En las Cartas de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se reconocen una serie ilimitada de derechos. Tenemos la Declaración Universal de Derechos Humanos que proclama: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad (artículo 25). El Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales declara el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora continua de las condiciones de existencia (artículo 11); el derecho a un trabajo que proporcione como mínimo condiciones de existencia dignas para el trabajador y sus familias (artículo 7); el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental (artículo 12); y, en fin, el derecho de toda persona a la educación (artículo 13).

Para verificar el grado de cumplimiento de estos derechos se crea el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (uno de los muchos Comités de la ONU).

También existe un sistema europeo de protección de derechos humanos, con el Convenio Europeo para la protección de los derechos humanos a la cabeza; un sistema americano de protección, que se plasma en la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre; y un sistema africano recogido en la Carta Africana sobre Derechos Humanos y de los Pueblos. ¡Ya podemos estar todos tranquilos!

Los clásicos derechos liberales pretendían limitar la injerencia del poder en la vida de los ciudadanos. Se garantizaba así la libertad personal, que impedía que alguien pudiera ser detenido arbitrariamente; la libertad de pensamiento, ideológica y religiosa; la libertad de creación artística, literaria y científica; etcétera.

Frente a estos derechos clásicos, las nuevas generaciones de derechos económicos y sociales son derechos de prestación, en los que alguien debe dar algo a quien carece de ello en cantidad suficiente. Por supuesto, nadie repara en quién es ese alguien que debe dar, quién es el que carece, cuál es esa cantidad suficiente, cuánto cuesta eso ni cómo se financia. Simplemente todos nos consideramos con un derecho ilimitado a percibir la prestación en cantidad creciente hasta el infinito y más allá. Nos incomoda leer la letra pequeña.

Sin embargo, los constitucionalistas saben que estos no son auténticos derechos, sino aspiraciones de una sociedad democrática, que solo pueden realizarse en función de la capacidad económica de cada Estado. Eufemísticamente, y para que nadie lo entienda, se les denomina mandatos constitucionales de optimización, es decir, que imponen a los poderes que su concreción se realice en cada momento en la medida de lo jurídica y fácticamente posible. La determinación de lo que sea posible en cada momento es algo que corresponde al poder, mediante juicios de ponderación con otros mandatos de optimización que se sitúan, unos frente a otros, en una situación de tensión y concurrencia, aunque solo sea por la limitación de los recursos económicos del Estado. En palabras de nuestro Tribunal Constitucional, la Constitución impone, por ejemplo, un deber de configurar el sistema de Seguridad Social “más adecuado para conseguir los fines constitucionalmente previstos”, pero siempre “dentro de las posibilidades reales que tampoco este Tribunal puede ni debe conocer ni valorar». En el constitucionalismo, el reconocimiento de estos derechos/mandatos de optimización no implica la prohibición constitucional de disminuir un nivel de protección alcanzado, si «la medida de lo posible en un momento dado», como consecuencia, por ejemplo, de un empeoramiento de la coyuntura económica general, hace necesario ese descenso del nivel de protección. Es decir, estos mandatos no contienen un principio general de lo que se ha denominado como «irreversibilidad de las conquistas sociales». Esto en pura teoría. A ver quién es el guapo que explica y defiende esto políticamente.

Por supuesto, estas cosas nadie quiere oírlas. Pero sigamos. Es que, aunque fueran derechos, tampoco nos hemos tomado la molestia de comprender el funcionamiento básico de esa institución. Desde primero de carrera se aprende que el derecho solo es uno de los elementos de una relación jurídica. El otro elemento, sin el cual simplemente no existen ni la relación jurídica ni el derecho, es el deber jurídico u obligación. Es decir, la realidad es que no existe un derecho si no hay alguien obligado a prestarlo. Sin esa obligación el derecho es una patochada, por muy solemne que sea el texto en que se proclame.

