
Nuestro modelo social, político y económico se mueve en torno a dos fuerzas antagónicas y enfrentadas: libertad e igualdad.
En el Antiguo Régimen no existía el individualismo como hoy lo entendemos. La mayoría de las personas carecían de identidad (e incluso de nombre) y pertenecían al señor de turno y a la tierra que habitaban.
El Racionalismo democrático surge desde el grito de libertad del individuo que reclama una ley segura que le reconozca un espacio frente al Poder absolutista. El individuo exige un entorno de libertad que le permita desarrollar sus talentos personales. Las leyes son la garantía. Todos, incluido el Poder, deben respetarlas mientras estén vigentes. La libertad encuentra su límite donde empieza la de los demás y la ley garantiza el equilibrio justo.
El liberalismo y la industrialización impulsaron un impresionante crecimiento económico en Europa y Norteamérica. Pero pronto se puso de manifiesto la desigualdad que generaba ese crecimiento. La clase trabajadora se considera desprotegida frente al empresario. En el Estado liberal la ley debe proteger al débil frente al poderoso. En el Estado social debe además propiciar la igualdad de oportunidades. No basta con garantizar la igualdad ante la ley, sino que el Estado debe adoptar una posición activa para asegurar que todos tengan las mismas posibilidades de acceder al bienestar social y que, a partir de ahí, el trabajo y el mérito determinen el progreso social de cada uno. La universalización de la educación se concibe como herramienta esencial en la garantía de ese propósito.
Pero la realización, de forma duradera y estable, de la igualdad de oportunidades requiere también de la igualdad de estatus o de resultado. Por mucho que se garantice la enseñanza obligatoria, los más pudientes siempre se encontrarán en una situación de partida más ventajosa, que echará por tierra la supuesta igualdad.
Conseguir que cada persona reciba la misma cantidad de bien social o económico que cualquier otra persona sólo puede lograrse desde una progresiva colectivización de la propiedad. Por tanto, un desarrollo racional lógico del principio de igualdad hasta sus últimas consecuencias determina una absoluta colectivización, en la que la libertad queda reducida a la nada. La propiedad al servicio de la sociedad -y no del individuo- y gestionada por la clase gobernante.
Este modelo se llevó al extremo en la antigua Unión Soviética y en los países comunistas, en los que, efectivamente, se llegó una igualdad absoluta a la baja de la población, mientras se mantenía una clase dirigente todopoderosa y enriquecida.
El comunismo cayó, el liberalismo desapareció y no sabría dar nombre al régimen en el que nos encontramos. Sin embargo, puede decirse que ha fracasado estrepitosamente en la realización de las dos fuerzas.
La libertad se encuentra amenazada por una sobre densidad de leyes y reglamentos que, a modo de estrecho corsé, impiden el movimiento y cortan la respiración. El Estado ocupa un espacio cada vez más amplio (entre un 40 y un 60% de la actividad económica es pública) desplazando al individuo y a la actividad privada. La demanda de seguridad absoluta por una sociedad atemorizada atenaza aun más la libertad. Si al guiso le añadimos que los avances tecnológicos permiten conocer y controlar al individuo a unos niveles hasta hace poco impensables, el panorama no es halagüeño.
Pero tampoco la igualdad sale bien parada. Los informes de las organizaciones internacionales hablan de un crecimiento de la desigualdad provocada por las cada vez más frecuentes crisis cíclicas del modelo. Cada una de ellas ha acentuado la tendencia hacia la desaparición de la clase media, el crecimiento porcentual de la clase baja y la acumulación de riqueza en unos pocos súper millonarios.
Alejando el punto de mira y observando el modelo globalmente, parecería que nos vamos aproximando a una cierta sovietización privada: unos pocos infinitamente ricos y poderosos y una gran mayoría empobrecida y con sus libertades recortadas. Si al cóctel le añadimos unos Estados-nación cada vez más inviables, debilitados por un endeudamiento insostenible y con una crisis de credibilidad institucional sin precedentes, podríamos llegar a la conclusión de que los tenedores de la riqueza son el verdadero poder.
La pandemia ha acentuado la tendencia. Un mundo de teletrabajantes empobrecidos, con menos contacto social (el roce genera revoluciones o al menos revueltas), con libertades menguantes y sometidos al gran Poder. Los Estados, que debían garantizar libertad e igualdad, desbordados y arrasados por un gasto y un endeudamiento imposibles. Y el poder real cada vez más evidentemente Poder.
