Cuando las niñas de trece años empezaron a llevar carteras con el logotipo de Playboy, a muchos les pareció de lo más simpático, sin tener muy en cuenta la tendencia que se estaba empezando a marcar. Si una adolescente tiene como objetivo acercarse a ese universo de supuesto glamour, contenido vacuo y discurso misógino, nos dirigimos de cabeza hacia el abismo… Y además en pelotas.

A esos mismos que jaleaban esta pretendida libertad sexual femenina, también debe de resultarles simpático leer cómo los culos de algunas artistas adolescentes forman parte de los ranking confeccionados por prestigiosas revistas. Y sí, ya sé que algunos jóvenes también sobreviven gracias a convertirse en mitos sexuales, pero nadie les exige actuar en tanga para mantenerse en lo más alto de las listas (por ahora).

El sometimiento se disimula bajo la “emancipación sexual”, pero si esa emancipación lleva implícito convertirse en una muñeca hinchable, lo de verdad subversivo hoy en día es no entrar a formar parte del escaparate del sex shop.

La supuesta evolución social femenina sigue orientada a que dediquemos nuestra vida a conseguir que quieran llevarnos a la cama, cuando a mí esto me parece, como poco, un gran atraso. Aunque esta regresión disfrazada de progreso también se traduce en la moda, ya que observo cómo el corsé, de repente, está a la última. ¡El corsé! Propongo también que nos vendemos los pies y adiestremos a nuestras hijas para convertirse en geishas.

La libertad que nos inculcan, y en la que nosotras hemos entrado de cabeza “voluntariamente”, no tiene nada que ver con “vive tu sexualidad como sientas”, sino con “vive tu sexualidad como decida el sistema pero que parezca que eres tú quien lo ha decidido”. Y para que el mensaje quede impreso en la sociedad, se repite incansablemente la palabra “libertad”, y así, quien cuestione esta actitud parecerá siempre contrario a la libertad, por lo tanto se le tachará de reaccionario y acabará callándose.

No hay nadie menos libre que quien depende de su cuerpo para alcanzar sus objetivos, pero sobre todo, no hay nadie menos libre que quien necesita que le digan constantemente en qué consiste ejercer su libertad.

A veces me encuentro debatiendo con amigos sobre los problemas de las mujeres de otras culturas y sobre lo mucho que podemos aleccionarlas desde occidente para que salgan de la resignación que sufren en sus países. Entre caña y caña, hablamos de lo mal que está el mundo ahí fuera, y vamos soltando nuestro condescendiente discurso como si realmente estuviéramos de vuelta de todo, cuando en multitud de terrenos ni siquiera hemos ido. Lo que para muchas mujeres es un velo cubriendo su rostro, para nosotras es un conejito Playboy estampado en el monedero de una niña de trece años. Son situaciones radicalmente distintas, pero ambas esconden un claro subtexto: “Sé obediente, adopta la actitud que te hemos enseñado.”

La mujer liberada de verdad está liberada de la opinión ajena y de las cadenas de la imagen. La mujer liberada no tiene que disfrazarse de mujer liberada. Y mujeres liberadas hay tan pocas como hombres liberados, porque vivimos en un sistema basado en el poder y en las apariencias, y así nos va.

«No les deseo que tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas».

Mary Wollstonecraft.

10 comentarios

10 Respuestas a “MUJER LIBERADA”

  1. Manu Oquendo dice:

    Un amigo que diseña, fabrica y vende ropa juvenil me explicó un día lo que tenía que hacer para que su fabricante chino pudiera planificar correctamente sus pedidos e incluirlos en el programa concreto de producción de las fábricas donde se llevan a cabo. Su fabricante trabaja simultáneamente para muchísimas marcas de todo el mundo.

    Al tratarse de ropa, mi amigo tiene que saber no sólo los modelos y patrones sino cosas tan básicas y cruciales como los tejidos, texturas, colores y tintadas, etc. que «se van a querer llevar» en el momento de la venta.

