
La mala leche, la animadversión, las manías y la inquina, o cualquier otro derivado del odio, está presente en la vida del hombre desde tiempos ancestrales, y es parte inherente del desarrollo individual adiestrarse en las capacidades para manejarlo y no ser víctima interna o externa de ello. Aunque siempre se esté más dispuesto a lo segundo que a lo primero, pues pocos admiten que las semillas del odio se encuentran en uno mismo y no solo en lo que viven de los demás.
La mala leche, la animadversión, las manías y la inquina, o cualquier otro derivado del odio, está presente en la vida del hombre desde tiempos ancestrales.
Históricamente a nuestra civilización que se la define como “la de los cereales”, es decir, que de una u otra forma los pilares sobre los que se asienta en su origen tienen que ver con la siembra y recolecta del arroz, el trigo, el centeno, la avena… y, mitológicamente, el episodio que da a lugar al comienzo de esta Era es esencialmente un asesinato fratricida cometido por el odio irrefrenable de un hermano contra otro, derivado de que la víctima, pastor, permitía sin rubor que su ganado se comiera por sistema todo lo que el asesino fraticida tenía a bien plantar en sus tierras de cultivo.
La íntima relación de las peores emociones negativas con las tierras destinadas a la propia subsistencia está muy ligada al ámbito rural, donde con frecuencia los problemas derivados de las lindes, los conflictos de intereses, las herencias o el reparto del agua para los riegos, dan lugar a episodios sangrientos de una crueldad inimaginable.
Pero en unas sociedades evolucionadas y complejas como las nuestras, el origen territorial de los conflictos relacionados con el odio se desdibuja y difumina.
Pero en unas sociedades evolucionadas y complejas como las nuestras, el origen territorial de los conflictos relacionados con el odio se desdibuja y difumina en los entresijos de las relaciones humanas y las gigantescas instituciones, y no es tan evidente identificar los orígenes y naturaleza de ciertos comportamientos emocionales negativos detrás de muchas expresiones, altamente elaboradas y argumentalmente bien sostenidas, que están presentes con frecuencia en ámbitos colectivos.
… en su base subyacen los mismos impulsos cainitas que dieron pie a la cultura a la que pertenecemos.
Enmascarados detrás de modas, estilos dominantes, ideologías y formas de pensar, en su base subyacen los mismos impulsos cainitas que dieron pie a la cultura a la que pertenecemos. Queremos pensar que como conjunto hemos superado y abandonado conductas emocionales que atribuimos a sociedades e individuos de tiempo atrás, arrogándonos una superioridad que nos hace mejores que aquellos y nos definen como más cultos, educados y refinados. Seguramente esto es así en una parte, pero parece que se está muy lejos de poder hacer una consideración de este tipo de manera generalizada y global como queremos creernos.
Ha bastado con la proliferación y sofisticación de ciertos instrumentos tecnológicos, y su posterior difusión, generalización y comercialización, para enfrentarnos a una realidad que desdice con mucho esta conclusión.
La parte más soez, mediocre, vasta, chabacana y odiosa de los seres humanos se generaliza…
Desde la aparición de Internet como vehículo de comunicación colectiva, a través de plataformas mundiales con los que poder interactuar (Twitter, Facebook, Instagram, etc.), la sensación de suciedad, toxicidad y contaminación se ha extendido por todas las sociedades que hacen un uso muy habitual de estas redes. La parte más soez, mediocre, vasta, chabacana y odiosa de los seres humanos se generaliza y refleja en los mensajes e intercambios de la Red.
Los expertos dicen que en nuestro país alcanzarían la cifra de unos 6.000 anuales (delitos de odio).
Como seguramente de todo hay, no se sabe si por vergüenza ajena, por afán de encubrir verdades, o por la protección social, lo cierto es que se ha tenido que legislar sobre mensajes que puedan difundir contenidos de odio contra personas, colectivos, géneros o naciones enteras, dada la frecuencia con la que aparecen en estos medios. Los expertos dicen que en nuestro país alcanzarían la cifra de unos 6.000 anuales, de los cuales solo un porcentaje muy bajo se denuncia.
… pero no se puede regular… lo odioso.
Con la ley se puede legislar, fijando delitos, sanciones y penas correspondientes en base a lo que se quiere preservar, pero no puede regular lo que sin duda es infinitamente más presente en dichos medios, que no es el odio sino lo odioso, actitudes destructivas y malintencionadas que solo pretenden herir al destinatario de cualquier forma.
Asaltarían serias dudas sobre quien afirmara que el odio, lo más tóxico y contagioso que los seres humanos poseemos, ha sido resuelto. Mientras tanto ¿A qué viene mirar por encima del hombro si tenemos los pies anclados en ello?
Las redes sociales han facilitado la difusión de contenidos que, como dice Carlos, están llenos de odio. El tema que me parece clave aquí es que las redes han facilitado el hacerlo desde el anonimato.
Este anonimato permite decir lo que a uno se le ocurre con bastante impunidad. Para mucha gente, el que no se sepa quién es el que está dando una opinión, constituye la oportunidad idónea para dar rienda suelta a las expresiones menos prudentes o más salvajes, aquellas que no nos atreveríamos a decir si estuviéramos cara a cara con la otra persona.
Este mecanismo no es exclusivo de las redes sociales. Lo mismo ocurre cuando tenemos oportunidad de actuar anónimamente por otros medios ya sea una nota, un comentario o una pintada. Cuando oímos “es que la gente dice…” o dejamos de hacer algo por “el qué dirán” nos está condicionando esa masa bajo la que se esconden personas anónimas.
El anonimato puede tener un lado positivo en cuanto a expresión de ansias de libertad cuando están reprimidas por el poder y las expresamos en pintadas o por otros medios. Pero esto es otro tema que se desvía del propuesto en este post.
Dado que estoy considerando que el anonimato es la razón fundamental de ese aumento del ciberodio ¿Habría que hacer algo para limitar ese anonimato? Es un tema complejo y ampliamente debatido.
La realidad es que el anonimato total prácticamente no existe. Hemos oído ya muchas veces en la prensa que la policía localiza y persigue a los que cometen delitos en la red aunque sea amparándose en nombres espurios.