Y ¿quién es ese alguien obligado? Nadie y todo el mundo. Es decir, papá Estado. Y ¿de dónde se saca el dinero? Ah!!! El Estado se encargará. En los países democráticos esto genera una demanda ilimitada de derechos por parte de la ciudadanía, que los partidos políticos, si quieren seguir salir elegidos, tienen que recoger en sus ofertas electorales. Es decir, una auténtica burbuja que amenaza con devorar el propio sistema democrático. Y así nos va. Con todos los Estados democráticos, sin excepción, endeudados hasta las cejas para mantener esta carrera en la satisfacción de derechos.

En este blog, hemos señalado como en los 11 años que van desde 2000 a 2011 la deuda pública acumulada en el mundo ha pasado de 18 billones a 42,6 billones de dólares. Centrándonos en España es significativo señalar como en diciembre de 1980 la deuda pública sólo llegaba al 16,56% del PIB, con lo que repartida entre cada españolito sólo debíamos 700 € por cabeza. En diciembre de 2013 la deuda pública llegó al 92,1% del PIB, lo que supone que cada uno de nosotros debemos 20.538 €. Y la cosa sigue aumentando. Tampoco creamos que somos una excepción. Tomemos el país occidental que tomemos, todos están endeudados hasta las cejas. Por ejemplo, Francia lo está en un 92,2% o Estados Unidos en un 104,2%.

En España, más del 60% del gasto público se destina a prestar estos derechos económicos, sociales y culturales y la cifra tiene tendencia a crecer.

Y no es que sea imposible ni indeseable que los 7.600 millones de seres humanos de la Tierra tengan acceso a los derechos que proclama la Carta de Naciones Unidas. No. Es que si no se señala claramente al responsable de prestar esa obligación, todo es una farsa. Una mentira. Sencillamente, ningún Gobierno puede dar lo que la Carta promete. Todo lo demás es un engaño. ¿Y a quién hay que señalar?. Pues a cada uno de los ciudadanos que viven en este planeta. La Carta sería mucho más auténtica si dijera: cada persona es responsable de que la persona que tiene al lado pueda disfrutar de los derechos humanos; es decir, cada uno de nosotros somos responsables de que los demás no pasen hambre, tengan un techo dónde cobijarse, se les asista cuando están enfermos o reciban una educación. Pero claro eso sería asumir responsabilidades. Probablemente también estaríamos dando un paso de gigantes hacia una sociedad más Humana.

7 comentarios

7 Respuestas a “LA DEUDA DE LOS DERECHOS O LOS DERECHOS DE LA DEUDA”

  1. BARLOVENTO dice:

    También se debería de enseñar que El Derecho es siempre una realidad no natural, sino artificial, construida por los hombres que tienen una no pequeña parte de responsabilidad.
    De ahí que se sigan inculcando sistematicamente derechos humanos; con arbitrariedades de instituciones, jueces, fiscales y demás, por la sencilla razón que se doblegan ante otros intereses en detrimento de los llamdos derechos humanos.

  2. Jose Maria Bravo dice:

    Yo creo que el articulo podria valorarse desde el punto de la moral y, como tal , de la moral individual.

    Pero como el asunto del Estado de Derecho, ver por ejemplo Kant, esta en el terreno de la Etica. Quiere decir ampliar el espectro de las responsabilidades y de la asuncion de la responsabilidad politica. Creo que este articulo puede interpretarse como puro liberalismo. Puede ser respetable pero es la expresion de una concepcion que puede ser, de alguna manera, la causante de esta situacion economica.

    Desgraciadamente, me hizo recordar a Milton Friedman, cuando el huracan Katrina en Nueva Orleans, dijo, al ver la destruccion las escuelas publicas, y esa concepcion liberal abogaba por los bonos de pago de los estudios, que el Katrina habia hecho lo que no habia podido hacer ningun gobierno.

    1. Miguel Ángel Prieto dice:

      Con el debido respeto discrepo con Usted. Tal vez nuestra discrepancia sea debido a nuestros propios Modelos Mentales. Creo que es un extraordinario artículo porque disecciona, deconstruye, y analiza con rigor los Derechos y Deberes de los Homo Sapiens de nuestros días. Hablar de ética o moral nos lleva al concepto de conciencia. Como bien explica el Neurocientífico Dr. Antonio Damasio: «La conciencia es un proceso: no se haya en lugar concreto». Si la conciencia es un proceso la obtención de los Derechos Humanos también lo es. Por ello este artículo intenta dar luz a dicho proceso. No creo que haya una vía única para ello y mucho menos intentar elucidar la velocidad de progreso hacia la útopica Declaración.

      A mi entender primero debemos observar, reflexionar, y pensar antes de aplicar la fe religiosa o política. Es más, nuestras ideas deben filtrarse de nuestras respectivas creencias.

      Existen derechos individuales que son inalienables. Las personas que tienden a minimizar las libertades individuales o supeditarlas a lo social suelen exponer el mantra de «tu libertad termina dónde comienza la mía». Digo mantra cuándo debería decir même, memo, o virus de la mente.

      Si encadenamos todas las individuales, según este mantra, acabamos sin libertad alguna para nadie. Por esto mismo es por lo que pienso que la libertades individuales se deben definir y regular de forma explicita, sin ambigüedades. A partir de estas libertades individuales obtenemos las responsabilidades de cada ser humano en su relación con otros. De esto extrapolamos los derechos y deberes sociales que podemos debatir si son o no relativos o absolutos según las culturas de cada tribu o sociedad. Por ejemplo, ¿Es lógico que Occidente pueda/deba implantar su concepto de Democracia en el Medio Oriente? Es evidente que no puede pero no es tan evidente si debe.

      Por todo lo dicho anteriormente, nos adentramos en la dicotomía libertad-igualdad cuyo rango es tan amplio como se quiera. Este es el debate Marx, Adam Smith, Bakunin/Kropotkin. Supongo que Usted dice «puro liberalismo» para definir neoliberalismo, neoconservadurismo o simple y llanamente capitalismo. Si no estoy en lo correcto le pido humildenente perdón. Sin embargo, si le he entendido correctamente entonces Usted achaca esta crisis al capitalismo.

      Es cierto que el capitalismo está en crisis pero discrepo que sea el causante de «esta» crisis. Presumo, correcto o no, que «esta» se refiere a Europa y/o España porque Estados Unidos, capital del capitalismo, ya hace tiempo que no está en una crisis económica. La crisis en España yo la empecé a ver en el año 2006 y no fue debido a que yo sea más inteligente o experto que los demás. Primero dislumbré la crisis en Estados Unidos, donde viví desde el 2001 a finales del 2008, debido a la lectura de un libro específico en 1987, «Ambición y Gloria en Wall Street: La caída de la Casa de Lehman». Cuando escuché que Lehman tenía problemas indagué más sobre la deuda pública y privada en Estados Unidos. Con todo esto intento decir que la crisis era evitable y se debió evitar y esto no tiene que ver con el capitalismo sino con la incultura de las Humanidades entre los Economistas, Premios Nobel y/catedráticos, y es por ello que sigo este extraordinario Blog.

      No deseo ni extenderme más ni mucho menos hablar de mí mismo. Dicho esto le aseguro que tengo sufiente información fiable y veraz sobre la dejadez total, no avariciosos, de las cúpulas de todo nuestro Sistema Financiero: Desde 1990 todas las Entidades Financieras tenían las herramiebtas y las personas para realizar Stress Tests trimestalmente.

      Concluyo: Enhorabuena a Don Isaac por este trabajo. Espero más. Muchas gracias.
      PS. Escribo en una tableta y tal vez tenga errores gramaticales. Pido perdón a los lectores.

      1. José Maria Bravo dice:

        Le agradezco mucho la observación a mi comentario. Estudiaré con detenimiento su apreciación y le contestaré adecuadamente. Con todo mi respeto y cordialidad

      2. Jose Maria Bravo dice:

        Estimado Miguel Angel Prieto. Yo tambien escribo a bote pronto y tambien ruego que se me excuse de las posibles fallas ortograficas o sintacticas.

        Yo no considero «memo o virus de la mente» la congruencia entre libertad individual y colectiva». Esto era lo esencial de mi primer comentario. Tampoco me acerco a la idea que no hay una responsabilidad juridica en el orden constitucional de la actuacion de los poderes publicos en los Estados Democraticos. Podriamos adentrarnos en la interpretacion de lo que es, y es el caso de España, un Estado Social y de Derecho. Tampoco entro en el debate del manido «Papa Estado», que se ha vuelto un «mantra» oficialista, que parece desconocer que el el ciudadano es activo en el ejercicio del «poder».

        Apelando a su informacion y, debo reconocer , muy educado comentario. Me gustaria que nos metieramos en el debate de las dos libertades. Te remito a Norberto Bobbio, que recordando a Benjamin Constant en lo que llamo la «libertad de los modernos» y la «libertad de los antiguos». Definiendo la primera como la concepcion clasica liberal de libertad plena individual , sin controles del Estado, mientras que la segunda, la del Estado democratico, que es la nacida de un orden juridico en cuya formacion se ha participado.

        En la demas partes de su comentario. De que sii yo creo que el capitalismo es el responsable de la crisis. Creo que hay una profusion de libros y, como usted dice, de premios Nobel, etc, que debaten diariamente sobre esto.

        Tampoco entro en el debate del principio y el final de la crisis. Me imagino, que como yo, habra escuchado el reciente «Debate del Estado de la Nacion» de Obama. Y habra notado las diferencias entre el y los Republicanos, por lo menos en el planteamiento.

        En que si, para usted, el articulo de Salama es extraordinario. No entro en esas consideraciones.

        Le agradezco su, muy amable, consideracion a mi opinion

  3. Colapso2015 dice:

    Pues si,…, es correcto; se confunden -derechos*- con -libertades- subvencionadas (a algunos).
    No se vuelva loco por la falsedad del lenguaje del “activismo político”, eso ya viene de viejo** tanto por la manipulación como por la propia ignorancia o falsedad de la propia sociedad.
    Por otra parte, no debemos olvidar que “ese alguien obligado” suele asimilarse al mérito. Cuando el mérito es la capacidad para desarrollar algo de valor en la sociedad que se lo pide,…, bajo sus dinámicas, sus normal, su moral pública,…, etc.

    “cada persona es responsable de que la persona que tiene al lado pueda disfrutar de los derechos humanos; es decir, cada uno de nosotros somos responsables de que los demás no pasen hambre, tengan un techo dónde cobijarse, se les asista cuando están enfermos o reciban una educación.”

    ¿Cómo se articula eso legalmente?¿Quien es “cada persona …que tiene al lado”?

    La persona (máscara, careta) jurídica del Estado, el Estado moderno, parece ser una máquina diseñada justamente para la eternidad de la deuda. Salvo el Estado, a través del mandato del legislador sea capaz de emitir dinero, o establecer que es dinero válido. ¿Inflación?¿Elecciones?

    Dinero es deuda, …,

    *Que se pueden reclamar ante alguien presente, “o futuro”. Dios no vale.
    **Cuando las palabras pierden su significado, la gente pierde su libertad. Confucio

  4. Manu Oquendo dice:

    Hace ya muchos días que leí el artículo de Isaac Salama. He vuelto a hacerlo dos veces, la última hace unos minutos. Además he guardado una copia.
    No voy a comentar nada adicional porque se basta y se sobra el propio artículo para ello.

    El hecho es que, en Occidente, el mensaje ha calado aunque esté llevando al sistema a su empobrecimiento y a su destrucción. Ambos –destrucción y empobrecimiento– son perfectamente observables a pesar de los disimulos estadísticos, las burbujas de crédito y las guerras instrumentales planificadas hace ya mucho tiempo.

    Entre las muchas cuestiones que suscita lo que Isaac Salama nos recuerda, está el cómo comunicarlo con eficacia en un momento donde casi todo, para llegar a la gran masa, debe resumirse en muy pocos caracteres.

    Saludos

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