Merovingio, uno de los programas de Matrix, decía algo así como que el libre albedrío era una ilusión creada por los que tenían poder frente a los que no lo tenían.
Mirar a la realidad de Matrix es el principio de su caída.
¿Qué va a ser? ¿Pastilla roja o azul?
Hacia la mitad del artículo aparece la siguiente frase: «Pero la realización, de forma duradera y estable, de la igualdad de oportunidades requiere también de la igualdad de estatus o de resultado.»
Esa frase da como cierto algo que no lo es.
En realidad la frase en cuestión es solamente la Premisa Ideológica del Socialismo para negar la validez de la Igualdad de Oportunidades. Al socialismo solo vale lo que les conviene para alcanzar y retener el Poder. La factura la pagamos todos.
La frase es así la trampa que inevitablemente lleva a la sociedad a su decaimiento y eventual colapso tal y como estamos viendo ya en la UE.
El debate profundo entre libertad e igualdad, en mi opinión y tras haber estudiado en cierta profundidad a los dos defensores de la perspectiva Social-Comunista (John Rawls y Raymond Plant), omite de forma fraudulenta la cuestión de la Responsabilidad Personal y construye de modo deliberadamente dañino –para la sociedad– un sujeto de derechos destinado a la Dependencia Perpetua salvo si alcanza a pertenecer a la élite del NWO o del Paraíso Comunista. Dos élites Convergentes como estamos observando en cada Davos.
Supongo que a estas alturas nadie niega que tanto la UE y los EEUU están en un largo proceso de Pauperización y de progresiva Reducción de Libertades. Pues bien, la clave de este proceso que la Pandemia ha acelerado mientras nos introduce a prácticas totalitarias, es precisamente la Obsesión Social-Demócrata por la Igualdad MONETARIA de Resultados o de «Outcomes». Con lo cual incentiva la proliferación ilimitada del Free-Riding o Gorroneo Estructural al tiempo que esta red clientelar consolida su poder y, rápidamente, el empobrecimiento colectivo por la simple razón de que cada vez son menos las vacas a ordeñar.
Saludos y gracias por un artículo muy importante que pone el dedo en la llaga y trae a la mesa numerosas cuestiones merecedoras de profunda y muy larga atención.
Enhorabuena por el artículo con el que coincido a grandes rasgos. Los conceptos «libertad» e «igualdad» creo que no son semejantes. El primero responde a la esencia del ser humano, a su alma; el segundo es un «constructo» social determinado por la necesidad de corregir la diversidad de la especie. En todo caso me quedo con el intento de «igualdad de oportunidades» que nunca suele darse por unas u otras razones. Las más porque a quien las tiene todas por su situación familiar o social, le repugna la idea de que alguien les pueda hacer sombra.
En el fondo subyace el poder de unos sobre otros. Cuando el poder estaba en la política y en su capacidad de legislar, siempre había quien tenía capacidad de subvertir ese poder para ponerlo a su servicio: «todos tienen un precio» (es el lema). Desde que empezó a consolidarse el mundo capitalista, éste llevaba consigo en sus presupuestos las «mordidas» necesarias para que las leyes estuvieran a su favor. Así ha sido desde hace muchos años y, en la actualidad, goza de la mejor salud. Ya no se compran o alquilan personas (eso es muy simple). Ahora se intenta hacer jugando con la política que conviene en cada momento a intereses particulares: desde el cambio climático, hasta la ingeniería social. Para ello cuentan con la ausencia clamorosa de «políticos» reales, sino con una pléyade de dirigentes a los que es posible encumbrar o chantajear a gusto de quienes tienen en realidad el poder de las naciones y aspiran al poder mundial. Un saludo.
La Ley Celaà de Educación recoge, quizás de una manera muy poco disimulada, la intención estatal del actual gobierno para apartar, discriminar…. a lo mejor invisibilizar, Dios sabe con qué motivos, a las personas incluidas en la denominada “Educación Especial”.
Es curioso, porque este es un paso más de desmantelamiento de un proyecto, que, y además por medio de un gobierno socialista, el de Felipe González, creo, se había iniciado: el de una “Educación de Integración”, a mi modo de ver sumamente interesante y sí de verdad “progresista”, en la connotación de impulso que el concepto puede albergar.