Eliminar el anonimato se ha considerado como un ataque a la libertad de expresión y es cierto que puede propiciar la difusión de opiniones que están subyaciendo en la sociedad y que no se expresan de forma abierta por otros medios. Otro tema interesante: habría que analizar hasta qué punto los medios de difusión convencionales están representando la opinión de la gente en general o más bien muestran la opinión de los poderes e intereses que representan. Las redes sociales, y en gran parte el anonimato que llevan en gran medida asociado, es una bocanada de aire fresco, de opiniones que de otra manera no verían la luz.
Otro asunto es el de la manipulación al que son muy propicias las redes sociales (veo que esto es como un ramo de cerezas, según saco una van apareciendo nuevas ramas). Esto es un tema muy serio y que va totalmente en contra de las posibles bondades de la red como expresión de libertad.
El debate está servido y muchos gobiernos tratan de encontrar un hueco que haga compatible la libertad de expresión con evitar delitos amparándose en el anonimato. Lo que me parece que todavía no está bien abordado es el tema de la manipulación. Estamos precisamente viviendo en la etapa histórica en que esto se está empezando a producir de manera masiva y eso hace que no tengamos perspectiva histórica. Recordar que lo que está ocurriendo con la elección de Trump, con el Brexit, con empresas como Cambridge Analyitical, etc. es algo que todavía no conocemos en toda su extensión.
Volviendo a lo que plantea Carlos, me temo que el odio es parte de la naturaleza (imperfecta) del ser humano y que se muestra de forma más descarada cuando se ampara en el anonimato. Esto explica muchas cosas en mi opinión.
«Del odio al amor (o viceversa) no hay más que un paso». Cuando los políticos quieren ser «como dioses» intentan controlar algo tan complejo y tan fuera de su competencia como los sentimientos. El control pasa por exacerbarlos cuando conviene y reconvenirlos en la misma forma. Un ejemplo de ello es la llamada «memoria histórica» y todas sus ramificaciones (algunas claramente crematísticas); otro es el «feminismo» (también subvencionado) como contraposición al «machismo»; otro es el «ecologismo» (sin saber bien de qué va) frente a lo que se llama «progreso»….. La cuestión es enfrentar con cualquier motivo y luego crear leyes para castigar a los enfrentados por ellos mismos. La cuadratura del círculo. Las tonterías y simplezas que hay que escuchar de los que se consideran «nuestros dirigentes» empiezan a oler a aquello de provocar conflictos para aparece después como «salvadores» y evitar la fuerza de la unión y cohesión social frente a sus desmanes.
La manipulación propagandística se realiza a través de los medios de comunicación previamente «apesebrados» que son campanas de resonancia a las que la gente hace cada vez menos caso. Pero sigue habiendo unas mayorías a las que manipular o desinformar para suscitar respuestas emocionales de amor o de odio.
El mayor delito que se puede cometer es provocar tales enfrentamientos pero, curiosamente, parece que el delito es no caer en sus mentiras.
Un saludo.
El bochornoso espectáculo ofrecido por el nuevo alcalde de Madrid, en plena plaza de Cibeles, ante numerosos ciudadanos, es un ejemplo de los resultados del odio político al diferente y como el supuesto pluralismo ideológico, queda plasmado en una imagen: el «cuatrifachito» del pensamiento único, cuyas caras de odio y desprecio hacia el pequeño grupo de herejes («Vox») decían claramente lo que se puede esperar de un sistema empeñado en sembrar confrontación social y unos «políticos» responsables de la misma.
La utilización torticera de las desgracias como son la muerte por violencia de cualquier persona (no sólo de un determinado grupo), es precisamente por la contaminación de la «política» a la busca de electores, no a la busca de resolución de problemas ciudadanos.
Se ha planteado en varias ocasiones porqué desde que la «política» ha puesto su mano en la ley para retorcerla a su gusto. hay mayor número de victimas. No se dan cuenta u olvidan interesadamente que la raiz de la violencia está en esa confrontación de diseño ideológico y en su difusión permanente (propaganda) a través de los medios «apesebrados» (Goebbels). Hemos abierto la «caja de Pandora» y no buenas intenciones.
Un saludo.
El mismo día del homenaje a la mujer asesinada, un señor de 90 años fue muerto por su mujer que le golpeó con un plato en la cabeza. El triste evento aparece escondido en páginas interiores al igual que la señora, en la página 63, que arrojó a su pequeña por la ventana y a continuación se tiró ella. Todo el mismo día.
Por lo visto la enajenación mental como factor desencadenante de estos sucesos ha desaparecido del mapa de pre-diagnósticos policiales y ya solo se reportan los delitos que interesan a la Ideología de Género y a sus poderosas redes clientelares. Por cierto, estos delitos están creciendo y se observa una curiosa correlación entre el ascenso de esta ideología, sus presupuestos y las muertes que les interesan. Normal y ya sabemos que correlación no significa causalidad.
El caso es que estos delitos, cuando son cometidos por hombres, se califican de inmediato como «machismo blanco y patriarcal» –falta el calificativo de cristiano– tal como indican los manuales de estilo de nuestra amable prensa que se ve incluso obligada a excluir de la noticia ocultándolo cualquier otro factor que pudiera sugerir una razón alternativa.
Creo que a medida que Vox vaya aprendiendo a plantear estas cuestiones con mejor «know how» de comunicación –un fin de semana leyendo a lippmann, Bernays y Westen les sería muy productivo– irá poco a poco «convirtiendo» al resto de partidos que, en privado, saben perfectamente lo que pasa pero que no se atreven a replantearse el DOGMA ni siquiera tímidamente para restablecer un sistema legsal que proteja y juzgue a todos por igual desde la verdad jurídica de cada caso.
De hecho las palabras del alcalde Almeida no reprochaban a Ortega Smith el fondo de la cuestión, sobre el que todos coinciden, sino que le organizasen el pollo en medio de la liturgia ortodoxa de aquel acto.