    Es decir, comienza a estudiar y decidir estas cosas con hasta Dos Años de anticipación mientras sus diseñadores van afinando los modelos.

    Para poder hacer algo tiene que encargar las telas, botones, elásticos, cremalleras, etc con gran anticipación, pagarlas y que se entreguen al fabricante final con tiempo para que esta fábrica no pare en cuyo caso tiene penalizaciones y graves retrasos.

    Para ello compra unos informes que venden unas pocas firmas especializadas a unos precios astronómicos.
    Estas firmas se dedican a deducir cómo se vestirán los críos en Tokio, Detroit, París –banlieu– y Valencia –zona cero– que por lo visto están entre los trend setters de la moda juvenil masiva de hoy.

    Decidir estas cosas supone haber identificado los role-models y los life-styles –reales y aspiracionales– de nuestros hijos y nietos–. Es decir, la psique profunda entra y muy a fondo, valga la redundancia.

    En paralelo y como bien sabe la autora, hay toda una batería de medios que lo van promocionando como quien no quiere la cosa.

    Lo hacen también de acuerdo a un «timing», un cronograma, que dé tiempo a la ,masa para ir dándose cuenta de «lo que quiere vestir» para seguir siendo «persona» reconocida y apreciada por su entorno.

    Así llegamos no sólo a los conejitos sugerentes de una vida glamorosa –y sin los agobios que la niña y el niño observan en sus padres antes modélicos– sino a las «tanguitas» y los «calvinos» convertidos en pieza clave en la vida de un doce añero y de muchos supuestos adultos que es de quien ellos copian y lo permiten.

    Una cadena de montaje, apreciada Bárbara, en la que hay pocos inocentes. Salirse de ella no es fácil y resulta caro. In more ways than one.

    Muy buenos días

  2. Inés dice:

    Hola Bárbara y Sr Oquendo,
    Dices algunas frases bastante esenciales porque es cierto que aún casi nadie sabemos qué es eso y hasta donde y desde dónde apreciar la libertad que tenemos. Para eso se necesita una reflexión que tiene que ser mediada por el entorno en el que vives. Las niñas y niños que se compran esas cosas viven en entornos que favorecen sus elecciones.
    Sin embargo, aunque aprecio que saques estos temas, como el de las pinturas y los mejunjes para la cara que fue brillante y ahora éste de las modas y logotipos de las mujeres,- y los hombres- hay alguna cosa que no siento de la misma forma:
    Jamás puedes comparar el velo que es impuesto por la religión y por la cultura de las familias de las que los llevan ( porque algunas niñas y mujeres quieren llevarlo y no les importa pero otras no, las he conocido, de familias acomodadas indias y aún así tenían grandes problemas para relacionarse de forma natural..) con la elección que hace el adolescente con el dinero de casa o con el suyo propio ( muchas y muchos ya trabajan) de cómo y donde y qué quieren llevar puesto.
    Lo eligen ellos, porque hay muchos otros que pasan de conejitos y de maquillajes, aunque a ambos les guste Justin Bieber o vayan a ver el Hobbit etc…
    Hablas del conejito ese idiota, por lo que lleva detrás, que ellas me apuesto a que algunas ni lo saben, pero no olvides a las «Mangas» como yo las llamo, o a éstas y éstos que se visten de negro, porque esos atuendos son también carísimos.
    Enfín, por aquí las de 15 se ponen los pantis y los pantalones cortos ( ¡!) y esos tacones inmensos que me dan vértigo, y poco más. Claro, que todas vestidas, eso sí, con ropa malísima de las grandes marcas estas que ya sabemos dónde la producen, Sr Oquendo, saque también de su relato el transfondo oscuro, que es el interior de esas fábricas chinas, Indias, Coreanas, Peruanas, Argentinas, Ecuatorianas… donde los niños hacen la ropa que su amigo vende.
    Algo escandalosamente infame porque la ropa se destiñe, es mala, los tejidos son horribles y sintéticos y es ésto lo que hay que denunciar y enseñar a las niñas y a los niños que detrás y por todos lados de los calzoncillos de calvin..K ( hay que ver con el Calvino) y de nuestra Gran industria textil Española- -«marca españa»- hay esclavitud, hay encierros en las fábricas hay maltrato infantil y hay condiciones inhumanas que si a esas adolescentes, jóvenes y adultos les llevaran de excursión a las grandes fábricas de la Industria textil española – que no están en España- seguro que preferirían ir en cueros por la calle.
    Pero ya se que para usted, Sr Oquendo, «el talento, afortunadamente, puede comprarse». ( esa frase lapidaria)
    Habría que preguntarle a qué llama talento y a qué economía.