Un proyecto que llevó a que colegios públicos, como ejemplo de lo que se podía hacer, incorporaran “alumnos especiales”, en cuanto a sus capacidades sensitivas y motoras y también cognoscitivas, derivadas de cualquier tipo de alteración bien genético o ambiental.
El proyecto necesitaba de una importante remodelación en la forma de configurar las clases y hacerlas compatibles con los programas de cada curso que se seguían en las aulas, requería de un importante esfuerzo en todos los aspectos.
Equipos multidisciplinares compuesto por profesionales que atendieran las necesidades especiales de los niños, desde el aspecto fisiológico hasta el psicológico, y el clínico e incluso sanitario.
Luego estos equipos tenían que coordinarse con los profesores y ofrecer indicaciones.
Más tarde había que llevar los resultados obtenidos de estas reuniones a las “aulas en común”, donde aprendían juntos todos los niños, los de “necesidades especiales”, y los de “necesidades ordinarias”.
De aquí, y con todas las dificultades añadidas que conllevaba el funcionamiento diario, teniendo en cuenta que se trataba prácticamente de una forma muy nueva de abordar la educación, se objetivaron avances y descubrimientos muy sorprendentes.
De ellos destacaría que, por ejemplo, en las aulas de los más pequeños, se producía una fluidez muy importante en la comprensión y aprendizaje, frente a todo pronóstico.
Todos los niños encontraban pronto un forma empática y comunicativa entre ellos, que, inclusive, ni siquiera era comprensible para el profesor del aula, pero que sin embargo podía constatar, y además le ayudaba en la organización de la clase y de los contenidos.
Es más, esta relación entre los niños, le favorecía a la hora de entender y poder afrontar los problemas de comportamiento y de aprendizaje dentro del aula, pues eran los niños “normales” los que se convertían, un buen número de veces, en los únicos capaces de traducir al docente lo que al niño más “especial”, le estaba ocurriendo.
Otro aspecto, por ejemplo, era cómo, los psicólogos infantiles a los que se les pedía evaluar el coeficiente de inteligencia de muchos de estos niños “diferentes”, algunos sin poder aún articular palabras, encontraban que no podían hacerlo desde los criterios estándar, pues habían descubierto niveles de comprensión y de capacidad de aprendizaje, derivados de su trabajo con estos alumnos, que no estaban recogidos en dichos criterios.
Todo esto se llevaba a cabo con escasísimos medios, con muchas incógnitas entre medias, y teniendo que hacer frente a situaciones desconocidas y difíciles, prácticamente a diario.
Esto llevaba también a que muchos padres de “niños normales”, se pusieran muy nerviosos pensando que sus hijos no podían cumplir las expectativas “curriculares” para pasar los cursos y acceder a niveles superiores, por culpa de los “otros niños”, aunque todos los trabajos demostraban que esto no era así y que entre otras cosas, no tan evidentes en ese aspecto pero que sí se manifestaban a nivel sensorial, era el heho de que los niños, sobre todo los que habían compartido las aulas más tempranamente, desarrollaban, por ambos grupos, una capacidad sensitiva y sensorial, mucho mayor de la que se podía observar en la Educación Normal, no Integrada.
Todo ello, la falta de financiación, el miedo y el desinterés de las instituciones, acabó con este proyecto, hasta donde yo sé.
El contacto que tuve con esta experiencia, me lleva a varias reflexiones.
La búsqueda de una verdadera igualdad entre los seres humanos, requiere, sin duda alguna, el reconocimiento de las diferencias, en todos sus aspectos, y desde criterios abiertos en todo momento, nunca cerrados.
Para ello, seguramente, es necesario renunciar a otras cosas identificadas como “objetivos necesarios”, e “inmediatos”, a los ya clasificados por edades, sin un análisis más profundo y biológico que lo que sucede en cada tramo de edad, y lo mismo respecto al estrato social de origen, y a una revisión continuada y mantenida de todo lo que se determine como “objetivo”, también.
Me refiere a que seguramente sea necesario acelerar la introspección en aquellos elementos por ahora menos mesurados y “valorados” en las sociedades del primer mundo, más relacionados con lo sensorial llevado a los sentidos desde una ampliación más consciente de las conexiones entre nuestros dos hemisferios cerebrales.
Claro, a lo mejor eso supondría volver a reconsiderar los valores que presiden nuestra actual forma de organizarnos social y por supuesto económicamente.
