A veces resulta superficial hablar de casi cualquier cosa mientras el mundo parece desarmarse. El día a día se torna irrelevante cuando asistes a la sucesión de los desastres naturales y humanos que nos arrasan a todos de una forma u otra. Y empiezas a encontrar trivial hablar de trabajo, de relaciones, de lo que te pasa, o de ese percance doméstico que te trae de cabeza desde hace semanas.

Pero también resulta superficial centrarse en hablar de los dramas ajenos desde un moderno café de tu barrio. Resulta superficial pretender ponerse en la piel de las víctimas del desastre y resulta superficial no hacerlo. Al igual que compadecer a los damnificados durante unos segundos para acto seguido volver a tu vida.

Resulta superficial comerme un solomillo mientras observo el drama que viven otros en mi pantalla de 32 pulgadas. O llorar escuchando el testimonio de quien acaba de perderlo todo en un terremoto mientras paso el aspirador por mi apartamento recién amueblado.

Resulta superficial apagar la televisión cuando las noticias empiezan a romperme, y resulta superficial mantenerme informada de las desgracias minuto a minuto.

Resulta superficial salir de un establecimiento con las bolsas llenas de ropa y encontrar a un hombre que pide limosna. Resulta superficial pasar de largo, y también deshacerte de ese euro que te sobra para calmar tu agitada conciencia.

A veces resulta superficial incluso hablar mientras otros se han quedado afónicos intentando hacerse oír. O reír a carcajadas cuando intuyes el llanto agónico de la humanidad.

Resulta superficial vivir con el miedo a lo que pueda pasar cuando a otros ya les ha pasado todo.

¿Dónde está el término medio entre la frivolidad y la condescendencia? ¿Dónde situarse para no hundirse en el barro en un intento de empatía, ni vivir ignorando el desconsuelo de tantos?

Deben de existir las claves para evitar pasar por esta vida de puntillas. Deben de existir las claves para evitar ser arrastrados por las lágrimas del planeta y terminar ahogados en nuestro propio sufrimiento.

Me contó un amigo una situación curiosa que vivió hace unos años en San Petesburgo. Estaba nevando y una anciana vendía su abrigo en una boca de metro. Mi amigo decidió comprárselo y luego regalárselo, y al despedirse, la mujer le dijo: “sean ustedes felices, nosotros lo necesitamos mucho”.

… que cada uno que saque sus propias conclusiones…

9 comentarios

9 Respuestas a “SUPERFICIAL”

  1. Manu Oquendo dice:

    Hola, Bárbara. Me has pillado leyendo a MacIntyre y he encontrado muy oportuna la parte «superficial» de tu artículo. Lo de que «cada uno saque sus conclusiones». ¿Cuántas hay? Really?

    El «emotivismo» se ha convertido en fuente de infinitas cosmología vitales. El rango del 1 al infinito como explicación de Todo.
    Tantas posibilidades que carecemos de norte mientras las palabras se hacen holograma mutante, incapaz de significar.

    Hasta que recurres al personaje que compra el gabán para volver a regalárselo al mendigo.
    Afortunadamente, ambos lo tienen claro.

    ¿A quién interesaba tanto la cultura del «emotivismo» que se gastó tanto en establecerla?

    Saludos

  2. Adam Smith dice:

    Hay muchas conclusiones porque ignoramos muchas cosas. No importa cuan larga sea la charla de café, no acordaremos algo porque estemos ciertos en que es la verdad. Peor todavía, no apostaría a que algún día consigamos certeza alguna sobre nuestra naturaleza, y por tanto sobre nuestras interacciones. En otras palabras, estoy totalmente de acuerdo con la escritora irlandesa Anne Enright que en una entrevista reciente dijo

    “THE UNKNOWABILITY OF ONE HUMAN BEING TO ANOTHER IS AN ENDLESS SUBJECT FOR NOVELISTS.”
    http://www.believermag.com/issues/201401/?read=interview_enright

    Solo le agregaría que así será por siempre. La ficción siempre será una alternativa ocupacional.

