera de Madrid por cuestiones de trabajo pero lamento no poder asistir para decir claramente lo que de estas iniciativas pienso.
Es evidente que o no se enteran o, más probablemente, que no se quieren enterar.
No sólo nos cambia la UE la constitución –sugiriéndoselo al gobierno de turno– sino que lo implora CIU para seguir mangoneando a sus siervos identitarios y el PSOE nos amenaza con lo mismo para no tener que enfrentarse a los fantasmas de Suresnes y decidir de una vez por todas si sabe dónde está.
Como es imposible que ignoren en qué consiste un estado federal (ni las peleas que se producen hasta que se impone el estado a las partes) la única conclusión posible es que están tratando de timar a la gente otra vez. Son buenos en esto.
En fin, que me ha gustado el artículo de Isaac.
Saludos
Muchas gracias Manu,
En estos tiempos de confusión hay que recordar algunas cuestiones bastante evidentes.
Es cierto como dices que al menos algunos de los líderes políticos sí saben perfectamente lo que es un Estado federal y cómo se llega a él. Pero para los líderes nacionalistas es mucho más cómodo aparecer como mesías de la causa nacional, que afrontar de cara las posibles críticas por subir el tramo del IRPF autonómico o por hacer una gestión del gasto calamitosa. Un mesias ya se sabe actúa siempre en beneficio de la nación y el que osa criticarle es enemigo de la patria. En esas estamos.
En el camino se está generando la ilusión colectiva de que el pueblo de Cataluña ya es soberano y puede decidir por sí mismo si quiere la independencia. Pero la soberanía reside en todo el pueblo español y ninguna decisión de este tipo se puede tomar sin contar con todos los españoles.
Una de las cuestiones que sí gestionó bien Zapatero fue el Plan Ibarretxe -¿alguién se acuerda de él?-. Dejó que llegará al Congreso, se votó y se rechazó. Vuelta al País Vasco con el rabo entre las piernas y final de la carrera política de Ibarretxe. Mas no quiere que le pase algo así y está agitando las aguas generando confusión y alimentando un pulso que ya veremos cómo acaba.
Saludos
Hola Isaac,
Creo que tú, como la mayoría de Españoles, no entendéis lo que pasa en Catalunya, estáis obsesionados con el señor Artur Mas, sólo es necesario encender una radio o una tele o leer un periódico para observar que los medios le han hecho ENEMIGO NÚMERO 1 del Estado Español y de todos los Españoles. Si estuvieran al corriente de la situación, sabrían que lo que está pasando en Catalunya es un MOVIMIENTO POPULAR, que surge del PUEBLO, es decir un movimiento ascendente de a bajo hasta arriba.
Si por Mas fuera, aún estaríamos como siempre hemos estado, yendo a Madrid a por las migajas. Como bien sabéis, CDC es el partido de la burguesía catalana, todos ellos interesados en que la unión entre España y Catalunya siga como hasta ahora. Pero, gracias a Dios, los burgueses son minoría, y esto ha obligado a CDC a dar un giro sobiranísta, es decir, que o hacían este cambio, o la destrucción definitiva del partido era cuestión de tiempo (mirad Unió, en septiembre será un partido residual en Catalunya).
Y tu referencia a Ibarretxe me parece un poco burlona, él fue con la mejor intención del mundo y se rieron literalmente en su cara cuando fue a Madrid a explicar su plan. Por eso estamos dispuestos a saltarnos la ley si así lo quieren una mayoría de Catalanes, porque es una trampa totalmente antidemocrática poner como MURO una constitución aprobada en circunstancias extremas cuando la población aún estaba en shock por los 40 años de dictadura.
Parece mentira, que personas de vuestro nivel intelectual digan que lo que quiera una parte de población tenga que estar decidido por todos. No veis que no tiene sentido (aunque así lo diga una ley que los catalanes JAMÁS podremos cambiar). A caso en Escocia votaron todos? en Quebec votó todo Canadá? en Montegro también votaron los Serbios? y en Eslovenia también?
Espero que podáis hablar con alguien independentista algún día, así tendréis una opinión diferente a la de algunos medios. Una cosa os debe quedar muy clara, lo que queremos no es separarnos de los Españoles lo que queremos es separarnos de Estado Español.