  3. Inés dice:

    Tengo que decir algo más.
    Algo que no es ficción porque me ocurrió este verano y está absolutamente centrado en el artículo que has escrito.
    Relato los hechos como sucedieron…
    Estaba con mi hija buscando un bikini para mí, en una de esas cadenas de ropa y mirábamos.. como me cuesta mucho ir a esos sitios era ya como que o compraba algo o no podía ir de baño.. después de mirar algunos modelos y probarme otros y que no me gustaran, mi hija me hizo un comentario acerca de los volúmenes () y yo, sin cortarme un pelo y dentro del probador le dije, anda hija mía que más vale tener lo que se tiene que no esas que se van a morir todas con los implantes venenosos esos ( a veces no me corto un pelo)..
    Cúal no sería mi sorpresa, que la jóven dependienta de la tienda, se nos mete a las dos en el probador y empieza a preguntarme que porqué, que si es malo, que ella los tiene ( la verdad es que sus pechos estaban demasiado abultados para su constitución ósea, tanto que no nos pareció que fuera hecho aposta..). Bueno pues nos contó que había ido a un médico carísimo americano, que su interior estaba certificado como de lo mejor.., y yo toda angustiada y arrepentida le dije que no se preocupara que enfín.. ( no sabía donde meterme).
    Pero ella tenía ganas de hablar, nos dijo que todo fue idea de su novio que era entrenador en un gimnasio, que ella también estaba antes mucho mas delgada- y nos enseña la foto del móvil, preciosa!- que vivía con él en alguna ciudad del Norte y que le ayudó a pagarse la operación. Cuando volvió «transformada» él se cansó de ella y la dejó. Ahora es una mujer nueva. ( Podría tener 20 años) se vino a su tierra y se buscó trabajo- significativo el trabajo que encontró- y cuando ahorre volverá a pasar por el quirófano, espera que no sea demasiado tarde, para recuperar su cuerpo como lo tenía.
    Me hizo y le respondí a todo tipo de preguntas técnicas y médicas y creo que se sintió bastante aliviada- y yo también- con el hecho de que el cuerpo tiene una gran capacidad de recuperación y reparación.
    Mi hija estuvo silenciosa el resto del día y la jóven y yo nos hemos hecho un poco amigas. Ahora es una persona adulta, responsable y que sabe lo que significa complacer los deseos de otros, en contra y a pesar del propio cuerpo. Afortunadamente es muy reversible pues la musculatura se recupera con ejercicio y ella está curada de su trauma. Ojalá para muchas otras no haga falta pasar por esa experiencia.
    Esto lo cuento porque tu mensaje es muy real e importante pero tu ya has llegado a esas conclusiones. ¿ Llegarán esos jóvenes que de todas las edades y en todas las culturas confunden el amor con sumisión a empezar a ser dignos con el propio cuerpo?
    Porque el cuerpo Bárbara, sí es importante, lo es todo, y es por eso que no podemos vestirlo con andrajos de la Tendencia de otro, ni mancharlo con el petróleo de las cremas ni usarlo como marca, ni rellenarlo de silicona, pero debemos cuidarlo para que nos dure mucho, que hay mucho que hacer y que vivir.