También, entiendo, que se necesitaría de una importante inversión de los caudales públicos en dotar a las instituciones de todos los recursos posibles encaminados a estudiar, detectar y ofrecer las mejores comisiones de profesionales en un espectro cada vez más amplio de materias y escenarios, al servicio de la detección de la desigualdad tanto desde el punto de vista colectivo, como el individual, siendo este último aspecto, seguramente, el que si se respeta, evidencia y se asume, es el que,más riqueza podrá aportar, como valores aún por descubrir y desarrollar en el ser humano, en un esfuerzo colectivo de una sociedad que esté buscando nuevas formas organizativas más justas, equitativas, y evolutivas.
En fin, seguramente esto también vendría llevado de la mano de la no necesidad, ni intención, de todo gobierno, ni siquiera de toda manera organizativa estatal, de ser permanente en el tiempo, sino que, quizás gradualmente en la práctica, pero más rápido en el devenir del propio concepto, el propio Estado fuera asumiendo y reorganizándose en torno a la plasticidad, flexibilidad que la sociedad fuera demandando en su desarrollo, y que requeriría, también seguramente, que las instituciones que se fueran generando, guardasen, en su nacimiento, el principio de su desaparición, la vocación de no ser necesarias porque los objetivos de favorecer y dotar de las mismas posibilidades a las personas en una sociedad, que validaron su creación, se fueran cumpliendo.
Los padres de algunos alumnos de este último Colegio de Integración Público que conocí, estaban muy agobiados por que sus hijos podría retrasarse en la adquisición reglada de conocimientos, esa que les habilitaría en la actual escala de valores con las que se califica o descalifica el actual sistema social en el que vivimos.
Era difícil suplir esa angustia por el convencimiento de que sus hijos estaban adquiriendo valores y capacidades quizás no tan mesurables en este orden organizativo social que parece está empezando a quebrarse, pero no significa que no existiesen, y que quizás en algún momento sea ya imprescindible volver nuestra mirada a las posibilidades que un trabajo profundo por una igualdad real de oportunidades, y por lo tanto, un trabajo también amplio profundo, y entiendo que por ello con vocación de superar estereotipos, un trabajo con vocación de trascendencia, para hacer de verdad posible la igualdad de oportunidades, en su desarrollo vital y colectivo, a todos los individuos de una sociedad, no sea algo tan lejano de los escenarios a los que podemos aspirar.
Querida Loli,
El proyecto de integración que describes no solo no se abandonó sino que es obligatorio en los colegios públicos y concertados; es el modelo de educación inclusiva vigente en la mayoría de los países occidentales. Otra cosa es cómo se aplique o los resultados que consiga; pero todos los colegios de primaria y secundaria tienen sus correspondientes equipos de apoyo para la atención de los alumnos con necesidades educativas especiales. No obstante, a pesar de ser el modelo vigente, hay alumnos que, por sus características, no pueden ser atendidos en la escuela ordinaria y, entonces, acuden a centros de educación especial.
Lo que supuestamente pretende la ley Celaa es extender el modelo de inclusión a todo el mundo, haciendo que los alumnos de educación especial también se atiendan en la escuela ordinaria (que, repito, ya es de integración), dejando los centros de educación especial como lugares de referencia o asesoramiento.
Gracias por tu aclaración Enrique, la verdad me alegro muchísimo de sea de esa manera, y ese modelo de inclusión no se haya abandonado.
Lo que puede ser más preocupante es que la manera de mantenerlo activado sea a costa de bajar los niveles exigidos de aprendizaje y conocimientos, cosa a la que no estoy segura que no se pueda abocar, teniendo en cuenta que, entonces, los actuales Centros de Educación Especial suponen un apoyo muy importante para garantizar un funcionamiento docente que pueda mantener niveles altos curriculares, sin recurrir a «igualar por abajo».
Loli: has puesto un ejemplo muy importante que me toca muy cerca por tener una hija con una ligera discapacidad intelectual que, a pesar de haber superado la ESO con notas razonables por ese sistema de integración, no recibió reconocimiento académico alguno ya que, en definitiva, no se espera nada de ellos. Su paso posterior por centros de educación especial tiene mucha historia que ahora no voy a contar. Simplemente lo que había aprendido durante la ESO se fue yendo por el desagüe. Es más, es perfectamente consciente de que no tiene cabida en nuestra sociedad de supuestos «expertos».