Saludos desde Barcelona.
Muchas gracias por este post, ayuda bastante a comprender los detalles de este tema.
Personalmente no veo inconveniente en cambiar la constitución para que refleje lo que la mayoría de la sociedad y cada territorio quiere (en vez de cambiarla para satisfacer a intereses extranjeros)
Lo ideal sería encontrar una fórmula que satisfaga a todos (nacionalistas y no nacionalistas) pero con la calidad política de nuestros políticos parece impensable que se llegue a un acuerdo.
El ideal constituyente del 78 fue elaborar una Constitución en la que cupiéramos todos, con éxito bastante dudoso. Sería posible encontrar una Constitución que satisfaciera a todos si efectivamente hubiera verdadera lealtad constitucional. Es decir, si existiera la intención de reformar para integrar y no para disgregar. Los que nos hemos dedicado a estas cuestiones tenemos la sensación de que los nacionalistas nunca han tenido una leal vocación de integrarse, sino la de aprovechar sus momentos para ir debilitando la unión y dar pasos hacia su objetivo final. Un embajador alemán, después de unos años en España, cuando consiguió entender algo de lo que pasaba aquí, me dijo que le parecía una locura una Constitución tan descentralizada políticamente, sin un verdadero sentimiento de unidad o de lealtad constitucional. Alemania o EEUU pueden ser Estados fuertemente descentralizados precisamente porque existe una fuerte identidad nacional.
El artículo me parece excelente y lo he leído con todo interés. Pero me plantea una duda, que se deberá seguramente a mi ignorancia en temas jurídicos. La duda es la siguiente:
Supongamos el caso hipotético de que en una comunidad autónoma una gran mayoría de su población, por ejemplo un 80 por ciento, deseara independizarse del resto de España de una forma pacífica y legal, ¿como podría plantearlo y lograrlo dentro del respeto a la legalidad vigente?
M.B.
Planteas un tema interesante y de difícil respuesta sintética. Imagino que el Consejo para la Transición Nacional creado por la Generalidad estará buscando fórmulas simplificadas para conseguir ese resultado. Sin embargo, desde mi punto de vista, sería imprescindible una reforma constitucional, además, por el procedimiento agravado ya que afectaría al artículo 2 de la Constitución que consagra la indisoluble unidad de la Nación española. El procedimiento, en síntesis, exige mayoría de 2/3 del Congreso y del Senado para aprobar el principio de la reforma constitucional; la disolución de las Cámaras; elecciones generales; aprobación de la reforma por 2/3 de Congreso y Senado y ratificación por referéndum.
Las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas (como sería el Parlamento de Cataluña) tienen la facultad de iniciativa del proceso de reforma constitucional, presentando ante las Cortes Generales una propuesta de reforma constitucional.
Saludos
Con todos los respetos, explíqueme este símil: Si nos encerramos 17 personas en una habitación (incluyendo a usted mismo), de las cuales solo 4 de ellas alimentan al resto, y una de ellas es usted y quiere dejar de pagar «porque sí» ya que lleva 40 años haciéndolo sin que se vislumbre más opción que seguir así por los siglos de los siglos.. debemos votar todos si queremos dejar de repartirnos su cartera?.
¿Es justo (no desde nuestra legalidad que es voluntarista) sino desde la filosofía del Derecho o los basamentos del derecho constitucional, que se impida democráticamente que esa persona o sociedad quiera dejar de hacerlo?
Quizás si esos 8000 M de Euros que se dilapidan cada año fuera de Cataluña (según los cálculos del estado central, según estos es mucho más, pero aceptemos dicha cifra) volvieran, no sería necesario subir los tramos autonómicos del IRPF y los servicios públicos (de cuya gestión habla) serían de los mejores de Europa, por no contar la atracción para una gran cantidad de población que tendría dicha riqueza (es sociología) por lo que a largo plazo (siempre dentro de España) el «peso demográfico» de Cataluña influiría decisivamente en la conformación de las Cortes Generales en Madrid.. No se puede tratar igual al que da que al que recibe. ¿Le parecería concebible que se hubiesen configurado las instituciones europeas de tal modo que los griegos las parasitaran, dedicándose a pedir sin límite y sin posibilidad de reforma a unos alemanes hartos de pagar? Creo que nos hemos dado cuenta que NO, sin embargo, eso mismo sucede en España…y con pretensiones de continuar así
Excelente artículo para que podamos pensar y hablar con propiedad.
La realidad es que España es un estado plurinacional y el grave problema es que una de las partes (la mayoritaria no lo reconozca). Y no se reconoce porque la oligarquia dominante hace del nacionalismo español una cosmovision de España centralista:
Concentración del aparato de estado y de todos sus organismos,
Sistema radial de comunicaciones y la gestión centralizada de los mismos con graves consecuencias socialles y económicas,
Imposición de la lengua mayoritaria como lengua de estado y que pretende boicotear el régimen lingüístico en los territorios con otras lenguas.
Esta misma oligarquia que se repartio las empresas publicas y que hace la mayor parte de sus negocios, o los ha hecho crecer al amparo del BOE y el control de los organismos reguladores.
Un sistema fiscal que perjudica enormememnte al tejido productivo de las economies exportadoras del arco mediterraneo al mismo tiempo que mantiene a la población de otros territorios condenados al subsidio con sus politicas centralistas.
Además de una cultura política distinta que desde la constitución de España como estado unitario (s.XVIII-XIX) se ha ido constatando reiteradamente
La actual constitución como punto de encuentro fue finiquitada por la sentencia del TC contra el estatuto de Cataluña, aprobado por el parlamento catalán, consesuado en las Cortes y aprobado por referendum en Cataluña de acuerdo con las previsiones constitucionales. Y como puntilla la presencia en otros estatutos de articulos copiados del catalan y que fueron impugnados por el PP para cataluña y anulados por el TC.
Hay pues un problema político y resolverlo mediante el dialogo politico y los instrumentos juridicos pertinentes. La propuesta desde Cataluña es clara, consultar a la polblación y segun sea el resultado negociar una solución.
Para acabar la Generalitat de Cataluña se restituye previamente a la actual constitución y es la única institución que enlaza o da continuidad a las dos legalidades democraticas de España la II República i la Monarquia parlamentaria actual.
Son los nacionalistas los que erradicarían, si pudiesen, el idioma español de la faz de la Tierra. Son los nacionalistas los que sancionan a los comerciantes que en sus establecimientos exhiben letreros en español ¿Sancionan igualmente a cualesquiera otros comerciantes extranjeros por exhibir letreros en sus lenguas vernáculas?
Son los nacionalistas los que vigilan en los colegios, a los niños, en los recreos, y los amonestan cuando hablan es español.
Son los nacionalistas los que ponen gran esmero en que la ciudadanía de diferente regiones de España sienta a versión por un país – España – que mal que les pese es su país.
Son los nacionalistas los que envenenan los ánimos de los ciudadanos de diferentes regiones de España haciéndoles creer que el gobierno central los explota.
Son los gobiernos nacionalistas los que empobrecen a sus regiones respectivas derrochando dinero en cosas tan innecesarios como embajadas en los lugares más remotos del planeta. Me pregunto, por ejemplo, lo desvelado que andará un habitante de Nueva Gales del Sur porque a la mañana siguiente ha de acudir a la embajada catalana a tramitar una gestión de vital importancia.
Me pregunto, si en Sitges, también por ejemplo, van a quitar de plazas y calles todos los nombres que hagan referencia a distintas ciudades y países del mundo, o nada más van a hacerlo con la Plaza de España.
Me pregunto si en los colegios de regiones gobernadas por nacionalistas les hablan a los niños del Quijote, o si lo tienen suprimido de sus programas de estudios por algo tan enojoso como estar escrito en español y por un español.
Me pregunto cómo les luciría el pelo a los nacionalistas si lograsen esa independencia por la que tanto suspiran.
Y dónde irían, y hablando en qué, y quién los entendería.
Erratas:
a versión, debe ser aversión.
cosas tan innecesarios, debe ser cosas tan innecesarias.
Estimado Vado.
Las primeras líneas son cruciales. España es una nación. No contraponga estado asignándoselo a España) a supuestas naciones previas.
Un estado es una construcción política, reciente aunque el nuestro sea el más antiguo de Europa. Una nación simplemente nos habla de haber nacido en un lugar y compartir convivencia, mestizaje y algunos rasgos mayormente inventados y ficticios.
