Europa tiene un problema con Grecia que va mucho más allá de lo que se plantea en la prensa, e incluso de lo que sugieren las declaraciones de los líderes europeos. Empecemos por lo más evidente.
Grecia no puede pagar su deuda sin la ayuda de sus socios europeos.
Recordemos algunas cifras. La deuda pública de Grecia asciende a 315.509 millones de euros, lo que equivale al 176% del PIB. El 81% de esta cifra, unos 257.000 € está en manos de los países europeos, bien sea directamente o a través de lo que aporta el Banco Central Europeo. Alemania, que es el primer acreedor, le ha prestado 72.720 M€ y España, el cuarto, 32.744 M€.
El problema viene de lejos, de mucho antes de que estallara esta crisis. Ya en 1994, la deuda pública de Grecia rondaba el 100% del PIB y así se mantuvo hasta que en el año 2008 se disparó. En el 2010, ante la imposibilidad de financiarse en los mercados, Grecia solicita ser rescatada para evitar la bancarrota, y la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprueban un rescate de 110.000 M€ en tres años. Como no fue suficiente, dos años después, en el 2012, los acreedores privados (bancos y fondos de inversión) renuncian a cobrar 107.000 M€ de esa deuda aceptando la quita correspondiente. A renglón seguido se aprueba un segundo rescate de 153.700 M€. No obstante, la deuda sigue creciendo y, pese a la quita del 2012, ya ha vuelto a alcanzar la misma cifra en euros del 2010, solo que entonces esa cifra suponía un 134% del PIB y ahora, tras la caída de este indicador en estos años, supone el 176%. Y no se ve cuándo Grecia dejará de depender de sus socios europeos.
Sin embargo, los griegos han hecho muchos sacrificios
Desde 2010 ha caído un 25% el PIB, el paro llega casi al 30%, los ingresos medios de los ciudadanos se han reducido en un 30% y la producción industrial se ha hundido otro 30%. Contra lo que se dice, los griegos sí pagan sus impuestos porque, según Eurostat, en 2013 los ingresos públicos representaron el 45,8% del PIB, lo cual es bastante más de lo que se recauda en España. Y si no fuera por los intereses de la deuda, Grecia ya no tendría déficit en sus cuentas públicas.
¿Podría salir adelante si no tuviera deuda?
Supongamos por un momento que el resto de la UE decidiera perdonarles toda la deuda y hacer borrón y cuenta nueva. Lo que es muy improbable, porque detrás de Grecia unos cuantos países se apuntarían a esta solución, poniendo a prueba las costuras financieras de la Eurozona; pero, vaya, imaginemos que fuera posible. Con la deuda a cero, ¿saldrían adelante los griegos?
Si, cuando se desencadenó la crisis en el año 2008, los griegos ya llevaban 14 años con su deuda al 100% del PIB (que es el mismo nivel que tenemos ahora en España y que a muchos les parece inmanejable), hay que pensar que arrastraban graves problemas, quizás tanto a nivel institucional como al de su estructura productiva. Por tanto, si no se resolvieran antes esos problemas es muy probable que, al poco de condonarles toda su deuda, estuviesen volviendo a las andadas, generando nuevas deudas. Es decir, sin cambios profundos en su funcionamiento, sería muy difícil que saliesen adelante. Peor aún, viendo lo bien que les había ido con el colchón europeo, quizás se vieran tentados a relajarse y a seguir viviendo de prestado.
¿Hasta cuándo debería mantenerse la solidaridad europea?
Hasta ahora los ciudadanos de los países ricos de la UE tenían asumido que la solidaridad europea implicaba la transferencia de fondos de estos países hacia los más pobres. Eso sí, durante un plazo limitado y sujeto a unas condiciones de buen uso de ese dinero por parte de estos. De hecho, España es de los que más se ha beneficiado de estas transferencias. Se suponía que esos fondos debían servir para ayudar al desarrollo de estos países, aproximando su renta per cápita a la de los más ricos. La experiencia, sin embargo, ha demostrado que, si bien esos fondos son de gran ayuda, el desarrollo económico de los países receptores ha dependido más del funcionamiento interno de cada país; de su legislación, sus instituciones, sus empresas, su sistema político, etc.
El asunto de Grecia pone sobre el tapete una disyuntiva que, en principio, solo tiene tres salidas. Primera, la UE asume que van a tener que estar subvencionando a Grecia de por vida, porque es incapaz de apañarse por sí misma. Segunda, la UE se harta y decide expulsarla del club. Y tercera, la UE es capaz de ayudarla eficazmente a cambiar sus instituciones y su tejido productivo, de modo que realmente puedan salir adelante, sin más ayudas económicas en el futuro.
Que unos subvencionen permanentemente a otros en el seno de la UE suena como inadmisible. Sin embargo, eso es justamente lo que pasa dentro de la mayoría de nuestros países. De hecho, la queja de algunos políticos catalanes es exactamente esa: ¿por qué tienen ellos que estar subvencionando de por vida a muchos andaluces o extremeños? Pues eso mismo dicen los alemanes, con respecto a Grecia. Alguien podría pensar que esta situación será asumida con naturalidad el día en que la UE llegue a ser una unión política a todos los efectos. Pero, al no existir esa tradición, es muy poco probable que los países ricos aceptasen esta solución. Lo cual, dicho sea de paso, es bastante lógico. En nuestra escala familiar los padres aceptan sostener a sus hijos mientras estos se preparan para valerse por sí mismos, pero pocos aceptarían de buen grado tenerlos viviendo a su costa toda la vida.
La segunda alternativa, que la UE considere a Grecia como un caso perdido y la expulse, también plantea serios problemas. Uno: establecido el precedente, ¿dónde se pone el límite para que no haya siguientes casos? ¿Se convertiría, entonces, la UE en un club de ricos, renunciando al proyecto político de unir a toda Europa? Y, sobre todo, ¿dónde quedaría el principio de solidaridad que actúa como factor de cohesión en la UE y, en cierto modo, compensa la eliminación de las barreras arancelarias? En suma, esta opción solo sería planteable (y aun así como solución a la desesperada) si fuese realmente inviable la siguiente alternativa.
Esta alternativa, la tercera, es por principio la más lógica. Pero, tendría que basarse en un plan bien diseñado, ejecutable en un plazo de tiempo razonable y con la voluntad de aplicarlo por ambas partes, las autoridades griegas y las europeas. No obstante, saltan a la vista las dificultades que plantea esta solución. El riesgo de caer en los mismos errores de diagnóstico y prepotencia de la troika, con sus famosos hombres de negro, no es pequeño. Aun queriéndolo hacer bien, el problema es que no hay una receta clara de cómo hacer que un país modernice su economía.
Hace tres años se puso de moda el libro Por qué fracasan los países, de Daron Acemoglu y James A. Robinson, con el aval de varios premios Nobel de economía. Después de analizar muchos países a lo largo de la Historia, su conclusión es que solo han conseguido salir adelante aquellos que han establecido lo que ellos denominan instituciones inclusivas, tanto a nivel económico como político. Básicamente, las primeras son las que permiten el libre juego del mercado y las segundas la democracia. Pero los mismos autores no ven que eso se pueda crear por presión externa. Y probablemente tampoco vale (esto es de mi cosecha) copiarle el modelo a, por ejemplo, Alemania. Tiene que ser fruto de una evolución protagonizada por las fuerzas internas del propio país.
En el fondo este es el problema que tienen la UE y Grecia: encontrar una fórmula eficaz para ayudar a la modernización de este país. Pese a su dificultad, también es una gran oportunidad porque, si se diese con esa fórmula, se habría encontrado el modo de que los países ricos ayudasen a salir del hoyo a los más pobres. Ahora bien, ¿el problema es dar con esa fórmula o tener la voluntad política de aplicarla? Baste un ejemplo para que se me entienda: sacar a un país de la pobreza significa, entre otras cosas, ayudarle a crear empresas competitivas y capaces de exportar; empresas que luego acabarán compitiendo con las de tu país. ¿España estaría dispuesta a ayudar a Grecia a desarrollar una potente industria turística para que se fueran allí un montón de turistas, en vez de venir a nuestras playas, teniendo en cuenta que para nosotros esa industria aporta el 12% del PIB? Topamos una vez más con el dichoso nacionalismo y sus fronteras, porque mientras miremos a los griegos como extranjeros y distintos de nosotros será difícil que empleemos con ellos la misma clase de solidaridad que aplicamos con los nuestros.