Además su propia madre la incapacitó dejándola sujeta a custodia de los progenitores, todo ello amparado por el sistema «forense» que viene funcionando en las instituciones donde se escucha a la madre y se rechaza al padre. Mientras tanto ha colaborado en un trabajo de investigación sobre Arte con más de 700 obras donde ha demostrado la capacidad que otros no le reconocen. Incluso se han rechazado las pruebas sin examinarlas en sede judicial.
Decía un chico con síndrome Down: «el día que dejemos de ser noticia, nos habremos integrado». Pues eso, el día que dejen de servir para otros intereses, podrá hablarse de una integración real.
Un saludo.
Es que, estimado O´Farrill, creo sinceramente que, sin profundizar de verdad, sin una intención cierta de potenciar al máximo a cada uno sus posibilidades, desde cualquier situación, no se puede llegar a una sociedad lo más justa posible cada vez.
Y para ello no se puede resolver los temas de las “desigualdades”, tratando de evitar la potenciación máxima de capacidades, y eso no se puede conseguir bajando los niveles ni las expectativas de nadie, sino trabajando en ellas para que puedan llegar a sus máximos posibles.
Cuando la Ley Celaá está tratando de “igualar por abajo”, y retirar los posibles apoyos que, en muchos aspectos, puedan suponer los Centros de Educación Especial, por ejemplo, en que alguien que no pueda seguir una pauta curricular durante un tiempo por su situación especial, si lo pueda hacer más tarde, está poniendo trabas a una «igualdad» real.
Si directamente se retira esa posibilidad de apoyo, sencillamente, en una educación integrada, no se tendrán los medios que necesiten los alumnos más necesitados de ellos, no para llegar a los niveles mínimos exigidos, sino para superarlos, que creo debiera de ser el objetivo a alcanzar las instituciones, no la intención clara y aviesa, pensada, parece, para simplemente salir del paso con certificaciones nominales, sin contenido real de conocimientos, sin interés alguno por facilitar que cada individuo sea capaz de llegar al máximo de sus posibilidades.
En realidad toda la legislación “igualitaria” que parece que se está llevando a cabo actualmente, tiene un carácter muy oscuro, y no va a ayudar a nadie.
Todo lo que no suponga creer en la posibilidad máxima de todas las capacidades, desde el estado en que éstas se encuentren y poner al servicio de ello todos los mecanismos sociales que se puedan desarrollar desde una sociedad moderna, entiendo que simple y llanamente significa que el “Estado del Bien-estar”, busca perpetuarse en una estructura de poder cada vez más patente, y quiere, no ya dejar las cosas como “están”, sino peor.
Un saludo
Efectivamente, coincido con Loli: «no se pueden resolver las desigualdades tratando de evitar la potenciación máxima de capacidades». Ese ha sido mi objetivo. Lo que he encontrado desde la educación especial han sido trabas para esa potenciación. Cuando incluso ofrecí una formación complementaria con las materias básicas educativas: Ciencias, Historia, Geografía, Literatura, etc. mi ofrecimiento fue rechazado «porque ese no es el objetivo» de tales centros que, de entrada, ponen énfasis en la tecnología (?). No hay bibliotecas en ningún centro especial, pero sí están llenos de ordenadores y el uso de móviles es habitual. No se asiste a conciertos pero sí bailan la «zumba». No se visitan museos o exposiciones, pero sí se realizan «salidas» sin ningún contenido (más allá del puro entretenimiento).
Mi hija realizó un póster con la leyenda «Todos con dis…tintas capacidades». Esa es la cuestión de base: la diversidad frente a la uniformidad. El respeto a los demás y a sus capacidades sean muchas o pocas, brillantes o más opacas…. Son personas en definitiva.
Un saludo.
Lo que es evidente es la obsesión socialista y nacionalista por controlar la educación.
Lo que era un derecho lógico y natural–el derecho a la Igualdad de Oportunidades– y una necesidad de cualquier Nación –la de tener ciudadanos competentes y productivos– se ha convertido en algo que no cumple, para nada, ni el primero, ni la segunda. Una fábrica de clones acríticos y cuyo Coeficiente Intelectual se reduce año tras año ( ya en prensa general) https://www.bbc.com/mundo/noticias-44504603
Ha primado la voluntad de control y de adoctrinamiento con lo cual las aulas se han llenado en muchos sitios de ideólogos que degradan educativamente a sus alumnos para crear los perfiles que el sistema de poder busca y desea. Lo de Cataluña y Baleares con el 60% del profesorado en manos de Esquerra y similares es de traca. ¿Quién mete a sus hijos en semejantes cuevas? Condenados al lumpen obligatoriamente.