España, Hispania, Iberia (i-Berria) fue nación de todos mucho antes de ser estado y desde luego mucho antes de que las regiones que a finales del siglo XIX tratasen de constituirse en «naciones» para ser «estado» eventualmente.
Lo que esa gente llama nacionalismo español, —intentando asimilar este concepto, integrador y respetuoso de todos, con sus actitudes excluyentes y de difícil calificativo moral– no tiene nada que ver con un ánimo limitador de derechos y hasta «cuatrero» –en el sentido de nuestros inmortales Marcial Lafuente Estefanía, Keith Luger o Karl May– que trata de apropiarse de territorios de todos sin título alguno para ello.
Enfatizo lo de «Sin título alguno para ello».
A santo de qué una panda iluminados extractivos va a quitarnos a todos una parte de nuestro territorio y de nuestro derecho a la igualdad.
Saludos cordiales
Estimado Manu. Gran trampa la tuya. Grande.
Los nacionalismos catalán y vasco también son integradores y respetuosos de todos, si dejamos a parte sus actitudes excluyentes y de difícil calificativo moral (como haces tú con el nacionalismo español). El nacionalismo catalán y el vasco no tienen nada que ver tampoco con un ánimo limitador de derechos. Con lo de “cuatrero”, podríamos entrar en una discusión larga. Castilla siempre ha sido “cuatrera” y hasta aquí hemos llegado, que ahora ha acaparado totalmente la idea de España. El nacionalismo español (durante siglos) ha hecho lo que le ha dado la gana, usando de la represión cuando así era necesario. Me hacen gracia los nacionalistas españoles como tú. Tienen el discurso más repetitivo y sobado que yo haya escuchado. Aseguran que el mundo ha evolucionado y despotrican de los nacionalismos. Eso sí, que no les toquen la nación que consideran suya, ¿eh?, que si no se lía. ¿Pues no serás tú tan nacionalista o más que los catalanes o los vascos? Agradecería que respondieras. Gracias.
Un saludo.
Estoy de acuerdo con el mensaje anterior y no veo cómo responder a Robert así que voy a usar este botón.
Don Robert: no me parece que haya entendido bien lo que plantea el Sr. Oquendo. Al menos tal como lo entiendo. Voy a usar las propias palabras finales del post: «A santo de qué una panda iluminados extractivos va a quitarnos a todos una parte de nuestro territorio y de nuestro derecho a la igualdad».
Si a esto le añadimos que pretenden hacerlo «Sin título para ello» –que una sepa– lo interesante sería entender su respuesta a la pregunta. ¿Qué derecho tienen ustredes a quitarnos co0n imposiciones una parte de nuestro territorio?
Lo que es real hoy día es que el nacionalismo vasco y catalán, especialmente este último, obligan a la mayoría de la población a asumir una identidad que no es la suya con grave violación de derechos fundamentales y daño a sus propios niños. Cosa que España no hace por lo que la pretensión de equiparar el caso de España, con el de los nacionalistas resulta indefendible para una mente normal y equidistante. Imagine a Bretaña negando el derecho del estado francés a proteger a sus ciudadanos que quieren estudiar en francés. Es una cuestión elemental de la libertad y el derecho de otros. De respeto.
A esto usted no responde y quizás debiera.
Hola, Doña Marisol.
España, creo que todos convendremos en ello, es un conjunto de antiguas naciones separadas siglos atrás. Cataluña es eso, al igual que muchas otras CCAA. Encuentro completamente respetables, todos aquellos pueblos ibéricos que han encontrado un buen encaje en la idea de España. Ellos han decidido unirse al modelo castellano y están a gusto así. Pero, ¿por qué demonios les parece tan despreciable a ustedes que Cataluña conserve su propia memoria histórica y su identidad originaria? ¿Tan seguros están de la superioridad de la nación española, que ustedes continúan completamente convencidos de que tiene que ser única y universal? ¿Es esto lo que opina “una mente normal y equidistante” como la suya, Doña Marisol? De tal manera que nos acusa de grave violación de derechos fundamentales y de daño a nuestros propios niños. Me gustaría que fundamentara esta frase un poco, porque encuentro la afirmación un tanto arbitraria. Para mí es pura difamación. La independencia, me parece un derecho que tenemos los catalanes como nación (eso sí, a través de un proceso que debería ser democrático, tranquilo y relajado, con mucha implicación de todas las partes implicadas); nación, creo recordar, reconocida por la propia Constitución española.
Un saludo.
Y, para no dar pie a equívocos, me gustaría aclarar que NUNCA he votado a un partido independentista a pesar de que me considero nacionalista catalán. En las últimas elecciones (las bien conocidas por el órdago soberanista de Mas) tampoco. Veo todo lo que ocurre con enorme preocupación, debido a la chulería y quién sabe si a los delirios de grandeza de un líder incompetente y carente de la más mínima consciencia del mundo que nos rodea. En el fondo, comprendo que no nos entiendan. Artur Mas es un tipo creído y despechado que, a pesar de que las últimas encuestas ya no le sitúan en la Generalitat en caso de que hubiera unas elecciones, va a tratar de llevar adelante su voluntad muy a pesar de cualquiera. Me parece fatal. Por eso trato de explicar lo que yo considero que es la verdadera problemática existente entre Cataluña y España en la actualidad. Porque uno también trata de mantener una postura normal, razonable y equidistante.
Hola, Roberto, bon día..
Le decía a Vado hace ya meses que las primeras líneas son cruciales para detectar claves argumentales y en las suyas a Marisol vuelve a aparecer una premisa que no se debe compartir por incierta históricamente.
Es doble: Confundir territorios y gobernantes con el concepto de nación política.
Esto explica que por parte del nacionalismo actual se siga hablando de «Castilla» (rara vez de Aragón excepto para eventualmente falsificar la historia) olvidando que ya antes de que ambas y otras existieran existía Hispania y todos nosotros, los españoles en romance actual.
Hay una amplísima historia común, –escrita bien en latín bien en cualquiera de nuestras variedades de romance y provenzal occitano– en la cual lo hispano está presente antes y por encima de cualesquiera otra división instrumental y, añado, accidental.
Por ejemplo: Arriako existía mucho antes de que el poder político cambiase su nombre a Guadalajara. Esto de cambiar los nombres es muy de invasores.
Podemos preguntarnos por los motivos del moderno concepto político de Nación.
Creo que están bastante claros para cualquier estudioso aséptico:
Cuando el «antiguo contrato» de relación entre persona y dueños del territorio, pierde Legitimidad los Ilustrados tienen la genial idea de crear un ente mítico capaz de Reemplazar todas las legitimidades anteriores (Política, Religiosa, Gremial, Familiar y Clánica).
Nace así el concepto fuerte de «Nación» cuyo fin es la organización como Estado capaz de albergar y fomentar la entonces naciente Revolución Industrial y los necesarios Mercados. Es decir, un instrumento del poder.
No olvidemos que esta revolución se basa en Economías de Escala y el número del «dividendo» era y es crucial.
Gracias a esta genial idea es posible para el poder político:
1. Acceder a cotas de poder efectivo nunca antes soñadas por quienes lo detentaban (poder fiscal, por ejemplo).
2. La Conscripción personal, el Reclutamiento al servicio de la «Patria». Esta «pequeñez» fue lo que permitió la formación del estado moderno y los grandes ejércitos antes profesionales y muy pequeños.
3. Consolidar grandes mercados que permitieron el desarrollo de industrias poderosas (precisamente por el «denominador»)
Es decir, apreciado Roberto, el nacionalista actual, entre sus numerosos olvidos terapéuticos, está condenado a reprimir su conocimiento de la historia de su propio territorio (no digamos ya la de las personas que por él transitan).
Dicen lo que quieren porque su voluntad es el Rey. «Quiero «SER» y ya está, no me vengan con historias»
Una suerte de evasión de la realidad. Inasequible a la misma, por cierto.
De hecho, la «Identidad» para ellos es un acto de autodeterminación unidimensional no algo que nos cede nuestra historia y que debemos transmitir mejorado.
No es necesario ni siquiera tener raíces en un territorio o en una etnia, la identidad no es la real sino que se adquiere por mera determinación de la voluntad y a través de ella expulsamos de nuestra realidad a la realidad misma, es decir, a nuestras propias raíces.