La cuestión realmente importante es ¿¿¿POR QUÉ??? lo hacen líderes y estructuras de partidos que en privado saben que lo legislado es perverso, destructivo e injusto. Esto lo encuentro extraño. Es como si alguien que no está en la foto pero que todos ellos temen les hubiera dado claras instrucciones so pena de represalias personales importantes.
Sabrán ustedes que la Comunidad de Madrid ha multado con 20,000 euros a una psiquiatra que a lo que parece estaba dispuesta a atender a personas homosexualdes que quieren salir de ese armario.
Usted si es hetero puede recibir tratamiento para hacerse homo. Si un profesional acepta dar un tratamiento inverso las leyes del PP aquí lo penalizan.
¿Por qué? ¿Es esto constitucional? ¿Es siquiera decente o justo o serio?
Pues bien las leyes autonómicas españolas siguen una ley del Parlamento Europeo de 2006, febrero.
¿Alguien lo entiende?
¿Quién llevó dicha ley al Parlamento Europeo?
¿Qué lobby?
¿Por que se les hace caso en cosas como la anterior?
Como decíamos, lo importante es ¿Quien manda estas cosas y por qué? desde luego no es para proteger al mundo LGTBI. De hecho quienes piden ayuda son de dicho segmento social.
¿Por qué todo el arco parlamentario produce tales aberraciones jurídicas que violan tantos derechos constitucionales? ¿Quién se lo ordena?
Si a lo largo de este curso que empieza conseguimos entender las razones de esta deriva despótica habremos dado un gran paso adelante.
¿Recuerdan la cruzada de los 100,000 niños de San Luis?
Está en marcha lo mismo en otra religión. https://www.nationalreview.com/corner/climate-change-faith-nbc-solicits-climate-confessions/
¿Qué les recuerda?
Cuando en estos comentarios anteriores, a cuenta de la politización de la vida privada de las personas, de fines puramente electorales y con intenciones subvencionadistas, se quiere negar un problema evidente y clamoroso como es el de la utilización de la fuerza bruta mortal de algunos hombres respecto a sus mujeres, es como señalar al cielo y quedarse mirando el dedo.
La misma vergüenza debería darle a la progresía utilizar la sangre vertida por esas mujeres, como a los sectores más reacccionarios de la sociedad pretender negar que hay un problema muy serio que resolver, minimizando estas muertes. Vivimos en una sociedad machista, y aunque eso vaya mermando, no nos olvidemos de que hasta hace bien poco la mujer no podía votar, ni pedir un préstamo en un banco, ni irse de viaje sin permiso, ni abrir una cuenta corriente, ni tantas y tantas cosas básicas para el desenvolvimiento de cualquier persona. Las trabas, inconvenientes y obstáculos con los que sigue teniendo que lidiar una mujer, siendo más invisibles, son bastantes más que las que tienen los hombres. Y el más gordo de ellos es la flagrante miopía emocional de estos últimos, que siguen prefiriendo a una mujer complaciente que a una mujer fuerte.
Una sociedad plural, abierta y sana, debe empezar por resolver los principales problemas de sus ciudadanos, y el de la violencia en las relaciones de pareja, curiosamente casi siempre en una misma dirección de la balanza, es por reiterada, por histórica, por brutal y mortal, por humillante e inhumana, sino la más importante, sí de las que más.
Habrá excepciones, situaciones imprevisibles o distintas de lo común, mujeres desequilibradas y hasta homicidas, pero que a cuenta de estas y de la manipulación de los medios de comunicación y de la propaganda con la que nos inundan, del interés en tenernos enfrentados beligerantemente, se quiera negar un problema de la gravedad del que asistimos, me cuesta encontrar el calificativo adecuado.
Bastante poco e insuficiente creo que es nuestro monumental cabreo.
Nadie ha negado la existencia del problema. Lo que queda en entredicho jurídicamente es la vulneración del artº 14 de la C.E. «igualdad ante la ley». Más todavía, que se pueda aprovechar el problema con fines espurios. Más todavía, creer que las mujeres en su conjunto son débiles, ignorantes e incapaces de protegerse ellas mismas.
Quien dice esto ha conocido, tratado y denunciado situaciones determinadas. Cinco obras de teatro destinadas a esta cuestión compleja de las relaciones personales amorosas tóxicas.
Conozco a otros comentaristas a los que se alude en sus sensatas opiniones y no los he visto nunca defendiendo la violencia. Menos aún justificándola.
Hay que recordar que existe un código penal (igualdad ante la ley) que se ha aplicado y se supone que se aplica en todos los casos de igual manera para la violencia de todo tipo, así como unos tribunales que deben ser inmunes a la contaminación propagandística mediática.
Un saludo.
A mi personalmente cuando surgió lo de la «discriminación positiva» instaurada por Zapatero, me pareció también una aberración conceptual y una afrenta emocional hacia los hombres. Habría que preguntar a los jueces imparciales (si es que queda alguno) sobre el efecto real de la aplicación del nuevo código penal en el ámbito «doméstico», a cuenta de semejante despropósito. Solo ha contribuido al empoderamiento de las mujeres, precisamente a las que menos lo necesitan pero que más ruido hacen, en una guerra soterrada contra los hombres. Como echar gasolina al fuego, me parece. Hay que conocer la auténtica problemática mental del maltrato antes de aventurarse a legislar desde el pijerío progre de las chicas incultas de salón, que a base de no saber nada disputan con ferocidad cuál es la más «guay».
En cualquier caso, siempre se trata la cosa en este tipo de temas, y no sobre el centro real del problema que es la violencia que se ejerce por parte de nos pocos hombres sobre las mujeres, que lejos de resolverse parece que se incrementa a cuenta de las cifras que se van viendo. Un blog que se precie debería tratar de que los temas cruciales no deriven en sesgos que siempre suelen amagar hacia el mismo lado.
Mal está echar gasolina al fuego, y ¿qué proponemos?
Creo que esta situación hay que enmarcarla, como dice el historiador Braudel, en el Contexto, porque nada ocurre independientemente de sus Condiciones de Entorno.
Nuestro «contexto» es que vivimos dentro de un Imperio y las grandes directrices de lo que aquí sucede nacen allí. Ese es nuestro «entorno». El imperio, por ejemplo, implanta en 1974 una directriz que luego permanece secreta hasta 1991 (se intentó desclasificarla diez años antes pero el texto definitivo solo sale a la luz pública en 1991). Es decir, está operativa durante 17 años sin que nadie fuera del gobierno USA lo conozca.
En la implantación de estas directrices se da el caso de que si un país no implanta sus recomendaciones se queda fuera del circuito institucional occidental.Para, por ejemplo,préstamos al desarrollo, etc.
Me refiero al «National Security Memorandum 200». De Kissinger a Nixon. 1974.
En él se establece como la prioridad estratégica más importante para los EEUU ….nada menos que el Control y la Reducción de la fecundidad mundial.
Cubre desde medidas de control mecánicas (anticonceptivos, aborto) a cambios culturales, modificaciones del papel de la familia y de los arquetipos psicológicos y de comportamiento de hombre y mujer, etc. Son 123 páginas orientadas a la ingeniería social a gran escala y que yo sepa no está traducido. Aquí lo tienen. Guárdenlo y vayan leyéndolo lentamente. https://pdf.usaid.gov/pdf_docs/PCAAB500.pdf
Años antes, en 1965, tres notables sociólogos –Wolf, Barrington Moore y H. Marcuse– escriben en los EEUU un librito: «A critique of pure tolerance».
Son 119 páginas muy poco conocidas pero muy influyentes. Ya desde la página 19 Wolf explica la imposibilidad de cambiar los arquetipos sociales sin antes cambiar radicalmente la familia occidental porque esta actúa (sic) «como un crisol» que forja por mímesis carácter y comportamientos. Creo que tampoco está traducido. He conocido pocos académicos españoles que estén familiarizados con ambos documentos. Mi ejemplar es un original de la primera edición adquirido hace unos cinco años en el circuito de 2ª mano en Boston.
Por otra parte Doña Remedios tiene el buen gusto de limitar a «algunos hombres» la comisión de estos homicidios. Es de agradecer porque el sistema no se toma la molestia y criminaliza realmente a todo el colectivo masculino llegando a sacralizar en España un comportamiento jurídicamente rechazado por nuestro principios del derecho moderno: el Delito de autor. Una situación que avergüenza a cualquier jurista no sectario.
Pero, exactamente, cuántos son esos «algunos homicidas».
Pues resulta que en España esos «algunos» son 1 hombre de cada medio millón de hombres o 1 hombre por cada millón de ciudadanos, una fracción de, por ejemplo, la tasa de Finlandia.
La realidad es que sobre esta base estadística hay que ser muy osado o muy ignorante concluir que la causa de estos homicidios es el «modo masculino de ser».
¿Alguien se imagina tomando decisiones graves sobre la base del comportamiento de 1 sobre 500,000 especímenes masculinos? Pues esto es lo que hay. Luego es inevitable llegar muy rápidamente a la conclusión de que estamos ante una maniobra torticera cuyos objetivos son muy distintos de la solución del problema. De hecho el problema crece y llevamos casi 20 años con estas leyes.
Un par de datos adicionales para exponer que lo que menos preocupa a los que así legislan es resolver el problema.
1. El ratio de homicidios en parejas de hecho es 12 veces superior al de matrimonios legales. Un colectivo de riesgo sobre el que no se actúa porque………..la mayoría son buena gente. Evidente.
2. El ratio de muertes en parejas en las que uno o los dos son extranjeros es cinco veces superior al de parejas españolas, Estadísticamente es otro colectivo de riesgo. Pero tampoco actuamos sobre ellos porque la mayoría de dichos colectivos son buena gente.
Pero, sin embargo, a efectos jurídicos se ha criminalizado –ya legalmente– a todo el colectivo de hombres por el comportamiento de 1 persona de cada medio millón.
Ni Hitler ni Stalin llegaron nunca a tanto. Esto es lo que hay y para esto se usa a las pobres víctimas. Porque ese es el objetivo y ese es el negocio. El gran negocio y el cumplimiento de directrices que nacen de los documentos antes mencionados.
A lo largo de los años he hablado a fondo de esta cuestión con juristas de renombre, magistrados y fiscales (de ambos sexos) y la gran mayoría están avergonzados porque viven a diario el uso torticero que se ha institucionalizado y cuyo efecto es, claramente, una brecha creciente en occidente entre mujeres y hombres. Nos han enemistado. Esto, por cierto, es una de las tácticas que recomendaba Brzezinski en su obra de 1997 «The grand Chessboard»: Divide a los «estados vasallos» –sic– y vencerás
Por último y como datos para reflexionar.
1. Nacen un 6% más niños que niñas. La mortalidad puerperal es casi inexistente hoy día y no es un factor que pueda explicar por qué a pesar de ello tenemos un Censo Electoral de 36.8 millones de personas en el cual las mujeres superan a los hombres en un 6%. Esto significa que del censo electoral nos faltan alrededor de 1,100,000 hombres que se nos han ido muriendo por el camino. Pregunto:
¿Conocen ustedes algún observatorio, facultad, órgano público, partida presupuestaria, etc, interesado en entender qué sucede en dicho colectivo para que se produzca esta asombrosa mortandad en tiempos de paz. ¿Alguna ley o medida para preservar esta enorme sangría de capital humano.
2. Cada día en España se suicidan algo más de 10 personas. También en esto nos suicidamos menos que otros. De estas, 7 son hombres y tres mujeres. 4 hombres extra cada día. Es decir………. 1,469 hombres más cada año. Como en el caso anterior, tampoco verán ustedes ni observatorios, ni fondos, ni dineros en el presupuesto público. Hay solo un teléfono (privado, un 901) al cual las administraciones niegan subvención. Supongo que porque nadie quiere saber cuántos de los suicidas varones lo son por la forma en la que las leyes de familia tratan a los hombre que son los que se van de sus casas y ven cosas que, como la Puerta de Tannhauser de Blade Runner, nos lavan las lágrimas con cada gota amarga de lluvia. Solo por esta razón se puede entender el diferencial de suicidios. Pero el caso es que esto no interesa saber.
Hay más, pero vamos a dejarlo aquí.
Lo que sí es bastante evidente es que los varones son un colectivo en extinción deliberada –por omisión y por acción– y esto es muy mal caldo de cultivo para la simple supervivencia de nuestra sociedad. Y si algún colectivo debe tener miedo a pertenecer a él tengo la impresión que los que de verdad llevan «las de perder» en la vida terrenal son nuestros hijos y nietos varones.
Busquemos la luz y el discernimiento, hagamos el camino de la mano luchando contra la injusticia en todos los casos.
Buenas noches
Gracias D. Manu, por su erudita contestación, pero tampoco hacía falta tan prolija y documentada aportación para concienciarnos del grado de ingenería social en el que todo este tema rezuma, desde las instancias del Poder más influyentes. De paso, gracias por alabar mi «buen gusto», que a quien lo aprecia no le debe faltar.
No pretendo justificar ni un ápice la retahila propagandística de ciertos medios de comunicación (la mayoría) respecto a ello, sino poner encima de la mesa un problema que está en la base de los homicidios mencionados, pero que tiene un indudable alcance infinitamente mayor, como es la ideología de la primacía de los hombres sobre las mujeres (mal llamado, muchas veces, machismo). Llámele primacía, preponderancia, privilegios, prioridad, supremacismo, o como queramos.
Personalmente la cuestión de la igualdad, más allá de los derechos sociales de todos y de oportunidades, me parece un pastiche infumable empezando por lo del lenguaje (o/a), propio de la incultura y la mediocridad de los gobernantes, que pretenden insuflárnosla al resto de ciudadanos, mientras ellos van a lo suyo: su parcelita de poder. Me parece que ese no es el camino, sino el de favorecer una sociedad en la que los hombres y las mujeres encuentren un contexto en el que ambos se puedan desarrollar.
Me gustaría conocer su opinión al respecto, pues de su amable escrito, no la acabo de deducir.
Hay un conflicto no banal sobre la cuestión de la igualdad. En el Occidente actual es el conflicto entre Liberalismo (somos iguales en derechos, «equal rights») y Socialismo (se debe imponer la igualdad de hecho o de «outcomes»). Bien entendido que hoy las diferencias prácticas son muy pocas entre ambos modelos y que el sistema impuesto constitucionalmente es, esencialmente, socialdemocracia. Nota 1.
En el liberalismo cada persona tiene iguales derechos que el resto. Al ser las personas diferentes, de modo natural, unas son capaces de, con los mismos derechos, alcanzar mejores resultados que otras.
Según el socialismo esta diferencia debe ser corregida coactivamente por el Estado para que, de «hecho», todos tengan acceso a los mismos o muy parecidos bienes. El «resultado» debe ser la igualdad material y monetaria.
La cuestión tiene consecuencias no inmediatas pero muy importantes porque, dadas las grandes diferencias en capacidades, esfuerzo, aptitudes y actitudes que hay entre personas, siempre habrá unas que prosperen más en algunos aspectos y otras que no lo hagan tanto.
Con el progresivo fortalecimiento de los Estados Asistenciales (de origen medieval e impulsados por Bismarck posteriormente ) y dado que el Socialismo realmente no reconoce el Mérito Individual ( el famoso «dessert» o merecimiento de John Rawls, «Justice as Equity» traducido al español por «Justicia como Equidad») esto, a la larga tiene efectos muy importantes en las sociedades occidentales que han adoptado el sistema socialista. Caso de la UE, por ejemplo, si bien todo occidente hoy opera en diversos grados de Estado Asistencial.
¿Cuáles son estos efectos?
Los estamos viviendo en directo con los «viernes sociales» de Sánchez. El sistema «democrático» ejercido dentro de un Estado Asistencial y sin límites legales obliga a un gasto creciente simplemente por el Proceso de Compra de Voto.
Esto lo resume de modo muy simpático el Presidente saliente de la Comisión, JC Juncker, cuando dice: «Sabemos lo que hay que hacer, lo que no sabemos es cómo salir elegidos después de hacerlo».
En consecuencia y de modo sistémico estos Estados se ven en la siguiente dinámica.
1. Creciente tamaño del Estado, creciente fiscalidad extractiva sobre la inmensa mayoría de la población y, lógicamente, cada vez menos capacidad económica que termina obligando a endeudarse para comer. En unos 70 años hemos pasado de Estados que representaban un 10% del PIB a estados que superan el 55% y siguen creciendo. ¿Alguien cree que esto es eterno?
2. Al crecer el Estado, sus presupuestos y su maraña legislativa, se reduce inevitablemente el ámbito privado y libre. Esto tiene inmensas consecuencias negativas que no caben aquí pero son bien conocidas. Simplemente porque el cerebro de millones es inmensamente más rico y fecundo que el de unos pocos si a los millones se les permite ser libres.
Al mismo tiempo comienza a crecer el número de personas que se dan cuenta de que no necesitan esforzarse porque es Más Inteligente subirse al carro. Este bien conocido fenómeno se conoce en los Países Anglo por «Free-Riding» con lo cual va creciendo el número de los que viven a cuenta de otros incluso sin necesitarlo.
3. En el mundo empresarial –que ve que el Estado es un Cliente cada vez mayor y el sector privado es cada vez más pobre– surge una clase empresarial de «Rent Seekers» análoga a los validos y recompensados medievales por sus servicios a la corona. Como entonces se forman pronto monopolios de hecho o de derecho para acceder más fácilmente al «gran Cliente que nos proporciona Ingresos Crecientes con Impuestos crecientes y Deuda que nosotros no pagaremos»
Por lo tanto el gusano ya está en la manzana y tras unos cuantos ciclos de socialdemocracia real el sistema entra en lento declive agónico que es la situación en la cual se encuentra Europa hoy. Como este proceso dura mucho tiempo (sin llegar a tanto como el fin de Roma o del imperio español) la gente casi no se da cuenta y se muere sin entender lo que está pasando y pasará a sus hijos y nietos. Pero lo intuye.