Súmenle la consiguiente pérdida de respeto por la función del docente, la inexistente autoridad de los mismos destrozada intencionalmente por el propio sistema, y la facilidad de acceso a dicha función –notas más bajas del espectro– y tenemos –no solo en España– un desastre de proporciones mayestáticas encubierto por todos: Perpetradores y Cómplices de otros partidos.
Un problema que me parece insoluble en muchas partes de España –Cataluña, Andalucía, Vascongadas, Extremadura, Valencia, Baleares, Asturias y Navarra principalmente– en las que se llega a vigilar en qué lengua hablan los chicos en los recreos. ¿Qué alumno puede respetar a un cuerpo docente dedicado a adoctrinar y a crear nacioncitas? Hay cosas que caen por su propio peso y esto ha caído y caerá más todavía.
Los EEUU enfocaron esto con dos niveles, el circuito público y el privado ya carísimo y también decadente y autocensurado. Europa de modo inaudito pero previsible, les ha copiado. El resultado en muy pocos años está a la vista ya hasta en la «zona noble», la producción Intelectual.
China, 40% de los registros en la OMPI (ONU), EEUU, 19%, Japón, 10%, Corea 6.7%. UE, 5.4%. Esto del mundo el resto hasta cien, un 15% aproximadamente.
Es decir, una hecatombe.
Y mientras tanto la sociedad silbando a la vía del tren. Como si no fuera con nosotros.
Esto, el nacimiento de una sociedad civil capaz de enfrentarse al poder exigiendo una libertad que hoy no tenemos, es la principal tarea. Y todo está bien organizado y en marcha para que, en vez de ello, nos sometamos a la inmensa sandez del «Reseteo».
En paralelo habría que ayudar a los miles de docentes maltratados y decepcionados hasta la depresión a hablar alto y muy claro a los padres y a la sociedad.
Hay profesores apartados de la docencia por decir a sus alumnos la verdad.
Así no se puede seguir ni un minuto sin hacer algo.
Extraordianrios artículos y comentarios…
Respecto al presente, si nos dejamos llevar y tenemos que elegir entre la pastilla roja y la azul, nos puede acabar pasando como al gato ese que estaba vivo o muerto dependiendo de un estado cuantico…
No se que pasará.
Pero si nos salvamos lo haremos por que nuestros plutócratas son cada vez mas chapuceros. Yo creo que el máximo terror ahora en los que mandan es que descubramos lo inmensamente chapuceros que son.
Chapuza devenidas de ese Principio de Peter que rige entre ellos y a que esa burocracia estatal (a nivel municipal, Taifa, nacional y Uropeo) es cada vez mas bruta. Cualquiera que haya tenido la experiencia tétrica de haber hablado con un enchufado del régimen (el régimen es transversal, PPSOE+nacionalistas varipintos+novedades sobrevenidas) que frise mas de 50 tacos se encontrará con cómo despotrica contra los nuevos cachorros que no saben hacer la O con un canuto. Y lo peor es que hasta tendrá razón. «Tanto tiempo corrompiéndonos para al fianal acabar en las manos de estos chiquilicuatres».
Sólo hay que ver lo está pasando con las vacunas en la UE para saber que esto tiene muy mal futuro. Y no por el bicho.. si no por ver cómo todo un aparato burocrático fracasa en algo tena sencillo cómo en organizar un plan de vacunación cómo dios manda. En UK los «remain» se lo deben de estar pensando.
Y es por ahí, al contemplar cómo esos dioses menores fracasan, es por donde el personal puede caer en la cuenta de que o se buca la vida y lucha porque se la dejen buscar, o tiembla el misterio.
Las vacunas, los turistas de fuera que pueden ir Mallorca pero no a Baden Wüttemberg desde Babiera, los controles cada vez mas absurdos y con unos agentes de la ¿autoridad? que parecen avatares de Torrente, … lo nuevo de las mascarillas (y en la playa de Madrid se podrá ir sin mascarilla?)…
Y todo rodeado de mucha, mucha censura… y de señoras hijas de «folklorika$» y boxeadores regalando soma plañidero entre un personal que pasa de todo `por un lado y que está hasta los nísperos por el otro.
Así que Pedro, dime ¿Que podía salir mal?
Un cordial saludo
Pareciera que mas de un «infiltrado» se hecho eco de ese manual que nos comentó Raúl hace casi 4 años.
https://www.otraspoliticas.com/politica/manual-de-sabotaje-simple/
El problema es que esta vez no va a venir ningun peloton de marines desde Omaha o unas cuentas divisiones soviéticas por Este, a rematar la faena. O lo hacemos nosotros o no lo hará nadie.
Dice Loli algo heterodoxo para, por ejemplo, la inefablemente sectaria ministra Celáa: Cito…. «Y para ello no se puede resolver los temas de las “desigualdades”, tratando de evitar la potenciación máxima de capacidades, y eso no se puede conseguir bajando los niveles ni las expectativas de nadie, sino trabajando en ellas para que puedan llegar a sus máximos posibles».
Esto no es un fenómeno solamente español sino que afecta a todo occidente donde los sistemas educativos y docentes se han degradado a niveles inconcebibles hace menos de tres o cuatro décadas. Con resultados que comienzan a divulgarse aún en escala muy limitada porque sería escandaloso que la gente comprobase el daño –entre deliberado y lógico– de los sistemas absurdamente «igualitarios».
Hay un hecho evidente: nuestras capacidades son muy diferentes. Tanto las innatas como las adquiridas en el entorno familiar y social. Y la solución no es degradar la enseñanza ni vetar el papel de las familias. Más bien hay que evitar tanta intromisión del Estado que debe limitarse a establecer contenidos mínimos exigibles con exámenes estatales –reválidas– y a pagar –a los padres– el colegio que quieran para sus hijos. Ya se que los sindicatos y los partidos van a ponerse a chillar. Lógico, viven de eso degradando todo y convirtiendo esto en una fábrica de parados destinados a vivir de subvención permanente.
No se si han oído hablar de los «100,000 hijos de MacNamara».
Durante la guerra de Vietnam, para evitar dentro de lo posible el reclutamiento forzoso en las universidades, el Secretario de Defensa redujo el límite inferior del Coeficiente Intelectual necesario para ser soldado que hasta entonces estaba limitado a personas por encima del límite inferior al 90 o un 85% de la Curva de Gauss de los CI de la población. Es decir aquellos por debajo del 85 o 90% del resto. Esta reducción fue todo un éxito y resolvió de sobra el déficit de reclutas en más o menos unos 100,000.
A medida que aquellas personas se fueron incorporando a los campos de entrenamiento los oficiales y suboficiales responsables se fueron dando cuenta de que la mayor parte eran incapaces de asimilar las aptitudes y actitudes esperables de un soldado en combate. Hasta tal punto que dichos reclutas se convertían en un handicap y en un riesgo mortal directo o indirecto para sus unidades operativas sobre el terreno. Esto en un ejército ya altamente tecnificado fue un verdadero desastre.
Hoy día hay estudios que muestran que por debajo del 80%, un quinto de la población, no tiene –de partida– la capacidad para desarrollarse de forma autónoma en nuestra sociedad técnica y deshumanizada.
Si se le suma el tremendo descenso de nivel educativo en capacidades y actitudes muy básicas, nos encontramos con que hay compañías de Telecomunicaciones importantes que al contratar ingenieros de telecomunicaciones, nada menos, se preocupan muy seriamente de validar que son capaces de entender lo que leen.
Por lo que hemos visto el sistema educativo europeo está reaccionando a esta cuestión –sin darse cuenta, espero– reduciendo el Coeficiente Intelectual del conjunto de los educandos. En prensa en las últimas semanas. Efecto Flynn, Noruega.
Y ello en un sistema en el cual el Estado se apropia de los niños desde el año hasta los 18 y posteriormente hasta los 23 o 24. Un fracaso rotundo por el cual, junto a otros factores que resultan del mismo tipo de Estado, nos está llevando al despeñadero silenciosa pero inevitablemente.
Cómo podríamos enfocar el desarrollo de estas personas de modo que puedan tener un papel activo y humanamente enriquecedor para ellos y para todos, es sin duda, una asignatura pendiente. Pero no se puede hacer bajando la media ni dejando de medirla. Que es lo que hace Celáa .
Saludos cordiales.