Estoy convencida de que hay mucha gente que se adentra en el mundo de la política con intención de mejorar la vida de los habitantes de sus países, ciudades o pueblos. Y estoy casi convencida de que algunos de ellos mantienen esta intención incluso obtenida ya una posición de cierto poder. Pero a menudo, una vez dentro de la vorágine, van olvidando las razones que los llevaron hasta allí y acaban priorizando su situación personal, la de su familia y la de su partido, tratando a la ciudadanía como un medio para alcanzar sus fines. En el momento en el que la población deje de ser el fin de nuestros gobernantes, éstos deberían optar por dedicarse a cualquier otra cosa.

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4 comentarios

4 Respuestas a “MIRANDO DESDE LA NORIA”

  1. Adam Smith dice:

    Bárbara, quizás unos pocos entran con la intención que usted dice. Pero cualquier persona que entre con esa intención es un peligro para el resto de la sociedad porque esa intención es muestra de que no sabe absolutamente nada sobre cómo puede ayudar a su sociedad.

    Guste o no, uno entra en política para gozar el poder que significa aprovecharse de los demás (imponerle costos a otros), no para ayudar a los demás a ser como ellos quieren ser. No importa cómo cada político oculte su verdadera intención, el político que tiene éxito y consigue poder intentará gozarlo para su provecho personal, incluyendo lo material pero también cualquier cosa que sea de su gusto, y por supuesto su preocupación inmediata siempre será no perder el poder ganado. En las democracias constitucionales en que efectivamente un presidente o primer ministro no puede ser re-elegido indefinidamente, el futuro ex-presidente o pm lo que hace es asegurarse privilegios, sea a través de la elección de alguien leal o de la venta de influencias. Por suerte, la competencia entre políticos para acceder al poder es brutal y se matan entre ellos (ahora lo más común es usar a periodistas extorsionadores y no es necesario usar violencia). En las democracias constitucionales, la principal restricción al poder de un gobierno sigue siendo esa competencia brutal no los mecanismos constitucionales de control ni la opinión pública (si tiene duda, analice lo que ocurre en EEUU hoy, agosto 2014).

    Recuerde. Si uno quiere ayudar individualmente a los que sufren por cualquier motivo, entonces se hace cura, o médico, o psicólogo, pero jamás político. Si uno quiere ayudar individualmente a personas cuyos derechos necesitan protección, entonces se hace abogado. Si uno quiere ayudar a colectivos, pequeños o grandes, a tener y gozar de un bien público (definición de economía), entonces se hace emprendedor capaz de formar un buen equipo técnico (de igual manera que mucha gente se dedica a formar empresas para producir bienes privados). Si uno quiere defender a colectivos, pequeños o grandes, de amenazas existenciales de otros colectivos o de fenómenos naturales, entonces mejor que se haga militar o geólogo. Si uno quiere apagar incendios, se hace bombero. Si uno quiere que la sociedad cambie, se hace predicador (mi recomendación sería que antes de predicar dedique buen tiempo a definir qué va a predicar). En fin, en una sociedad verdaderamente capitalista (esto es, una sociedad libre), uno puede dedicar su vida a cualquiera de las intenciones mencionadas sin ser político. Y si una sociedad no es verdaderamente capitalista, entonces fíjese en cómo su sistema político es el principal obstáculo para que lo sea.

  2. Manu Oquendo dice:

    Un artículo de Bárbara y una respuesta de Adam Smith son siempre un buen lugar para detenerse un rato.
    La noche pasada, un poco antes del amanecer, pasaron las témporas. El ruido de las hojas se hizo algo más quebradizo y refrescó el viento. Se siente que se ha acabado el verano.
    A veces nos puede ese instinto funesto de la melancolía y no es para tanto porque tras el verano vienen los hermosos colores del otoño. Un nuevo ciclo de vida.

    En este blog hemos hablado frecuentemente de lo importante que es tener una visión del ser humano para, sobre ella, ser capaces de «encardinar» la dirección de nuestra vida que siempre es breve, fugaz, cambiante y… eterna.
    Esta no es una manifestación de naturaleza religiosa; se fundamenta en lo último de la Física que conocemos.

    Por señalar una mínima discrepancia con Bárbara, diría que «aquí abajo» no todo es «sucio, ruidoso e incómodo». Al contrario. La mayor parte es bueno aunque coexista con miseria, muerte y las formas degradadas de comportamientos que no pueden o no quieren o no saben contrarrestar la entropía. Funciones de onda de nuestros componentes esenciales.

    Sobre el tema de fondo –y dado que la crisis se acentúa por momentos– me estoy convenciendo, también por momentos, de que nuestros vigentes sistemas de «elección de liderazgos» no sólo son una rémora del pasado sino que constituyen la raíz de buena parte de los problemas.

    Ya hemos hablado de esto otras veces.

    Las instituciones democráticas más longevas que existen son las órdenes religiosas. Algunas pasan de los 1400 años. Otras, más «modernas» están en los 500.

    Y todas tienen entre sus principios uno que es muy interesante para que los electores determinen al reflexionar sobre su voto si alguien puede ser o no «superior» de la orden u ostentar algún otro cargo representativo.

    El principio «constituyente» es este «Si quiere serlo, no sirve para ello».

    Vale la pena darle unas vueltas.
    No creamos que de estas vamos a salir sin grandes cambios estructurales. Y por ello debemos abrir nuestra mente para pensar en este tipo de cambios.

    To….Think… out of the Box.

    Saludos

  3. Inés dice:

    No se bien que significa la Politica de los políticos, puesto que están mareaditos de tantas vueltas que ya no les importa nada que no nos creamos sus mentiras.
    Pero si que podríamos subirnos a esas revolanderas tan bonitas de madera, con columpios colgados de grandes cuerdas,( también se llamaban voladoras en Andalucía) que nos hacían de todo.
    Se sentía la brisa, se veían al lado tus compañeros, daba un poco de miedo por la falta de seguridad, pero era mucho mayor el aprendizaje de lo cerca que estaba la tierra o el mar- cuando las ponían en la playa, y de lo mucho que perderíamos si no pudiéramos bajar en tiempo.
    Esas revolanderas “ecológicas” que jamás fallaban porque estaban conducidas por un maestro, profesional de su pequeña noria nómada, que nos enseñaba los límites, los pequeños vuelos y el aterrizaje a tiempo. Se necesitan urgentemente esos columpios para que al bajar se note la sensación de la gravedad terrestre.
    Esas revolanderas serían capaces por si solas de cerrar los parques de atracciones.
    Porque los vuelos deben empezar a hacerse en pequeños grupos que sean capaces de continuar en el tiempo sin averiarse y sobretodo sin perder la cabeza, de tantas vueltas.
    Lo de bajarlos a ellos de sus Norias, ya se bajarían ellos solos. Bastaría un soplo de justicia que los sentara en otros columpios y cabeza abajo, fueran soltando todo lo que tienen en los bolsillos; los dineros, la extorsión violenta, la destrucción del territorio y el comercio de esclavos.

  4. Gema. dice:

    La Noria, como la vida misma, unas veces arriba, otras abajo..y, desde arriba observando el paisaje, ese paisaje de formación personal en el que hemos crecido, y adquirido una serie de valores, creencias e ideas no sólo a nivel general sino de nosotr@s mism@s, dese ahí radica nuestro hoy, el presente y…desde el presente se perfila el futuro, si queremos mejorar nos en el futuro, se precisa trabajo interno y análisis sobre esos valores y creencias adquiridas y que nos mal guían de cuando en cuando, y así con un@ mism@ y en cada colectivo y conjuntos humanos y, lanzando nos a otro futuro más en paz o más tranquilo, sin expoliar los recursos naturales por dinero y sin especular con las necesidades básicas poblacionales, la naturaleza ofrece sin reserva y sólo le devolvemos porquería..en fin, voy a bajar de la noria que necesito visitar ese gran buque español Juan Sebastián El Gramo..que ya puestos, hoy en día el todo por la Patria va a pasar a llamarse todo por la Pasta, al menos..no se miente. Hasta otra.

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