Es un articulo complejo para el neofito. Cuando se manejan cifras se pierde la vision global.
Hay mucha complejidad en estos mecanismos de ayuda en el sistema financiero porque se mezclan intereses de deuda real y de deuda ficticia (Fondo de Cohesion).
Analizar de donde puede venir la deuda, como en el articulo precedente de Raul Perez, tambien implica un analisis que complejiza el planteamiento.
Por ejemplo en la Ayuda al Desarrollo de los paises pobres, en algunas ocasiones terminan los paises pobres pagando mas que lo que reciben.
Yo se, que lo que expongo es muy cojo, soy un neofito, porque es un asunto de inversiones, de modelo de desarrollo y por ende de sistema poltico
Sé que no voy a aportar nada más que una opinión personal, y que del asunto no tengo ni idea. Pero si me preguntasen por la calle esta misma pregunta, respondería con contundencia: «mucho más allá que adonde se haya llegado con países que ni son cuna de nuestra cultura, ni cuna de la cultura de ningún lado».
La deuda con Grecia es del mundo entero, excepto de esos países que viven absolutamente felices en sus dictaduras castradoras. Lo digo porque hay países, o continentes que «fardan» de lo ricos que son, pero cuando se trata de ayudar a los más pobres vuelven la cara a otro lado como diciendo «con nosotros no va».
Parece que en esto de deber dinero unos hacen más ruido que otros. Irlanda debe en torno al 400% de su PIB y pasa desapercibida.
Es decir, de momento, me temo que la deuda tiene recorrido y máxime cuando ya casi todo el mundo se ha dado cuenta de que así funciona el sistema desde hace muchísimo tiempo, quizás desde finales de los 70 que fue cuando en tiempos de paz la cosa de la deuda fue adquiriendo rasgos estructurales.
El autor D. Manuel Bautista, cita Why Nations Fail.
Me pareció en su día que aquel libro fue ayudado publicitariamente mucho más allá de sus méritos como refuerzo de un sistema político y económico con la credibilidad en caída libre y, de momento, peores alternativas.
Pero también es cierto que el libro tuvo el mérito de ser susceptible de una lectura más detenida y creo que su valor principal estribará en la segunda.
En el reconocimiento de la estructura operativa real del sistema político-económico hoy vigente en el mundo occidental, en su mayor parte al menos.
En aquel texto –y para lectores entre líneas– están las bases para ello y precisamente en las definiciones de los términos Incluyente y Excluyente que son los modelos sociales que producen Industrias o economías Extractivas.
Hoy, para la abrumadora mayoría de la población, estamos en una economía «Extractiva» en sociedades no Incluyentes en las que una ridícula minoría vive de Extraer y Redistribuir parte de lo que extrae mientras Medra siempre. El viejo refrán a escala masiva.
Modelos sociales que promueven e incentivan Monopolios y Oligopolios y no Mercados Libres y sin Barreras de Acceso. Sociedades en las que la Igual…. Libertad de Oportunidades y la posibilidad de Competir sea Real y no un Cuento Chino.
Retórica de Free Market hay mucha pero la realidad es otra.
Se identifica inmediatamente si se pregunta uno dos cosas: ¿Qué es Libertad? y ¿Quién es Libre?. Entonces se descubre la gran falacia.
Es perfectamente posible leer aquel libro y entender las causas del colapso económico de todas aquellas economías que por una razón o por otra se encuentran hoy en la posición de haber perdido su base industrial y su control sobre su propio mercado. Su mayor activo público no es ya suyo.
http://www.zerohedge.com/news/2015-01-26/lazy-greeks-fault-these-two-charts-suggest-otherwise
Muchos países verán que esto ha sucedido mientras sus gobiernos tiraban soberanía (libertad) por la borda mientras se les aplaudía a cambio de un plato de lentejas.