    Pero más allá de ese punto, no puedo dejar de sorprenderme por el tono negativo del post. No, no vivimos rodeados de desastres. Nunca antes la humanidad en su conjunto y cada uno de nosotros ha tenido tantas oportunidades de felicidad (de satisfacción personal, no de mera sobrevivencia). El hecho que hoy percibimos más claramente la diferencia entre un momento de felicidad y uno de desgracia se debe a que hoy las oportunidades y los momentos de felicidad ya no están reservados a unos pocos e incluso para la gran mayoría son normales y no excepciones. Quizás esas grandes oportunidades han facilitado que se generen expectativas absurdas sobre lo que se podría lograr (peor si las expectativas son sobre lo que los demás deberían hacer por nosotros), pero si este fuera el caso, entonces el remedio es una buena ducha fría (o ¿caliente?, ver http://www.abc.es/sociedad/20130422/abci-ducha-agua-fria-201304191611.html ).

  3. Alicia Bermúdez dice:

    Es bonito, “sean ustedes felices, nosotros lo necesitamos mucho”.
    Como en una especie de espiral, o pescadilla que se muerde la cola, “si ustedes son felices serán más generosos”. Y, eso, sólo si se considera desde un punto de vista meramente material. Desde un punto de vista más… “¿cósmico?” — me siento inclinada a pensar que es a lo que se estaba refiriendo la anciana — la felicidad engendrará felicidad en sí misma.
    ¿Sería posible el mundo tal cual es si quienes tienen el poder y lo gobiernan fuesen felices?
    ¿Serían capaces las personas felices de desencadenar guerras, de alimentarlas, de torturar, de cometer cualquier tipo de crueldad?
    Y la pescadilla vuelve a morderse la cola, o la espiral se cierra, se enrosca un punto más — como en los pasos de juego de la oca — buscando el centro, el “Cielo”. Y uno se pregunta si se puede llegar en solitario o si necesitamos todos a todos los demás para alcanzarlo.
    Y se vuelve a preguntar si en ese anhelo de felicidad que sólo lo será si es compartida no está habiendo un algo de egoísmo.
    Y si sin ese algo de egoísmo existiría la felicidad.

  4. Victoria dice:

    Muy aguda, Bárbara, tu descripción de esa sensación entre emoción y razón que se produce cuando somos testigos, mayormente pasivos, de hechos que resultan verdaderas ampollas sociales y vitales, tanto para quien la padece en carne propia o ajena al mismo tiempo, o por retransmisión.

    Francamente, no sé qué hacer. Me dá vergüenza y callo, unas veces. Otras, bramo, en soliloquio o en compañía pero no se mantiene, como bien has descrito. Y en ocasiones, cuando la costumbre se ha instalado en lo que se desprecia por alta y grave intoxicación, como la corrupción, por ejemplo, y se carga como inevitable, lo comento por si, a fuerza de reiteración y de cargarse de electricidad y agua la estratosfera, la cosa revienta de una vez para que algo, una chispa prenda en una reacción social potente para que a su vez podamos interconectarnos como seres humanos, olvidando los intermediarios (políticos, instituciones, etc).

    Quizá hayas sugerido algo más importante: Cómo descubrir e impulsar la acción de los ciudadanos, la gran masa, a que los sucesos, por espontáneos o repetidos, y, en definitiva, el curso vital, sea responsabilidad real de todos, sin que se necesiten grandes por cuantitativos gestos sino muchos, constantes e individuales pero magníficos, como el del abrigo.

    Y eso no sería condescender, acomodarse al otro, según su deseo o voluntad (R.A.E.) sino contribuir a modificar las cosas.

    Un abrazo,

  5. xema dice:

    Buen artículo Bárbara, sólo vives superficial al mundo si vives ajeno a lo que pasa a tu alrededor y a lo que tienes lejos.

    Me explico, dicen que si no eres parte del problema, eres parte de la solución. Todas las personas en mayor o menor medida actuamos para un mundo mejor. Muchas veces como voluntarios participes de actividades culturales, deportivas, etc. Otras como activistas de colectivos, religiosos, políticos, maestros, etc. Otras como almas caritativas donando dinero a asociaciones, mutuas, oeneges, cruz roja. etc.
    Y otras actuando desde la información, educación, periodismo, impartiendo clases, etc.
    Bueno hay muchas mas formas de ayudar a un mundo mejor, aunque si a veces no nos lo recuerdan parece como si estuvieramos en este mundo simplemente, «de paso».