Para que el sistema dure en el tiempo y no termine por colapsar –como ahora sucede– debe existir, en las democracias, una gran homogeneidad de valores y principios morales que hagan que, por ejemplo, muchas cosas que hoy se esperan del presupuesto salgan del esfuerzo de los que, siendo capaces, eligen hoy vivir a cuenta de los demás.
¿Cómo se consigue esto? Imposible sin vetar constitucionalmente la compra de voto con cargo al presupuesto por parte de gobiernos y de aspirantes a gobernantes. De hecho los sistemas actuales tienden a todo lo contrario: a la destrucción de la Homogeneidad Social y sus Valores porque hacerlo crea nichos de mercado interesantes para algunos partidos.
El modelo lo explicó Tomás Moro cuando dicta la tercera norma de su Utopia: «Los transeúntes capaces serán siempre mantenidos por la comunidad. Pero nunca antes de que trabajen gratuitamente para ella» Por supuesto los discapacitados, enfermos, etc. siempre eran mantenidos por la comunidad. La violación de esta norma en su Utopia estaba castigada muy gravemente. Las modernas democracias, basadas en la compra del voto con cargo a los vecinos, son incapaces por tanto de aplicar el viejo criterio de Moro y se han garantizado el tumor maligno que produce su destrucción.
Es decir, estimada Remedios, mi preferencia es por un sistema en el cual tengan «Algo más de peso» la Igualdad de Derechos y la exigencia de Responsabilidad Personal por la propia vida. Algo más de peso que lo hoy vigente y que permita corregir la actual deriva destructiva.
Los estados que se organizan sin límite sobre la base de la Igualdad de «Outcomes» –caso Europeo actual– terminan por ofrecer Creciente pobreza y restricciones también crecientes a la libertad personal.
Para restringir la libertad personal no hacen falta tanques. Basta con sistemas de vigilancia electrónica y millones de reglas y regulaciones. El resultado es más eficaz que los tanques.
Creo que el caso de los debates actuales entre mujeres y hombres –por si Usted se refería a ello– estamos en un caso particular de lo anterior por lo cual la norma general debe ser la misma. Igualdad de derechos, igualdad de acceso a oportunidades respetando siempre la libertad de las personas y su responsabilidad sobre su propia vida. Nota 2 como complemento.
Lo anterior coincide con lo que fue mi experiencia y aprendizaje como miembro de varias generaciones de matriarcados en los que todos estamos orgullosos de nuestras bisabuelas, abuelas, madres, esposas, hijas y nietas. Las mujeres de mi vida nunca envidiaron a sus hombres ni lucharon contra ellos. Fueron sus leales compañeras de equipo y, cuando tocaba, sus líderes naturales.
Compartían, eso sí, dos dichos que nos decían con frecuencia y siempre recuerdo.
1. Chicos, hay que regar todos los tiestos.
2. Cuando no entendáis algo, mirad el camino que siguen los dineros.
Un saludo cordial
Nota 1. La cuestión de la igualdad de derechos o de «outcomes» viene bien explicada en la obra del profesor (socialdemócrata) Raymond Plant. «The neoliberal state» Oxford U.P. 2010-
La cuestión de la libertad agradece la lectura de un clásico de Isaías Berlin. «Dos conceptos de libertad y otros escritos». 1960. Alianza.
Nota 2. El tema específico de la igualdad entre mujeres y hombres lo trata bien esta señora. Con datos y respeto antropológico.
https://www.youtube.com/watch?v=brOO5m90WVg
Estimada Remedios: hay una investigadora de Humanidades, crítica con el postmodernismo y el constructivismo cultural actual que tiene una interesante reflexión sobre el tema: «¿Porqué ya no me considero feminista?». Se llama Helen Pluckrose. Un saludo.
Interesante el debate que se ha suscitado a partir del artículo, aunque el propósito de este fuera más sobre la vehiculización del odio mediante las nuevas tecnologías, especialmente las Redes sociales. Pero, en cualquier caso, se pone encima de la mesa el tan candente tema de los modelos sociales de género y sexuales imperantes, emergentes y en construcción.
Por un lado, Remedios, tremendamente escéptica con el feminismo, su aureola propagandística abiertamente aceptada y financiada, que rezuma animadversión evidente y beligerante frente a lo masculino (no solo contra el «machismo), tampoco avala las tesis que afirma que el problema es básicamente una maniobra, fictícia y táctica del conductismo social, y mantiene que sigue existiendo un conflicto real tanto en las relaciones afectivo-emocionales entre hombres y mujeres a nivel microcósmico, como un conjunto social que recoga la diversidad de los proyectos vitales que proceden de ambas realidades, a un nivel macrocósmico. Esta tesis es en la que me encuentro más alineado, porque entiendo que hay unas diferencias, que llevan a disonancias, derivan en conflictos y suscitan un nuevo terreno, abierto y vírgen, en el que lo primero que va a suceder es la aparición de figuras que inmediatamente tratarán de apoderarse («empoderarse») de todo él. Simplemente la lógica histórica y eterna de imperios desde hace miles de años que se van cayendo y otros que tratan de ocupar el espacio creado; y siguiendo el curso de estos procesos habrá tiempo en el que se vayan creando las bases de una realidad psico-social (personal y social) distinta y diferente a las dominantes hasta la actualidad.
Me temo que la «solución» ni pasa solo por una cuestión político-legal-económica, ni se puede leer en clave de otros conflictos colectivos, como abunda Manu en su detallado y detallista comentario. Si, desde luego, hemos de partir de una situación de igualdad de oportunidades imposible de obviar a estas alturas, el transfondo emocional del problema es tan complejo que apelar a la libertad y responsabilidad de las personas como marco en el que todas ellas se desenvuelvan, siendo bienintencionado, se queda más bien corto respecto a la posibilidad de que todos podamos desarrollar nuestros proyectos de vida teniendo en cuenta la variable del género. De hecho, se podría decir, que los carriles por los que circulan estos, son esencialmente «masculinos», hasta el grado de que son el punto de referencia en exclusiva del devenir de las mujeres (empleo, profesiones, estatus económico, legislaciones, etc.), y de ahí derivan los «juegos de poder» que estamos viendo por doquier. En este sentido, la «libertad» no sería tanto la posibilidad de decidir o elegir, como un encuentro; y la responsabilidad tampoco la capacidad de respuesta a nuestros actos y decisiones, como crear el espacio en el que se materialice nuestra realidad interna. Sospecho, al respecto, que los arquetipos de referencia sobre los que se pueden asentar los «modelos femeninos» no están aún creados o siguen siendo muy débiles. Y esa es la gran tarea que le toca hacer ahora y en los próximos tiempos a la humanidad, en el que el sentido profundo de la dependencia, el descubrimiento del pensamiento que esconde lo emocional, y el curso esencial de la estética en la dinámica de la Psique humana, se atisban como claves.