  4. Alicia Bermúdez dice:

    Esas grandes marcas, Inés, que todos sabemos dónde se producen, se producen a veces en nuestro entorno y sin necesidad de alargarse a China, por ejemplo; que no hace falta irse tan lejos para que no hará ni un mes, a pocos quilómetros de Florencia muriesen un puñados de chinos cuando se incendió un local en el que fabricaban a un euro la hora la ropa de marca que luego compramos como glamurosa y estilosa y con la conciencia tranquila de «lo he pagado a buen precio y en un establecimiento respetable» (no voy a nombras firmas ni marcas).
    ¿Cómo o qué tenemos que hacer para ser de verdad inocentes y tener las manos limpias?
    Creo que la equiparación que tú haces entre el velo y las carpetas del conejito no es el fondo de lo que critica Barbara, creo que más se refiere ella a que tan esclavizadas estamos las occidentales en nombre de una libertad estereotipada como ellas en su falta de libertad…. ¿De «elección», entre otras libertades?
    No. Las esclavitudes del mundo occidental no lo son menos que las de otros mundos, aunque, eso sí, las nuestras están mejor presentadas, con más «estilo».
    Otra cosa, con esta propensión que tengo a mezclar temas. Hace días que vengo escuchando en la radio de pastillas para adelgazar y contrarrestar los excesos que van a hacerse a las mesas bien servidas de las próximas fiestas.
    ¿De qué libertad puede alardear una sociedad que no sabe controlar sus excesos?

  5. Alicia Bermúdez dice:

    Un añadido:
    Pocos días antes de leer en el periódico lo que refiero (más arriba) de Florencia me había comprado un par de vestidos de un diseñador — que no nombraré, que no es él más culpable que cualquier otro — del que ya había gastado prendas hará una veintena de años.
    Allá, por los 90, sus prendas llevaban en la etiqueta “fabricado en España” y eran de fibra natural, lino, seda, o la que fuese, y eran bastante caras. Estos vestidos que he comprado ahora, del mismo diseñador y en la misma tienda, son proporcionalmente bastante más baratos (pero que bastante) que aquellos, pero 100% poliéster (de fibra natural no había) y “made in China”. Y me sentí mal porque pensé “me estoy aprovechando de los chinos”.
    Y pocos días después leo lo de Florencia — que lo mismo podría ser cualquier otra ciudad de Europa y de España —; por eso me pregunto qué forma hay de tener las manos limpias.

  6. Remedios dice:

    ¿Cómo es que se centran ustedes en la ropa, cuando Bárbara lo que está planteando el fiasco de una emancipación que busca la libertad personal, y se acaba creando otra forma de esclavitud?

  7. Inés dice:

    Remedios nos llama al orden, nos traduce el artículo, ella sabrá porqué,
    así que Alicia, sólo un pequeño comentario: ES POSIBLE.
    Hay telas naturales, tejidas sin sangre, diseñadas por gente honesta, un arte lo que hacen, y las/los pobres no pueden poner el precio de lo que realmente valdrían para hacerlas competitivas. ¿cómo lo solucionamos? comprando menos cantidad, usándolas bien. Ya te contaré si te interesa.

    Volviendo al tema, Remedios, la libertad está ligada a la supervivencia, eso por abajo. En los sistemas represivos ( por parte del padre, de la sociedad, del hambre, de la guerra y de la religión) las libertades no son objetivamente comparables a las nuestras. ¿ Que el sistema manipula? ¿que lo hacen las modas, el libre mercado, internet, las amistades? hombre claro, como en todas las épocas Pero lo siento, no es lo mismo y si me apuras tiene mas guasa, que chicas que han tenido la oportunidad de mirar el mundo desde la confortabilidad de sus casas y sociedades, se dejen llevar por estereotipos habiendo tenido muchos libros en las manos y la posibilidad de aprender. Yo creo que siendo mas libres- lo compro no lo compro, lo llevo, no lo llevo, quizás lo que nosotros estemos, en esa jungla de las ciudades y el torrente de consumismo que nos arrasa es, más solos.
    Vendemos nuestra dignidad para sentirnos aceptados, y esto no es algo exclusivo de la mujer, esto es de todos.