  6. Loli dice:

    Es posible que actualmente vivamos en el mejor tiempo posible para la Humanidad.

    El hecho de que la satisfacción personal no esté tan desplazada por la necesidad de supervivencia, nos facilita el encuentro con más posibilidades de nuestra consciencia.

    Nos encontramos conque lo que nos resultaba lejano y con prácticamente nulas posibilidades de intervenir , ahora empezamos a intuir que no es así.

    La percepción de vivir rodeados de desastres puede también venir determinada por una mayor consciencia (aunque aún no conozcamos los mecanismos) de lo interrelacionados que estamos.

    Y no es cualquier cosa acercarse a la envergadura de las consecuencias que se derivan de esa más que posible realidad.

    Que la ayuda para que otros salgan de situaciones intolerables dependa de la actitud que seamos capaces de tener nosotros frente a los cambios o a todo aquello que percibimos como frustrante , y que esa actitud sea de impulso, entiendo que se acercaría bastante a lo que la anciana del post se refiere como la felicidad que nos pide «porque la necesitan».

    Sé que planteado así, es simplista, no consigo plasmarlo de otro modo.

    ¿Cómo hacer para encontrar las claves de las que habla Bárbara en el post?.

    No lo sé desde luego..habrá que ponerse a ello.

    1. Adam Smith dice:

      Loli,

      Nos gusta soñar que hemos emprendido un largo viaje en que lo imposible devendrá posible, que si deseamos mucho algo lo lograremos. Pero nunca sabemos y sabremos con certeza cuánto hemos avanzado. Quizás mucho, pero igual sentimos que también es mucho lo que nos falta para llegar.

      Por suerte hoy, via internet, nos ponemos fácilmente en contacto con otros que alimentan nuestro sueño, especialmente con quienes hacen el esfuerzo grande de compartir sus ideas con otros. Por ejemplo, este libro recién publicado

      http://www.amazon.com/Me-Myself-Why-Searching-Science/dp/0143121650/ref=tmm_pap_title_0

  7. Loli dice:

    Estimado Sr. Smith:

    Los sueños forman parte de nuestra realidad física, tanto que sin soñar no podríamos vivir.

    A veces se relaciona la palabra «sueño» con la palabra «ilusión», que tiene que ver con luz, iluminar (al menos entraría dentro de sus acepciones)

    Es cierto que ese avance tecnológico denominado Internet ha logrado ponernos rápidamente en contacto, y hacer llegar igualmente rápido la información.

    Creo que es una importante aplicación de lo que la ciencia ha descubierto tratando de explicar la realidad que nos rodea y a la par de explicarnos incluso a nosotros mismos.

    Internet es una aplicación tecnológica de una pequeña parte de lo que aún está por descubrir, no definitivo ni excluyente de otras búsquedas de posibilidades de comunicación.

    No creo que se trate de desear algo mucho para que se cumpla…hay que tratar de no infantilizar nuestras pretensiones…

    Pero sí de dar más importancia a las sensaciones..por ejemplo, cuando esa sensación de superficialidad se apodera de nosotros y utilizamos las herramientas que esta sociedad pone a nuestra disposición para distraerlas, tratar de discernirlas.

    No sé,se me ocurre cómo los medios de comunicación nos bombardean a través de propuestas de ocio, de entretenimiento, de la búsqueda constante por acercarnos a imágenes estereotipadas que abarcan prácticamente toda nuestra conducta vital..

    Y que cuando vemos que aún haciendo uso de estas herramientas seguimos sin poder desligarnos de la desagradable sensación de que somos responsables de algún modo de lo que pasa a nuestro alrededor, y que podemos hacer algo que no hacemos, y nos paramos en la búsqueda de averiguar de qué se puede tratar, pues algo pasa..

    El hecho de que la humanidad en su conjunto haya tenido o no antes de ahora tantas posiblidades de felicidad, no parece que sea suficiente, no se debe tratar de eso.

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