Gracias a todos por sus aportaciones.
Para ahondar sobre el constructuvismo social en relación con el género que menciona O´Farrill, es muy ilustrativo la forma en que tres geniales autores destaparon la trama social en el que está inmerso todo este debate. El conocido como «El asunto de los estudios reivindicativos (The Grievance Studies affair)», puso en evidencia como funciona todo ello, de manera que los sectores académicos más próximos a las tesis feministas no dudaban en alabar, publicar, distinguir y premiar los trabajos de investigación de pares más rocambolescos, excéntricos y descabellados en favor de los planteamientos «heteropatriarcales» tomados como la Biblia por la progresía LGTBI, y publicados por capítulos por prestigiosas y reconocidas revistas científicas.
Quién tenga interés (en inglés) que eche un vistazo: Going in Through the Back Door: Challenging Straight Male Homohysteria, Transhysteria, and Transphobia Through Receptive Penetrative Sex Toy Use
El hombre y la mujer han colaborado bastante bien durante miles de años, de otra forma no habríamos llegado hasta aquí.
Mientras tanto, ha habido hombres que han matado hombres, hombres que han matado mujeres, hombres que han matados niños Y mujeres que han matado hombres, mujeres que han matado mujeres y mujeres que han matado niños, TODOS por una sola razón: ese asesinato era la salida que encontraron para imponer su voluntad.
No elucubre con machismos ni otras teorías rebuscadas
Paz: Los gobernantes y sus ciudadanos han colaborado bastante bien durante miles de años, de otra forma no habríamos llegado hasta aquí.
Mientras tanto, ha habido gobernantes que han matado ciudadanos, ciudadanos que han matado gobernantes, gobernantes que han matado a otros gobernantes, y ciudadanos que han matado a otros ciudadanos. TODOS por una sola razón: ese asesinato era la salida que encontraron para imponer su voluntad.
No elucubre con holocaustos, genocidios y atentados contra la humanidad, ni otras teorías rebuscadas. ¿No es así?
Por edad me veo obligado a aplicar una cierta perspectiva histórica a algunas cuestiones. Al hacerlo me resulta imposible no preguntarme las razones de determinados cambios y quiénes son los actores principales que los están imponiendo a través de legislación con un recurso inaudito a sanciones administrativas y hasta amenazas de sanciones penales.
Una cuestión esta que niega no solo la libertad de pensamiento, cátedra y ciencia sino la difusión libre y natural de la misma ciencia porque hacerlo tiene efectos inmediatos en las carreras profesionales de quienes dan el paso de pretender ser libres.
Es decir, estamos en una situación que niega e impide, desde los poderes públicos, la expresión más auténtica de los valores de nuestra civilización.
Un cambio observable para los mayores del foro es ver cómo la pulsión social por la Racionalidad ha sido ampliamente superada por la Emocionalidad.
Así, donde antes éramos llevados a «entender» y posteriormente a dominar o aceptar nuestras emociones desde la razón–el proceso de discernimiento y reflexión–, hoy estas formas primarias de manifestación que son las emociones han tomado un papel director y se han instituido en poder motor de comportamiento y de identidad con obligaciones, ya legales,………………………….. para los demás.
Es difícil no ver que esto es una forma de dominio de una población sometida y en un proceso de Regresión como seres humanos. Las Políticas Identitarias –que tanto daño han hecho a la humanidad– están otra vez de moda y plenamente vigentes.
Hay una cuestión que los profesionales de Psicología, como mi querido D. Carlos, conocen bien y es el cambio que a partir de los 80 se produce en muchas posturas públicas y profesionales de la materia. Comienza en la American Psychological Asociation.
Estos cambios y otros suceden muy pocos años después del ya mencionado National Security Memorandum 200 de 1974 e incluyen cuestiones como la retirada como patologías de determinadas prácticas sexuales que pasan a ser consideradas hoy no solo «sanas» sino activamente «promocionables» desde los sistemas escolares y la infancia.
Sin llegar a tanto algo parecido sucede con la AMA (asociación USA de Médicos) que no se ha visto capaz de explicar cómo se puede considerar normal o saludable una práctica sexual de documentado riesgo médico –que requiere no solo preservativos sino que estos sean especialmente reforzados o que eventualmente produzca patologías ambulatorias con daños dinámicos en las estructuras pélvicas y de cadera.
Otro cambio que se produce tras el mencionado memorandum es la progresiva re-implantación del «Conductismo» que ya había sido superado en los años 40 y 50 pero que ahora renace y relega la psicología Introspectiva a sus cuarteles de invierno. Cuando he preguntado a académicos y terapeutas de esta materia la razón de estos cambios su respuesta habitual es que las terapias introspectivas son extremadamente largas, por tanto caras, y no necesariamente accesibles a grandes capas de la población por motivos culturales o por su nivel intelectual.
Y ello sin tener en cuenta que desde hace muchos años es bien sabido que personas por debajo de IQ’s del 84% (límite para entrar en muchos ejércitos) no disponen de las capacidades mínimas para ello ni para muchas actividades civiles. Cada vez menos. Este umbral corresponde a un 15% de la población occidental. El último experimento que intentó incluirlos de modo normal fue el conocido como «los 100,000 de MacNamara» que llevó ese número de reclutas de bajo IQ a Vietnan sin poder luego desplegarlos en funciones operativas ni de combate quedando la mayoría relegados a la inacción o a limpiezas de hospitales.