    1. Alicia Bermúdez dice:

      Si te contara lo poquito de todo que compro y lo prácticamente nada consumista que soy… Pero parece que ese tampoco es el camino, que si yo no compro ni consumo el que vende y produce lo que yo dejo de consumir se empobrece, y al empobrecerse ve mermada su capacidad de comprar y consumir, y el que vende o produce lo que él deja de comprar y consumir se ve a su vez afectado.
      No sé si en este mismo artículo alguien preguntaba el para qué y hasta cuándo seguir produciendo chatarras que no necesitamos.
      Proliferan, por ejemplo, pequeñas empresas que fabrican tontunas de diseño como trajecitos para mascotas (y vaya por delante que el animalerío es creo de lo que más me toca a mí mi fibra) o bisutería. Y algunas dicen que les va muy bien ¿Pero levantará ese tipo de cosejas un país?
      No sé qué levanta un país, no entiendo de esas cosas. Pero creo que sí sé qué no lo levanta. Y que parece ser que es tecnología y tecnólogos (no sé si se dice así) lo que hace falta para salir adelante. Y por otra parte la tecnología, en lo que al vulgo alcanza, se utiliza para bastantes chorradas innecesarias. Y la que pudiera servir para hacer la vida más fácil resulta que termina arramblando con puestos de trabajo. Y si todo el mundo se dedicase a producir tecnología también el mercado se saturaría y habría que inventar otra cosa.
      Puedo ser todo lo rebelde y todo lo purista a que mis lucecillas alcancen; pero veo, día a día, que tire para donde tire, yo, en la medida que me corresponda, estaré alimentando y engordando el sistema o agrediendo a ese mismo sistema.
      Así que no sé a que atenerme. Ni creo que haya nadie (ni aún entre los listos) que lo tenga más claro.

  8. mrtaid dice:

    Estamos casi siempre tan centrados en nuestro pequeño mundo «bien ordenado» y sacamos tan pocas veces la cabeza de él para atisbar siquiera lo que haya fuera, que somos prácticamente incapaces de plantearnos el sock que para una mujer islámica actual o para una mujer cristiana de 1950 debe suponer aterrizar de buenas a primeras en cualquier calle de un distrito comercial: cientos anuncios de mujeres despampanantes desnudas, algunos de hasta 20 m. de alto, nos venden desde perfumes hasta zapatillas de andar por casa sin ningún tipo de pudor, mientras que por otro lado incomprensibles leyes morales vetan la pornografía pero permiten los videojuegos de asesinatos.

    Demasiado pronto estamos dispuestos a suponer que la mujer islámica en occidente se sentiría «liberada». Ante la imagen descrita, más bien me inclino a pensar que saldría despavorida y que preferiría mil veces las incomodidades del velo, que quieras que no le confiere cierto e indudable poder sobre sí misma, al aberrante uso que del cuerpo de la mujer (si el cuerpo se puede separar del alma) hacen los hombres en occidente. Y no solo con el consentimiento de aquellas, sino, como dice Bárbara, además con su cada vez más fervorosa adhesión !!?? Incomprensible.