Saludos y gracias
PD. «El día exacto en que una gran creencia queda marcada de muerte es aquel en el que su valor comienza a ser discutido» G. Le Bon
Como siempre Manu, abriendo ojos. El libro, traducido al español como «Porque Fracasan las Naciones» ha tenido bastante impacto en los paises en «via de desarrollo». En donde se corre el peligro de la «bonanza» ficticia. En donde las «elites» acaparan el poder y el dinero. Problema que se puede extrapolar la Sistema socio-politico en que estamos.
De cualquier forma, yo me hago una pregunta, quizas con respuesta vacia,. El problema de Grecia, hoy, es la deuda o que ha ganado Tsipras?. Si nos fijamos en lo mediatico es porque gano Tsipras.
«Estamos en campaña electoral tonto». No hay nada «serio» en la propaganda e intereses electorales.
Sabes, Manu, esto de la propaganda como empezo?. Uno piensa, con nostalgia alena a esas urdimbres, en los albores del siglo XX, la gente escribia, habia debates serios: Arendt, Heidegger, Hesse, Ortega, Zubiri…
Ahora, quien??
Se que quizas peque de inocente, pero de verdad no os parecen interesantes las mesas debates que hace Pablo Iglesias en Fort Apache? Esta claro que no hay muchas variedad en los contertulios pero hablan bastante bien de lo limites que tiene el gobierno de un pais para cambiar la union europea (esto dicho por el presidenciable Pablo Iglesias me parece de gran valor).
Sinceramente admito que puedo estar completamente hechizado, pero os dejo el video https://www.youtube.com/watch?v=jIgfO40psQk
Si alguno me dice «pues este debate no es tan bueno por esto y por tal» se lo agradeceria, pues asi podria aumentar mi sentido critico (hay uno de los contertulios que no me ha gustado nada, el que defiende a capa y espada que grecia se tenia que haber ido).
En cuanto a Grecia, representa una oportunidad de ver que es la Union Europea. Creo que hay gente en Alemania que le importa una mierda si Grecia sale de la crisis o no y solo la usan politicamente para atacar al adversario politico. No la dejan caer por la crisis que representaria y solo la dejaran caer cuando lo muestren como la unica alternative y hayan asegurado que les perjudica lo minimo.
Manu:
Hasta ahora he tenido tiempo de ver, con tranquilidad, el programa de Fort Apache que refieres en tu comentario.
Me refuerza en la idea que en los programas de Pablo Iglesias, Podemos, tanto en este, Fort Apache, como en Otra Vuelta a la Tuerka, se debaten ideas. Cuestion no comun en la vida politica española.
Ha sido esclarecedor cuando una de los contertulios devela una conversacion entre el Secretario del Tesoro de USA en 2012 y el actual Ministro de Economia aleman, quien ya entonces, de una manera hiriente, habla de lo conveniente de la salida del Euro. Por entonces no gobernaba Syriza.
Me parece oportuno, para cualquier debate politico, dejar de «etiquetar» a Podemos y debatir ideas. Profundizar en argumentos plausibles de cambio y no seguir creyendo en lo «posible» en contra de lo «imposible». Porque caemos en la incapacidad de progreso o de transformacion inherente al hombre y a sus condiciones de vida. Nos volvemos lo que vemos en el espejo cotidiano de nuestro devenir como sociedad, consumistas y no productores, en el sentido mas amplio del concepto. Hemos dejado de ser contingentes para ser intransigentes. Nos hemos vuelto un reducto del consumo de noticias alarmantes que nos impiden reflexionar y pensar como dinamica misma de nuestra identidad humana
Ameno y didáctico artículo. El mundo son ricos y pobres y todos queremos más a excepción de los pobres que no quieren ser más pobres. A Grecia le debemos la democracia, su mitología humana, dioses de carne y hueso. Debemos llegar a un acuerdo, otra solución dejará tocada a Europa con una herida abierta que nadie querrá curar. También le debemos algo a Etiopía… pues en esa zona nos empezamos a convertir en los homo sapiens sapiens que ahora somos y ¿cómo está Etiopía? ¿No los hemos abandonado?