Por otra parte es cierto–y en ello no he percibido discrepancia alguna entre los comentarios– que hoy vivimos una situación de antagonismo entre mujeres y hombres que es fuerte, explícito y además es fomentado desde los poderes reales y su intrumento de acción: los poderes formales. Es decir, «Houston, we have a problem». Un problema, grave a mi modo de ver, que se manifiesta inopinadamente en las sociedades occidentales y que emerge también después del citado «memorandum».
Pero que exista este grave problema nos obliga a «discernir» su naturaleza y por tanto resulta obligado acudir a las cuestiones anteriores.
¿Podemos llevar a cabo en serio la labor introspectiva de entender las razones y las emociones que actúan en esta situación?
¿Tenemos un marco de referencia exógeno al sistema de Poder Social?
¿Una forma de decir si algo está bien o no que no dependa de la Imposición del Poder?
¿Una suerte de Imperativo Categórico, un deber ser o un «Derecho Natural»?
Pues resulta que no. También se ha erradicado tras el anterior memorandum y los consiguientes trabajos del Psicopedagogo Kohlberg tan influyente en la reformulación de la Pedagogía de Occidente pero que ha terminado por conducir bien pronto a una situación penosa de nuestros sistemas educativos y a una población incapaz de ejercer criterio moral autónomo en más del 99% de la misma.
Una situación idílica que soñaron y no alcanzaron ninguno de los grandes tiranos de la historia pero que domina hoy el «Occidente Democrático». Lo que vaticinó Tocqueville como «Despotismo Democrático» ya está aquí.
Es un tema apasionante que D. Carlos presenta como «Medios de Difusión del Odio» pero que en realidad no es tan nuevo. Lo nuevo es, a mi modo de ver, lo siguiente.
1. La Red aporta algo más de capacidad de difusión de ideas. Tampoco tanto. La imprenta produjo la misma sensación y una gran censura.
2. Sí aporta una importante reducción del «tiempo» de difusión de rumores e ideas. Una cuestión investigada en 1957 por el gobierno USA a través del psicólogo Leon Festinger y que dio origen a la comprensión de la Disonancia Cognitiva. Nota 1.
3. Por un tiempo quita al Poder la Exclusividad de la manipulación social y esto, lógicamente, cabrea mucho. Se recuperará Exclusividad,
4. Por tanto, se criminaliza el Odio a través de la Red pero solo si no eres Gobierno o Poder. Una emoción natural que no interesa al poder excepto cuando se lo queremos dirigir a Trump, a Putin, al Brexit, a los judíos sionistas o a la familia «patriarcal, blanca, etc».
Bueno, pido disculpas por la prodigalidad textual pero es cuestión que por lo visto interesa mucho los que hemos comentado.
Un saludo cordial
Nota 1. Esta madrugada estaba releyendo a Bernays. Este párrafo de los años 20 del siglo pasado es del capítulo 2 sobre «The new Propaganda». Traduzco sin traicionar a Bernays.
«…hemos hecho posible moldear la mente de las masas hasta tal punto que ya podemos dirigirlas en la dirección deseada. En la actual estructura social esto es inevitable.»
El artículo de Carlos parece que quería circunscribirse exclusivamente al «odio» difundido a través de las redes sociales, pero la verdad es que ha destapado la «caja de los truenos» y los comentarios han ido más allá y profundizando en una situación social inédita a finales del siglo pasado: el odio como sentimiento capaz de destruir sociedades y convivencias pacíficas. Estamos asistiendo paradójicamente a una legislación contra el odio mientras se siembra odio desde el mundo político y mediático. Dice el sociólogo Sergio Vilar que «cualquier gobierno, de cualquier ideología, ha dedicarse a resolver los problemas más urgentes de la ciudadanía, pero no dedicarse a inventar problemas más o menos artificiales articulándolos con los problemas reales». Eso es lo que viene ocurriendo desde hace tiempo. Cuando los pueblos tienden a relacionarse pacíficamente y a convivir con los problemas comunes a todos, aparece alguien capaz de enfrentar, abrir heridas y dividir a las personas con artificios como los que estamos conociendo: desde la «memoria histórica» (inconstitucional puesto que va contra el espíritu de la propia Constitución), hasta la ideología de género (el feminismo) que se extiende a la confrontación generacional, pasando por la «lucha» contra el cambio climático (donde no se pueden oír más estupideces ajenas a la ciencia y a la razón). Todo ello para ocultar la carencia absoluta de proyectos específicos para la nación y para los ciudadanos. La cuestión es enfrentar a unos contra otros con cualquier motivo y, desde luego, lo están consiguiendo.
Por eso felicito al autor del artículo. Porque ha puesto sobre la mesa un debate necesario de denuncia de la manipulación social para enemistarnos y, en consecuencia, facilitar el sometimiento.
Es un debate que no se puede cerrar en falso y que incluso debería promover su apertura a foros más amplios que el del blog.
Si hay un fin que justifique la existencia de estos foros más reducidos, es la posibilidad de hablar de lo que no se va a hablar en los medios de comunicación, ni en los foros institucionales. Y seguir hasta el final con todas las consecuencias.
Hay un estupendo artículo de Enrique sobre la «pobreza» o las «necesidades» institucionalizadas que abre otro camino igualmente importante de denuncia de creación de «necesidades» artificiales para justificar intereses (económicos sobre todo). Animo a leerlo y comentarlo.
Un saludo.
Desde nuestra querida Argentina un par de recetas contra del Odio y el uso perverso del mundo virtual. No hay como llevarse bien, como siempre fue.
Dos grandes milongas porteñas.
https://www.youtube.com/watch?v=_4G03HpzArc
https://www.youtube.com/watch?v=U5IRWCV6YI0
Buenos días
Queridos Manu y O´farrill, además de agradecer vuestra participación y la amabilidad y generosidad con lo que lo hacéis, y coincidiendo en que mucho del activismo feminista es pura manipulación, no puedo estar de acuerdo con vosotros en que en este momento del desarrollo de nuestra civilización no hay un problema con las mujeres. ¡A debatir, que es lo suyo!
P.D. Manu, si estás en Argentina, que lo disfrutes mucho. De corazón.