Caso de Montilla o de Carme Chacón antes de acordarse de que se llamaba Carmen, por no citar al mítico De Juana Chaos hijo y nieto de militares españoles –nacidos en Miranda y Tetuán– y trabajando su padre como médico en la fábrica de D. Patricio en Legazpia. Era demasiado para su psique y Edipo pudo con él. «Coitadiño» que dirían sus ancestros galaicos.
Es tan frecuente ver este fenómeno en el mundo nacionalista que a los que lo hemos conocido desde la infancia nos sigue pasmando.
Corto aquí porque aunque esto da para bibliotecas.
Pero le agradecería que indique cual es la base legal de su pretensión secesionista. La base del derecho; que es la herramienta civilizada para resolver estas cosas.
Y en cualquier caso recuerde que antes de que «los catalanes» viniesen por aquí, ya estábamos los indígenas.
Saludos
Hola, Manu.
Creo que se equivoca. En ningún momento hablo de naciones políticas. Hablo de naciones, en el sentido que recoge la RAE en su tercera acepción para la entrada “nación”; y que consiste en un “conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”. Esto es lo primero que quería yo aclarar. Si hablamos de naciones políticas, soy plenamente consciente de que únicamente se puede hablar de una: la española. La cual, coincido en que es un invento, un ente mítico desarrollado con la intención que muy acertadamente apunta usted de forma estudiosa y aséptica. “Los catalanes” no es que “viniesen por aquí”, es que, bajo mi punto de vista, Cataluña es uno de los reinos que se desarrollaron aquí como producto de la evolución natural de los pueblos de Iberia. Al igual que Portugal, León, Castilla, Navarra, Galicia, Aragón… Estos siguieron un proceso lógico de unificación y hasta Portugal perteneció a las Españas cuando éstas estaban en su época de mayor esplendor. Aunque, en su caso, se la respetó cuando ella decidió no pertenecer a España. Repito: es completamente incomprensible y choca con su idea del nacionalismo español integrador, el hecho de que sea para ustedes tan despreciable que Cataluña trate de mantener su propia memoria histórica y su identidad original.
Un saludo.
Y, por otro lado, dice usted que “por parte del nacionalismo actual (supongo que debe referirse al catalán aunque no especifica) se sigue hablando de Castilla (rara vez de Aragón excepto para eventualmente falsificar la historia)”. Le estaría agradecido si especificara de forma concreta qué falsedades encierra el discurso nacionalista catalán en referencia a Aragón.
Apreciado Robert.
Si ahora resulta que de lo que usted hablaba es de la acepción cervantina de nación se lo acepto encantado pero no entiendo bien qué hace comentando en un artículo sobre federalismo y la concepción moderna del nacionalismo político que ya tuvimos a bien resumir anteriormente.
Todos los escritores, desde los griegos y fenicios se dirigían a nosotros como españoles. Spaniae es el término latino sin distinguir a estos efectos si habíamos nacido en Bermeo, en Gades o en Ampurias.
Es menester recordar que la provincia de Tarraco nunca fue reino y que rindió vasallaje (tras el exterminio de los nativos en el año 409DC) a diversos señores entre ellos al Rey de Aragón. Palabra esta conjunción de tres palabras del euskera arcaico al igual que Bartzelona o el Bessi-Berri según nos dejó explicado D. Sabino Arana, Jaunak.
Por tanto, estando de acuerdo en lo esencial, pasamos a lamentar con nuestros hermanos portugueses los efectos penosos para ambos de la infausta secesión de cuando los ciudadanos éramos aún más siervos que hoy y nuestros entonces sátrapas vividores se distanciaron entre sí.
El resultado fue que nunca terminamos de levantar cabeza. Los portugueses siempre fueron algo más pobres que nosotros pero en conjunto retrocedimos todos en relación al resto. Mal consuelo disfrutar del mal del hermano porque es mayor que el propio.
Pura aritmética. La Industria depende de la escala, del tamaño del mercado, bajo la misma autoridad política capaz de defender y estimular dicho mercado.
Todo cuanto reduzca este tamaño nos perjudica. Es decir, empeora nuestra posición o imposibilita iniciarla porque no tiene sentido hacerlo.
Por eso es inviable el estado autonómico. Porque hemos producido una inaudita Fragmentación de Mercadillos sobre una ya mala situación de partida.
Imagine: 800,000 páginas de BOE autonómico en treinta años 100,000 de las cuáles con impacto económico. ¿Quién puede pagar tanto abogado? ¿Es normal que los mayores bufetes legales de Europa sean Españoles?
¿Es esto normal?……http://economia.elpais.com/economia/2013/10/28/actualidad/1382990441_380369.html
Por eso, creo, es crucial que los ciudadanos tomemos el timón y nos construyamos un Estado Unitario. En España, en la Península y en Europa. De no ser así vamos a tener que irnos todos (menos los nuevos Señores de las Taifas) a otros lugares del mundo. Es mejor aprender latín, convertirlo nuevamente en lengua común y poder entendernos sin intermediarios ni chorradas autóctonas.
Nos han tomado el pelo una vez más y viven de ello. Por eso se revuelven con uñas y dientes.
Saludos
Hola, Manu.
Creo que tiene toda la razón, en efecto. Pero a mí me gustaría apuntar algún camino (para arreglar el actual problema entre nosotros, los de Cataluña, y los demás) que fuera más realista que volver a estudiar todos en latín. Comencé mis estudios cuando la “inmersión lingüística” ni tan siquiera había asomado la cabeza. Los años que pasé desde 1º hasta 6º de EGB los hice “en castellano”. No únicamente eso, además todo nuestro temario venía dictaminado por el gobierno central. Luego, a partir de 7º de EGB hasta 2º de Bachillerato, estudié el modelo educativo de la Generalitat. Por tanto, a lo largo de mi infancia y adolescencia, me he visto enriquecido por el modelo educativo “españolista” (por decirlo de alguna manera) y por el “nacionalista” (por decirlo de otra). En materia de historia, personalmente creo que ambas falsean de manera importante la realidad. Otorgo (o quito, depende de cómo se mire) la misma credibilidad a lo que dicen unos y a lo que dicen otros. Por otro lado, en materia de historia, tengo intereses muy variados y me gusta especialmente la antigüedad y, por encima de todo, la civilización griega; porque veo a los primeros griegos como a nuestros padres, como a los “verdaderos primeros occidentales”. Y como apuntaron ellos, para mí es fundamental mantener el equilibrio entre las diversas corrientes que pueden conformar una idea. Así que mi opinión, en lo que se refiere a Cataluña, es un intento de conciliar todas las posturas existentes sin que prime una por encima de otra. A mí, como un ciudadano más de Cataluña, únicamente me desagrada una cosa de la idea de España: creo que el gobierno central y la gran mayoría de la gente en el resto de España no es consciente de que el catalán es una lengua tan española como el castellano. Creo que, si ustedes comprendieran esta simple idea, dejaran de ver el catalán como una lengua poco menos que extranjera y no les despertara ninguna reserva el hecho de que en Cataluña se estudie en catalán, creo que las tensiones existentes actualmente entre Cataluña y el resto de España, no es que se fueran a suavizar mucho, es que iban a desaparecer por completo. Es que estoy convencido de que nadie aquí en Cataluña iba a ser tan estúpido de desear la independencia. Creo que ustedes tienen un planteamiento equivocado a este respecto (aunque únicamente es mi opinión, repito). O sea: creen que si dan rienda suelta al catalán eso llevará a pedir en un futuro a los catalanes la independencia; pero yo creo que es exactamente lo contrario, fíjese usted. Y ya lo dejo (aunque me gustaría hacer alguna reflexión más) porque me estoy extendiendo demasiado.
Un saludo a todos.
Somos protestones, chillones y ABSOLUTAMENTE CANSINOS (lo reconozco al 100%), pero Cataluña SIEMPRE ha contribuido económicamente a la riqueza global de España. Por otro lado, el gobierno central no parece tener ningún problema por haber cedido en las pretensiones de soberanía económica de País Vasco y Navarra. País Vasco y Navarra deben ser exponentes de esa Fragmentación de Mercadillos que menciona. El caso es que mis primos son de Vitoria y resulta que ese mini-mercado vasco va que se las chuta. Y mis tres primos vitorianos (más o menos de mi edad) todos están con “la hipoteca, el monovolumen, el trabajo de p. madre y hasta uno de ellos con hijo”. Mientras tanto, aquí en Cataluña nos estamos hundiendo en la miseria. Comprendo que no quieran eximir de responsabilidades fiscales a Cataluña y me parece lógico. Me imagino que el cupo de favoritismos en este sentido ha quedado ya cubierto con el País Vasco y Navarra y, las que quedamos, debemos arrimar el hombro por el bien general. Nosotros únicamente reclamamos un mayor reconocimiento para Cataluña; NO su independencia. El verdadero problema es que este hecho ha pasado desapercibido, en primer lugar, para nuestros propios políticos (los de Cataluña, quiero decir). O quizás no, con lo cual son verdaderamente mala gente, que trata de echarnos a los leones o de usarnos para su propio beneficio (y esto sería lo más normal, viniendo de políticos).
PD. Los políticos catalanes van a continuar tratando de sacar provecho de esta situación generalizada de descontento. Sería sencillo que, al igual que se ha cedido en las pretensiones de soberanía económica del País Vasco y Navarra, se cediera en las pretensiones de soberanía lingüística catalana. Yo creo que así se solucionaría gran parte del problema.
Estimado Robert.
He seguido con atención tus últimas intervenciones, así como las del amigo Manu Oquendo. Aún discrepando profundamente con tus ideas nacionalistas periféricas, no puedo menos que reconocer que son muy interesantes. Me gustaría hacerte dos reflexiones acerca del último comentario.
En primer lugar, sobre Vitoria y tus primos. Creo que confundes conceptos y realidades. Si tus primos de Vitoria poseen un nivel de vida netamente superior al tuyo, no es porque su sistema fiscal sea distinto, sino por una serie de condicionantes socioeconómicos que se vienen dando desde hace mucho tiempo (distribución de la propiedad de la tierra, sentido colectivista aplicado a la industria, recursos minerales que permitieron realizar lo más parecido a una revolución industrial en España, y capacidad para transformar el tejido industrial tras la crisis de los años 80). Condiciones similares se han dado en otras provincias limítrofes, tales como La Rioja, que no gozan de la fiscalidad de las Vascongadas.
Y en segundo lugar, me intriga tu comentario acerca de que Cataluña no reclama su independencia sino un mayor reconocimiento. ¿Qué significa exactamente eso?, ¿reconocimiento fiscal con un régimen propio?, ¿posibilidad de vetar legislación nacional que le afecte?, ¿representación diplomática propia y diferenciada?, ¿o fin del café para todos?. Me parecen respetables todas las opciones que se planteen democrática y pacíficamente, pero me irritan profundamente declaraciones de políticos nacionalistas catalanes que vienen a decir que si otras regiones tienen derecho a disfrutar de las mismas competencias que Cataluña entonces se sienten agraviados. ¿Es éste el reconocimiento que Cataluña quiere, no cambiarse de colegio pero ser reconocido como el más listo de la clase y que ninguno saque mejores notas que él?. Me gustaría que, como catalán culto que estoy seguro que eres, me dijeses que opinas acerca de este estado de opinión que se mantiene sotto voce pero inalterable desde la misma aprobación de los estatutos de autonomía de las Comunidades «no históricas».
Dicho lo cual no puedo menos que admitir que esto es un choque de intereses. Cada cual arrima el ascua a su sardina y por ambas partes ha existido incomprensión y mala fe, desde hace siglos. Podríamos hablar largo y tendido sobre momentos de confrontación histórica, pero el hecho de que, hasta 1978 por lo menos, el gato al agua se lo haya llevado la partes más fuerte, es decir, el poder centralista, no quita que el poder catalanista haya tenido las mismas intenciones egoístas y cortas de miras que «Castilla».
Un saludo y espero tu respuesta.
Sin entrar a discutir, a fondo, los argumentos de Isaac Salama, por no tener su, evidente, preparacion en este tema. El asunto de las «Comunidades Historicas», asi de alguna manera reconocidas en la Constitucion es y ha sido siempre espinoso. Quiero llevar a cuento lo que quedo inserto como comentario del constituyente Miguel Roca, que dice asi:
«El ignorar que el problema de las nacionalidades ha mantenido en vilo la estabilidad democratica de las instituciones democraticas españolas, desde hace centenares de años, es un grave error»