    1. Inés dice:

      Este es un tema que me toca muy hondo, ni como mujer ni como hombre sino como ser.
      Estoy totalmente de acuerdo contigo mrtaid, y además aunque fuera la impresión de un hombre, exactamente eso que relatas ha sido descrito desde los ojos hasta la pluma de Moussa AG Assarid en un precioso libro » En el desierto no hay atascos». Este Tuareg es impresionante!!!
      Respeto profundamente las creencias religiosas y las confesiones de los demás, porque yo también tengo la mía aunque no la identifique, que según mis ancestros era una mezcla entre el Judaísmo y el Cristianismo según cuenta mi padre y contaba mi abuelo, que el suyo era Judío ( no podemos confirmarlo, como sabrás mejor que yo, porque todos se cambiaron los apellidos. Situada en el reino Taifa de Badajoz a lo mejor también tengo algo de mora!!
      De hecho todos tenemos dentro una mezcla de culturas y por eso de confesiones.
      Por tanto quizás no me expresé bien con lo del velo que respeto profundamente porque además no sólo yo, sino muchos occidentales que han vivido en sitios y visitado lugares donde hay que ponérselo nos lo hemos puesto y esa sensación te cambia, sin duda.
      Hablaba de que el velo, la ropa, la decisión de elegir pareja, los ritos..etc, que son formas de vida profundas y respetadas y apoyadas incluso por las mejores activistas de algunos de esos países, no siempre funcionan cuando los hijos cambian de entorno y nacen y se crían en un país de adopción. Y por supuesto hablo desde la experiencia de los compañeros de trabajo con los que compartí dos años de estancia fuera.
      La chica India que comenté era Pakistaní en origen, aunque en India también hay musulmanes. Ella hacia la Tesis y yo el Postdoc. Lo pasaba realmente mal porque su padre la llamaba en cuanto que oscurecía y estábamos las dos en el laboratorio y a veces me tocaba confirmarlo. No podía irse a tomar nada, aunque ella no bebía alcohol, cuando despedíamos a alguien que se marchaba. También había musulmanes de mi edad, haciendo su trabajo que a la hora convenida, desplegaban la alfombra y rezaban, cada anochecer y que me infundían un respeto y una admiración profundísima.
      Y con el tema de Amina Tyler y las FEMEN, he escrito bastante y he discutido con terceros, sobre la farsa y la manipulación a que se sometío a esa Chiquilla, que me recordaba a la mía, por su juventud y que evidentemente hubo un montaje manipulado alrededor de ella. ( que no viene al caso ahora) pero que tenemos también en España una facción de esas muchachas que no saben ni lo que dicen ni lo que hacen, ¿o sí? pero que son claramente protegidas y manipuladas por fuerzas nada interesadas ni en la libertad sexual ni en la liberación de la mujer sino con la clara intención de provocar revueltas religiosas y de paso vender ( Amina sale en la foto que dio la vuelta al mundo con un cigarro en la mano y además una venda en la muñeca) y ésto me parece muy perverso.
      No es todo A o B ni completamente correcto o incorrecto. Me parece fatal que en Francia se prohíba el velo a las niñas en las escuelas públicas con esa vehemencia. Las cosas desde una educación en la diversidad y en el respeto- como una se imagina que debía ser Toledo, con sinagogas, mezquitas e Iglesias!!!, que envidia!) deberían posibilitar que los niños, que no son responsables de leyes ni pueden saltarse la autoridad de sus padres, no se vean rechazados al mostrase diferentes, pero no es tan fácil.
      Quieren que se integren y que suelten sus ritos y pasa lo contrario, claro que sentiría miedo y preocupación por que mis hijos abandonaran una cultura que para mi es esencial para su desarrollo y se volvieran frívolos y olvidaran la importancia del culto que se les ha enseñado. Pero también tienes que pensar que excepto en zonas muy aisladas, muchos jóvenes tienen ahora acceso a la cultura occidental dominante y a todos sus estereotipos, de la misma forma que hay occidentales que abrazan religiones de mayores, la cábala, Judaísmo, Sionismo , se convierten en Musulmanes porque lo son sus parejas o en Budistas porque aquello les convence. Eso es la libertad de creencia en la que no me meto.
      Otra cosa es la imposición de esas creencias y el daño emocional y/o psicológico que pueda resultar del cambio -casi siempre por razones de supervivencia- de lugar o de escenario.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza Cookies propias para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web. política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies